A
mediados de los noventa se volvieron a poner en explotación
las antiguas minas de
granate, situadas en el extremo Sudeste de uno de los lugares más
singulares de esta serranía: “La Granatilla”, como es
conocido popularmente, aunque también aparece bajo el nombre de
“El Joyazo” o “El Hollazo”. Esta primitiva caldera volcánica
ofrece uno de los espectáculos geológicos más singulares de
la provincia de Almería. Sus paredes interiores aíslan a un
recinto casi circular de unos 2 Km de diámetro, salpicados por
multitud de conos de eyección donde se acumulan cenizas,
cuarzos, granates, cristales y otros minerales volcánicos,
entre los que destaca por su rareza la cordierita. El acceso se
realiza por la antigua carretera que unía a Níjar con
Carboneras; justo antes de acceder a la A-340, se encuentra a la
izquierda una pista que conduce a la actual explotación minera,
en la que desemboca una rambla que conduce al interior del cráter.
Dadas las especiales características de este enclave la
Consejería de Medio Ambiente propuso a mediados de la década
de los 90 su declaración como Monumento Natural, dentro de la
Red de Espacios Naturales Protegidos por la Junta de Andalucía.
Y
hablando de monumentos que no deben dejar de visitarse, destaca
la megalítica obra del Pantano de Isabel II. Inaugurado
en 1840 por la propia reina pretendía convertir en
regadíos a los secanos del “Marquesado de Campohemoso”.
La presa, con cien
metros de altura y construida por medio de piedras de cantería,
fue sin duda una de las mayores obras de ingeniería de la época.
Sin embargo, su lecho quedó anegado por lodos y barros, antes
de que concluyese el siglo XIX. Sus creadores no fueron capaces
de predecir los efectos que la torrencialidad de las lluvias
tendría sobre las desnudas laderas montañosas que confluyen en
multitud de ramblas. Para llegar a este pintoresco lugar se debe
tomar la carretera que comunica las localidades de Níjar y
Lucainena de las Torres. A unos 4 Km de Níjar se ve una pequeña
pista que conduce hasta la presa del pantano, a través de un
frondoso bosquecillo de tarayes.
Realidad
social
Los
pobladores de Sierra Alhamilla se han dedicado tradicionalmente
a la agricultura y a la artesanía, además de a “espejismos
efímeros” como la minería del hierro y del plomo (común a
otras serranías almerienses). Pese a la diversidad y riqueza de
sus recursos turísticos existen escasas infraestructuras
capaces de mantenerlo y menos de enriquecerlo. La pérdida de
población joven es una realidad tan lícita como peligrosa. En
este sentido, parece necesaria la potenciación desde el sector
público y privado de dichas actividades agrícolas y
artesanales como base de identidad y diferenciación de la
comarca, así como la creación de empresas o cooperativas
locales que creen expectativas laborales y dimensionen un
turismo rural y de bajo impacto, dentro de fórmulas de
“ecodesarrollo” o “desarrollo integrado”. Centralizar únicamente
el desarrollo turístico hacia el precioso litoral de Cabo de
Gata es estar dispuesto a convertirse en exportadores de pieles
bronceadas (o achicharradas) y renunciar a lo más auténtico de
las señas de identidad de un pueblo: su cultura.
Régimen
de protección
Gran
parte de esta sierra (8.500 Has.) fue declarada en 1989 Paraje
Natural por la Junta de Andalucía, incluyendo parte de los
municipios de Almería, Turrillas, Pechina, Rioja y Tabernas,
aunque la población en el interior del Paraje no supera el
centenar de personas. También están catalogadas como Zona de
Especial Protección para las Aves (ZEPA) de la U.E. El Plan
Especial de Protección del Medio Físico de la provincia de
Almería la cataloga como Complejo Serrano de Interés Ambiental
y a la zona de los Baños de Sierra Alhamilla como Espacio
Forestal de Interés Recreativo. Recientemente se ha solicitado
la inclusión del espacio dentro de la red de Lugares de Interés
Comunitario (LIC); asimismo, rodeando a este espacio protegido,
se ha propuesto otro LIC con el nombre de “Ramblas de Gérgal,
Tabernas y Sur de Sierra Alhamilla” que, con una extensión de
22.498 Has., uniría a este complejo con el Desierto de Tabernas
y Cabo de Gata. El acceso a ciertas áreas dentro del Paraje y
el desarrollo de algunas actividades precisa de autorización
por parte de la autoridad administrativa (Consejería de Medio
Ambiente).
