Llanura litoral  

En el vértice Suroeste de la sierra y dentro de la Bahía de Almería se sitúa una interesante franja litoral, más reciente desde el punto de vista geológico, sobre la que se asientan terrenos sedimentarios de origen Cuaternario. Al pie del Promontorio Charidemo se localizan las Salinas de Cabo de Gata, únicas en actividad dentro del ámbito provincial. 

Es un aguazal de importancia internacional que debió estar constituido inicialmente por un área marismeña. Sirve de cobijo a más de un centenar de especies de aves acuáticas y marinas durante sus pasos migratorios, invernada y estiaje, así como hábitat de reproducción. En este saladar se asientan comunidades de plantas halófilas entre las que domina la salicornia

Formaciones dunares de Cabo de Gata. © JJMG. Hacia el Oeste destacan las formaciones de dunas móviles existentes cerca de la Rambla de Morales. Estas acumulaciones de arenas, que cabalgan a favor de los vientos dominantes de poniente, están colonizadas por comunidades vegetales especializadas como el barrón, el “pegamoscas” y la bojalaga, así como por tarayes. Entre los albardinares y tomillares, que se sitúan al Norte de las dunas, aparece otro de los endemismos almerienses, un bulbo llamado Androcymbium europaeum que florece a finales del año.  

Entre las especies vegetales introducidas, tanto en la sierra, como en la llanura litoral, destacan distintas variedades de ágaves o pitas (Agave americana, A. sisalana y A. fourcroydes) que han sido utilizadas tradicionalmente para señalar caminos, delimitar fincas, como planta forrajera o incluso como elemento dentro de la arquitectura popular. 

Plantaciones de sisales en la estepa litoral. © JJMG.Situado entre El Alquian y la Rambla de Morales existe un gran cultivo abandonado de sisales (Agave sisalana), que fue plantado durante la década de los cincuenta, al objeto de obtener fibras para su uso en cordelería, destilar alcohol y como planta forrajera durante los prolongados períodos de sequía. Este último ha sido su único uso; los dos anteriores se realizan tradicionalmente en algunos puntos de México.

La otra especie es la chumbera o nopal (Opuntia ficus-indica) cuyo fruto, el chumbo, es comercializado. En este sentido destaca la plantación de chumberas de la ensenada de los Genoveses que, con más de 60 hectáreas, es la mayor de Europa.  

Polluelos de Alondra de Dupont. © JJMG.Estas zonas tienen un alto valor desde el punto de vista ornitológico; en ellas se asientan las denominadas aves esteparias, cuyo hábitat ideal son estos paramos de rala vegetación donde encuentran alimento y cobijo para la construcción de sus nidos. La familia mejor representada es la de los aláudidos; calandrias, cogujadas montesinas y comunes, terreras marismeñas y comunes, convierten los amaneceres primaverales en una algarabía de cantos diferentes.

Durante este período construyen sus nidos bajo la protección de algún matorral, orientándolos normalmente hacia el Norte para amortiguar la implacable radiación solar. Un canto más agudo y sibilante, anuncia la presencia de la alondra de Dupont, una de las especies más singulares de las “estepas” almerienses. Otras aves nidificantes en este hábitat son el alcaraván, la ortega y el sisón y, ocasionalmente el aguilucho cenizo. La predación sobre los nidos y polluelos de las aves esteparias en esta zona es muy elevada, superior al 80%. Tanto el zorro, como la culebra bastarda y el lagarto ocelado, así como perros asilvestrados localizan con habilidad los nidos y polluelos que constituyen, durante este período, parte importante de su dieta. Algunos limícolos como el chorlitejo patinegro, nidifican en la franja más cercana a la costa; sus pollos nidífugos abandonan el nido a las pocas horas de su eclosión, aunque seguidos estrechamente por sus padres.