Áreas de interés e itinerarios.

Quizá, la mejor forma de conocer la magnitud de esta serranía sea la de ascender hasta sus cumbres. Desde estos oteros naturales la mirada se perderá en el horizonte captando un espectáculo lleno de fuertes contrastes y desde el que se contempla gran parte de la provincia de Almería. Al Oeste aparecen consecutivas las grandes moles de Sierra de Gádor y de Sierra Nevada. Al Norte se obtiene una imagen “a vista de pájaro” del Desierto de Tabernas, que acaba coronado en lejanía por las cumbres de la Sierra de Filabres; sus cárcavas y ramblas dibujan gran parte de esta inmensa llanura que, pese a su belleza, nos recuerda el papel que los procesos de desertización y erosión grave juegan en esta provincia. Al Sur, las azules aguas del Mediterráneo enmarcan a la ciudad de Almería y a los llanos del Alquian, perdiéndose al Este frente al macizo volcánico de la Sierra de Cabo de Gata. El acceso a esta zona puede realizarse a través de una pista que desde Turrillas nos eleva hasta la cuerda de la montaña. Los accesos a través de Huebro o del camino que conduce al repetidor de T.V.E. son poco recomendables, por el estado del firme y la peligrosidad de la senda.

Baños termales de Sierra Alhamilla. © JJMG.En la parte más oriental de la vertiente Sur destacan los Baños de Sierra Alhamilla a los que se accede por una pista asfaltada que parte desde la carretera comarcal que une las poblaciones de Pechina y Rioja. Sus aguas minero-medicinales, que emanan a una temperatura de 571 C, fueron declaradas de utilidad pública el 12 de abril de 1838 y desde hace diez años se está procediendo a la adecuación del primitivo balneario, que aparece rodeado por un hermoso palmeral, y a la explotación del mismo, así como al embotellado comercial de estas aguas con denominación de origen. Su situación estratégica, desde la que se domina gran parte de la Bahía de Almería y la presencia del líquido elemento, contribuyeron sin duda al asentamiento de diferentes pobladores desde la época prehistórica. Los baños eran ya conocidos y disfrutados por los romanos, pero su esplendor y del que quedan numerosos documentos escritos, tuvo lugar bajo la dominación musulmana de Almería. Alhamilla era una alquería de Pechina, utilizada por multitud de ricos almerienses de la época como área de reposo y de veraneo, aprovechando el carácter hidrotermal y medicinal de sus aguas y sus inigualables vistas.

Barranco de Inox. © JJMG.El Barranco de Inox, al que se puede acceder desde una pista no asfaltada que se desvía hacia la finca de “El Jabonero” en el kilómetro 475 de la A-340, sorprenderá doblemente a sus visitantes. Por un lado destaca su paisaje sórdido, árido e inhóspito, que se interrumpe tan solo durante el tórrido estío por el canto de las cigarras y el de algunas aves llegadas de África como el abejaruco y la carraca, que anidan en los taludes de sus ramblas. Conforme se asciende por esta pista, a veces rambla, otras camino, los “Campos de Níjar” y la Sierra del Cabo de Gata nos ofrecen una panorámica diferente en el que los invernaderos, a modo de mares de plástico, han ido sustituyendo el ancestral color ocre que dominaba esta planicie. A unos 6 kilómetros del inicio del recorrido se advierte la presencia de aguas turbulentas que discurren a través de angostas gargantas de singular belleza, llegando a transformarse en someros remansos rodeados por choperas cuando el devenir del curso de la rambla así lo decide. A tan solo unos metros y al margen derecho aparece el último de los enclaves moriscos de nuestras serranías: el poblado de Las Matanzas. Al igual que indica su nombre un pequeño grupo de niños, mujeres y hombres defendieron con sus vidas sus diferencias culturales y religiosas frente a la intransigencia y a la xenofobia que caracterizó a esta época.

Níjar es el núcleo de población más importante de la comarca. © JJMG.La Villa de Níjar ofrece el paradigma que suele producir un prolongado letargo y aislamiento a lo largo del tiempo. Entre jarapas y cerámica artesanales, entre castellanos viejos y moriscos de pro, destaca su Iglesia mudéjar (siglos XVI - XVII), otrora Mezquita, como el monumento más importante de la misma. Sus callejuelas divididas en barrios especializados en la realización de diferentes oficios nos recuerdan a las viejas Medinas de algunos pueblos y ciudades localizados en el Norte de África. Los molinos de agua de Huebro proceden del período árabe. © JJMG.

Huebro, situado en la ladera Suroeste de la sierra y al que se accede a partir de una pista asfaltada de 5 Km, que la une con la plaza principal de Níjar, catapulta al viajero directamente al pasado; los molinos de agua que jalonan la rica vega que separa ambos asentamientos y el deambular por sus calles hacen saborear a cada momento su origen islámico.