Tuera. ©  JJMGFrente al sediento ganado y fauna que pulula por estos páramos, la formación de espinas es uno de los sistemas defensivos que presentan gran número de matorrales y arbustos. También existen plantas parásitas, como el jopillo de lobo, que aprovechan los fluidos de las raíces de otros vegetales de mayor porte, o la tuera que deslumbra por sus atractivos pero incomestibles frutos.

La bolina es quizá la especie más representativa de estos eriales. ©  JJMGEntre las especies más frecuentes destacan la bolina, la escobilla, el espartoy diferentes plantas aromáticas como la artemisia o el tomillo, que contribuyen a fijar el suelo. En los bordes de las ramblas y aprovechando las corrientes subterráneas se asientan diferentes formaciones de vegetación halófila e hidrófila, destacando especies como el taray, la retama, la adelfa, la higuera y matorrales como la siempreviva morada o la jarilla blanca almeriense, ambos endemismos de carácter provincial muy extendidos en la zona litoral.

Pero sin duda la “joya” botánica del Desierto de Tabernas es Euzomodendrom bourgaeanum, una crucífera monoespecífica, única representante de su género y que se encuentra tan solo en algunos puntos de estos eriales, aumentando así su singularidad.

La vegetación ha de adaptarse a los rigores climáticos y edáficos.©  JJMG