Matorrales,
espartales y tomillares.
La
mayor parte del área aparece cubierta por matorrales
que constituyen etapas de degradación de las anteriores
series de vegetación. Poseen una gran importancia ecológica,
ya que son el último “filtro verde” del suelo ante
los agentes erosivos, produciéndose la pérdida total
del mismo si éste llega a desaparecer. Entre los
matorrales más ampliamente distribuidos destacan los espartales
y los albardinales; ambas gramíneas son
capaces de adaptarse a casi cualquier tipo de suelos,
aunque las últimas soportan mejor la salinidad del
mismo. Suelen aparecer formando “mosaicos” con albaidales
donde, además de la albaida y la albaida fina,
abunda la jarilla blanca almeriense, endemismo
provincial de amplia distribución.
Los
jarales compuestos por la jara pringosa no
dejan de ser una rareza dentro de este contexto, ya que
constituyen un matorral característico de Andalucía
Occidental donde predominan los suelos de carácter ácido,
que permiten el buen desarrollo de esta comunidad. Por
último, merecen mencionarse los bolinares donde
además de la bolina (Genista umbellata ssp.
equisetiformis) que, amén de dar nombre a esta
comunidad, es una de las plantas más abundantes de los
secarrales almerienses aparecen otras especies como la mejorana,
utilizada con fines terapéuticos, o el cantueso.
Cabe
destacar la presencia en las sierras de Pulpí de
dos de las especies más raras de la flora ibérica,
el chumberillo de lobo (Caralluma
europaea) y el jopo de lobo (Cynomorium
coccineum), esta última parásita de
otras plantas de mayor porte.
Otro
grupo importante lo constituyen los romerales
que suelen aparecer sobre suelos básicos, como
los calizo-dolomíticos que afloran en buena parte
de la Sierra de Cabrera. En este grupo se incluyen
diversas plantas aromáticas como el romero,
la ajedrea y algunas especies de lavandas
y tomillos.
En
estos romerales destaca una planta de singular
belleza con flores de color rosáceo, el matagallo
(Phlomis purpurea ssp. almeriensis),
endemismo provincial de amplia distribución en el
levante almeriense.
Otro
endemismo es la siempreviva morada, que
junto con los gurullos suelen establecerse
en suelos formados por filitas y pizarras.Destaca
también la siempreviva amarilla que, con
su característico olor, ocupa gran parte de los
secarrales almerienses.
Desde
el punto de vista ornitológico, algunos de estos
matorrales como los espartales, tomillares y albaidales,
que pueden desarrollarse también en zonas de cultivo
abandonadas, constituyen el hábitat preferido por las
denominadas aves esteparias. Aunque repartidas por casi
toda la llanura litoral, la cuenca interior de Pulpí es
especialmente rica en este tipo de comunidades aviares.
Entre las especies nidificantes en estas “estepas”
destacan la ortega, el alcaraván, la canastera,
las terreras común y marismeña y las cogujadas
común y montesina.
También
están presentes otras especies ligadas de este
tipo de hábitats como el sisón, la mayor
de las aves esteparias de estas latitudes, la totovía,
la alondra común, la avefría
abundante en los inviernos fríos, la perdiz,
el triguero o el jilguero. También
abundan reptiles como la lagartija cenicienta,
la culebra de cogulla y la tortuga mora que
buscará entre la espesura del matorral suelos
blandos donde “enterrarse” y pasar el
invierno.
Existen
citas en la zona del camaleón común cuya
población probablemente corresponda, al igual que la de
la Sierra de Gádor, a elementos naturalizados, si bien
el hábitat que ocupan en la actualidad pudiera
considerarse dentro de su área de distribución histórica
en el Sur peninsular. En estos prados de matorral
abundan conejos y liebres, piezas muy
codiciadas por los cazadores de la región, estando
también presentes las dos especies de erizo de
la Península Ibérica, el común y el moruno.