Frente
al sediento ganado y fauna que pulula por estos páramos, la
formación de espinas es uno de los sistemas defensivos que
presentan gran número de matorrales y arbustos. También
existen plantas parásitas, como el jopillo de lobo,
que aprovechan los fluidos de las raíces de otros vegetales
de mayor porte, o la tuera que deslumbra por sus
atractivos pero incomestibles frutos.
Entre
las especies más frecuentes destacan la bolina, la escobilla,
el espartoy diferentes plantas aromáticas como la artemisia
o el tomillo, que contribuyen a fijar el suelo. En
los bordes de las ramblas y aprovechando las corrientes
subterráneas se asientan diferentes formaciones de vegetación
halófila e hidrófila, destacando especies como el taray,
la retama, la adelfa, la higuera y
matorrales como la siempreviva morada o la jarilla
blanca almeriense, ambos endemismos de carácter
provincial muy extendidos en la zona litoral.
Pero
sin duda la “joya” botánica del Desierto de Tabernas es Euzomodendrom
bourgaeanum, una crucífera monoespecífica, única
representante de su género y que se encuentra tan solo en algunos
puntos de estos eriales, aumentando así su singularidad.


