Rutas
de interés.
La
llanura litoral: desde
la urbanización de Retamar se puede llegar, a través
de la costa, hasta la Ermita de Torregarcía donde el
primer domingo de cada año se celebra la Romería de la
Virgen del Mar, patrona de Almería. Junto al torreón
del mismo nombre se encuentran las ruinas de una
industria de salazón romana. Desde aquí parte una
pista en dirección Norte que regresa a la carretera que
une Almería con Cabo de Gata; aparece rodeada por denso
azufaifar, colonizando dunas fósiles y constituyendo la
comunidad vegetal más interesante del área.
Justo
al pasar la rambla de las Amoladeras, aparece una
pista peatonal que conduce hasta un mirador dotado
de excelentes vistas y de un panel interpretativo.
A no más de un kilómetro, continuando por la
carretera, se encuentra el centro de
interpretación del Parque Natural de Cabo de Gata
- Níjar que concentra diversa información acerca
del mismo.
Tomando
el desvío hacia Cabo de Gata, se llega a la barriada
almeriense de San Miguel un pequeño pueblo de
pescadores que, sin perder su esencia, se está
transformando en un coqueto núcleo turístico.
Prosiguiendo
el camino hacia el faro de Cabo de Gata, se puede
acceder al observatorio de las Salinas del mismo
nombre donde, entre otras muchas especies que
pueden observarse descansando o comiendo, destacan
el
flamenco, la avoceta y la gaviota de
Audouin.
Las montañas de sal y una singular iglesia,
delatan la presencia del poblado industrial de las
Salinas, en la barriada de la Almadraba de Monteleva,
donde aún queda alguna vieja barcaza testigo de los
tiempos, no tan lejanos, en que la sal se transportaba a
remo hasta los barcos fondeados en la costa.
La
sierra volcánica:
dejando atrás a las Salinas, una estrecha
carretera se interna en la sierra, llegando hasta
el faro de Cabo de Gata desde donde puede
contemplarse el Arrecife de las Sirenas, uno de
los lugares más bellos de la costa. Otra pista
asfaltada continua hasta el torreón de Vela
Blanca, dejando a su margen derecho fantásticas
calas, coladas basálticas y el Arrecife
del Dedo. La pista de bajada, desde Vela Blanca,
hasta San José, limita el paso de vehículos a
motor, aunque permite su uso peatonal y en
bicicleta. Las vistas desde este lugar son
realmente impresionantes y descubren la salvaje
belleza de este espacio singular. A pocos metros
de la bajada, encaramado a las rocas volcánicas,
se encuentra uno de los endemismos de la Sierra,
la boca del dragón el Cabo.
Si
se pretende continuar el recorrido en vehículo hay que
regresar en dirección hacia Almería, tomando a la
derecha el cruce que llega hasta San José, poblado
eminentemente turístico.
Desde
éste se puede acceder por pistas a playas como
los Genoveses o Mónsul. Regresando por el Pozo de
los Frailes, que conserva una noria rehabilitada,
se puede acceder a una carretera que llega hasta
Las Negras, pasando antes por lugares “emblemáticos”,
como Los Escullos, La Isleta del Moro y
Rodalquilar.
Entre
estas dos últimas localidades está situado un mirador
que, amén de ofrecer espectaculares vistas de los
acantilados volcánicos, está rodeado por especies
botánicas singulares, como el palmito, el cornical
o la endémica clavelina
del Cabo.

