Durante el siglo XIX y hasta mediados del XX, la minería es la responsable de un aumento sin precedentes de la población. Así, en 1900 la franja costera contaba con 14.000 habitantes. Existían explotaciones de plomo, hierro, cobre y zinc. Agua Amarga se convirtió en embarcadero y lugar de almacenaje del mineral de hierro que se traía en ferrocarril desde Lucainena de las Torres (Sierra Alhamilla). 

Poblado e infraestructuras mineras de Rodalquilar. © JJMG.Desde 1930, hasta 1966, la minería estuvo centrada en la extracción de oro; durante este periodo Rodalquilar llegó a contar con 1.000 vecinos, en su mayoría mineros. Tras del cierre de las minas se procedió a un nuevo despoblamiento de la serranía que se ha mantenido hasta hace pocos años.

Población, accesos y economía actual

Los núcleos de población costera, de origen fundamentalmente pesquero, están escasamente poblados.

Cala del Plomo. © FJAD.San Miguel de Cabo de Gata, La Almadraba de Monteleva, San José y Los Escullos suman en su conjunto no más de 1.800 habitantes. Sin embargo, durante el verano la población aumenta considerablemente en estos y otros núcleos como Las Negras, La Isleta del Moro y Agua Amarga en la costa o Fernán Pérez y El Pozo de los Frailes en el interior. Los núcleos de población costera, de origen fundamentalmente pesquero, están escasamente poblados. La presencia de un litoral “virgen”, repleto de recónditas calas y playas de ensueño, de aguas transparentes y de gentes amables, ha atraído, durante las dos últimas décadas, a un número cada vez mayor de turistas, que huyen precisamente de las tradicionales ofertas de “sol y playa” que abarrotan la mayor parte de las costas mediterráneas de la Península Ibérica.

En cualquier caso, esta situación ha favorecido el desarrollo del sector servicios con la creación de puestos de trabajo e infraestructuras hoteleras y de recreo como campings, apartamentos, restaurantes, hoteles y hostales e incluso un puerto deportivo, el de San José.  

La presen cia de molinos de viento rememora un pasado entregado al cultivo de cereal de secano, que aún se conserva en algunas zonas. © FJAD.Un fin de semana de julio o de agosto puede acumular “poblaciones flotantes” de más de 40.000 personas, inimaginables en los desérticos “Campos de Níjar” de Juan Goytisolo.  Asimismo, destaca el reciente desarrollo de empresas dedicadas al turismo rural y de la naturaleza, que incluyen una amplia oferta (senderismo, recorridos guiados por tierra y por mar, actividades acuáticas y subacuáticas) pero quizá poco dimensionada y conocida. De su correcta gestión, impulso y dinamización puede depender, en parte, el romper con la marcada estacionalidad que presenta actualmente el sector turístico, que se ha convertido en una de las principales bases de la economía comarcal.

La pesca artesanal forma parte de la econmía de la comarca. © FJAD.Existen otras formas de aprovechamiento económico como el agrícola que lucha denodadamente contra las condiciones adversas del suelo y de la falta de agua, dedicado al cultivo de cereales de secano, en menor medida a los de riego, a la chumbera y últimamente a los cultivos forzados bajo plástico. La pesca artesanal, la ganadería y la industria salinera configurarían la base del espectro económico del área, a las que hay que añadir algunas industrias (Michelín) y actividades mineras como las canteras de bentonita. Los accesos al espacio pueden realizarse a través de la red de carreteras que conducen a San Miguel de Cabo de Gata, Pozo de los Frailes, Fernán Pérez y Carboneras, a partir de la Nacional 340 o desde la Autovía del Mediterráneo.