Las ramblas y los barrancos húmedos ofrecen una mayor diversidad de especies. En los taludes que los rodean nidifican un grupo importante y heterogéneo de aves. Cualquier oquedad, el resalte de una cornisa u orificios expresamente construidos para la instalación de nidos, constituyen el lugar de cría para especies tan dispares como la paloma zurita, la carraca, el cernícalo vulgar, el mochuelo, la lechuza común, la grajilla, el avión roquero, el vencejo real, el roquero solitario, la collalba negra y la rubia, el gorrión chillón o el camachuelo trompetero, que ha “colonizado” las sierras y llanuras litorales de Almería durante las últimas décadas, constituyendo un claro bioindicador de la aridez climática que caracteriza a estas amplias zonas de la provincia. 

El camachuelo trompetero constituye una de las "joyas" ornitológicas de estos secarrales. ©  JJMG

Los bosquecillos de tarayes y la vegetación de los márgenes del cauce de las ramblas son el lugar elegido por diversas especies de pájaros entre los que destacan jilgueros, verdecillos, oropéndolas, currucas cabecinegras y diversas especies mosquiteros y de otros paseriformes. La presencia de remansos y de corrientes superficiales de agua favorece incluso la presencia de diferentes especies de aves acuáticas como andarríos y garzas, llegando a nidificar el chorlitejo chico en el lecho de algunas ramblas. Estas áreas son aprovechadas también por distintas clases de reptiles y de anfibios. Entre los primeros destaca un quelonio acuático, el galápago leproso, que precisa de masas de agua dulce constantes, al igual que la culebra viperina, o que la rana común entre los anfibios, mientras que los sapos común y corredor no requieren de tanta humedad, pudiendo encontrarse bastante alejados de estos medios.

Las aves esteparias como la cogujada montesina están ampliamente representadas en estos áridos páramos. ©  JJMG

Los llanos de Tabernas constituyen una de las áreas más importantes para las comunidades de aves esteparias dentro del ámbito provincial. Entre las especies que nidifican en estas “estepas” destacan las terreras común y marismeña, las cogujadas común y montesina, la calandria y otras de mayor porte como el alcaraván y la ortega. También frecuentan estos páramos, donde abundan extensos retamares, algunos mamíferos como conejos, liebres, erizos europeos y morunos, musarañas y musarañitas, entre otros.