Datos básicos sobre vegetación y fauna

A priori, la quebrada superficie de estos agrestes páramos parece prácticamente inerte y, en cualquier caso, poco interesante desde el punto de vista botánico. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

Diferentes plantas gypsófilas, como la barbuda, colonizan los yesos.© FJAD.

Dentro de un contexto árido como el del Sudeste ibérico, la presencia de un suelo pobre y, a la vez, especialmente rico en yesos constituye un factor altamente limitante para el desarrollo de la mayoría de las especies. Sin embargo, la austeridad de estas comunidades vegetales contrasta con la riqueza y diversidad de su flora, compuesta por plantas altamente especializadas, resistentes y capaces de poder colonizar este tipo de sustratos. Son precisamente éstas las que le confieren un valor botánico de extraordinario interés que se acrecienta por la presencia de endemismos de carácter local, especialmente, entre las especies adaptadas a los suelos yesíferos, denominadas gypsófilas.

 

Destacan entre éstas algunos matorrales abundantes como el garbancillo torero (Ononis tridentata), Gipsophilia struthiun o Santolina viscosa. Pero el verdadero interés botánico está en la presencia de algunas plantas como la jarilla de Sorbas (Helianthemum alypoides) una cistácea endémica que florece mediada la primavera al igual que el narciso de Sorbas (Narcissus torfilius). Entre los endemismos destaca el garbancillo torero. © FJAD.

Otro endemismo comarcal es el romerillo de Turre (Teucrium turredanum), labiada que florece durante el tórrido mes de agosto lo que la ha hecho pasar bastante desapercibida. Además de estas auténticas joyas botánicas de Almería, también merece la pena destacar la presencia de líquenes adaptados a este tipo de terrenos, como los pertenecientes al género Acarosporetum.

En suelos principalmente arenosos aparecen otro tipo de comunidades dominadas por espartos, atochas, aulagas y comunidades de tomillar, entre las que destacan el rabo de gato o la jarilla blanca almeriense, además de escobillas, bojalagas y un largo etcétera.

El espino negro es una de las especies más representativas de la vegetación potencial del área. © JJMG. Los suelos lavados de yesos presentan la que debió ser la vegetación potencial del área, constituida por bosquetes de arbustillos mediterráneos como el espino negro, el palmito, el lentisco o el acebuche. Actualmente este tipo de comunidades han quedado bastante relegadas principalmente por acción antrópica, siendo sustituidas por series de degradación donde abundan retamares y esparragueras.
En algunos tramos el cauce del Río Aguas aflora en forma de pozas, lagunillas o cursos permanentes, lo que favorece la formación de vegetación palustre como eneas, carrizos, cañaverales y juncadales, o de especies arbustivas como el taray, la adelfa y la zarzamora. En cauces permanentes y en algunos remansos del río suelen aparecer pequeños sotos fluviales, en los que abundan choperas y otras especies de ribera, que contrastan profundamente con el erial circundante y que actúa a modo de oasis para la fauna autóctona.

La adelfa esta ligada a las ramblas mediterráneas. © FJAD.