De la prehistoria a la actualidad 

Los yacimientos arqueológicos que aparecen en la sierra, valles y cuencas fluviales demuestran la importancia que esta comarca tuvo para el hombre durante la prehistoria. Los primeros vestigios humanos de la zona se remontan al Paleolítico, cuyo exponente más representativo es el caballo grabado de Piedras Blancas en Escullar o el asentamiento de la Cueva de los Tesoros en Bacares. Entre las pinturas rupestres destacan los Abrigos de La Majada de las Vacas en Escullar, los Abrigos I y II del Peñón de las Juntas, el Friso de Portocarrero y las Piedras del Sestero en Gérgal o los abrigos de las Piedras de la Cera en Lubrín. Los grabados rupestres son también abundantes como los de Piedra Escrita y Piedras Blancas en Escullar, la Piedra de La Romana en Castro de Los Filabres o Los Picachos en Lubrín. Cabe destacar el asentamiento neolítico de Cueva Mora en Uleila del Campo, el yacimiento del bronce de Piedra de Iyora en Cantoria y los restos argáricos hallados en Gérgal. 

El período fenicio y cartaginés estuvo vinculado a la zona costera por lo que apenas incidió en esta comarca. Los primeros núcleos de población, aunque escasos, corresponden a la colonización romana, como lo pone de manifiesto la fundación de Tagili (Tíjola) y algunos asentamientos en las actuales localidades de Gérgal, Castro de Filabres, Armuña del Almanzora o Fines. Existen restos aislados de gran interés entre los que destaca el acueducto romano de Albanchez.

Fue durante los ocho siglos de dominación árabe cuando se procedió a una auténtica colonización del área, pudiendo afirmarse que la mayoría de las actuales poblaciones se fundaron en dicho período. En la época Nazarí se produjo una nueva tendencia en la ubicación de los asentamientos, ocupando terrenos marginales desde el punto de vista agrícola que respondían a necesidades estratégicas frente a los ataques cristianos; de hecho Almanzora significa en árabe “la bien defendida”. Esto fue posible gracias a la creación de complejos sistemas hidráulicos de abastecimiento de los núcleos urbanos, molinos, aljibes y acequias subterráneas, así como aterrazamientos artificiales (paratas y bancales), que permitieron el desarrollo de cultivos en los valles intermontanos. 

Castillo de Tahal. © JJMG.De esta época medieval quedan numerosos restos de castillos y fortalezas, que confirman su carácter de tierra fronteriza. Entre éstos destacan los de Bacares, Benizalón, Benitagla, Castro de Filabres, Chercos, Cóbdar, Líjar, Lubrín, Senés, Sierro, Tahal, Tíjola y Velefique, además de torres de vigilancia como la Torrecilla y la Torre de Los Casarazos en Alcudia de Monteagud, la Torre de Benitorafe o la Torre de Medala en Tahal.

Por último destacar la existencia de algunos despoblados como los de Benajaumil, Benalguaciles, Jemezí y Medala. Tras la conquista de Granada, por los Reyes Católicos, se procedió a la recolonización del área a partir de “cristianos viejos” y a la expulsión de los moriscos, instaurándose entonces un nuevo orden social y económico que ya ha sido comentado anteriormente. 

Rutas de interés 

Visitar los pueblos escondidos de Filabres es uno de los espectáculos visuales más reconfortantes y enriquecedores de Almería. La mayoría presentan un aspecto medieval muy parecido al que debieron tener en las postrimerías del siglo XVI. Además de la extracción de mármol, la economía actual de la comarca se basa principalmente en diversos tipos de aprovechamiento agrícola. En los valles regados por los ríos Almanzora y Nacimiento predomina el cultivo intensivo de frutales, hortalizas y legumbres, mientras que en las tierras del interior el almendro y el olivo constituyen su principal recurso. Si se pretende disfrutar del silencio, la plasticidad y el colorido del paisaje, así como de la amabilidad de sus gentes pueden interesarles los itinerarios que a continuación se proponen. 

De Gérgal a Tíjola: Enclavada en la solana de Los Filabres, en Gérgal destacan la Iglesia y el Castillo del S. XVII, así como su rico y apreciado mosto. Desde esta población sale una carretera asfaltada que comunica con Olula de Castro, pequeña población de economía familiar. Ascendiendo por una pista se llega a Castro de Filabres, precioso pueblecillo en cuya arquitectura destaca el uso de lajas de pizarra y que está rodeado por cultivos de almendros, olivos y alcaparras.

Casa de Velefique. © JJMG.Continuando este itinerario la próxima parada es Velefique o “balfiqui”, sede de Abú-I-Barcat gobernador árabe de aquellas tierras y constructor de su castillo. Tanto él como su hermano Abú Ishag fueron destacados escritores y filósofos del siglo XIV, según afirmaba D. Fernando Gómez Lara, párroco de la localidad y quizá el mejor embajador de la misma hasta su fallecimiento. Es un pueblo blanco de barrios morunos que en los últimos años está perdiendo su aspecto medieval con la llegada de “nuevos colonos”, poco respetuosos con sus valores arquitectónicos. Desde aquí podemos ascender a la Tetica de Bacares; su nombre procede de la raíz bereber “tuc”, que significa “el mirador”; de hecho, desde este lugar se obtiene una de las mejores panorámicas de la provincia y de la inmensidad de la sierra. Descendiendo por su cara Oeste se alcanza el pueblo más alto de la sierra, Bacares.

Situado a 1.201 m y dedicado al cultivo de frutas y hortalizas y a la ganadería; posee incluso un marquesado originario del siglo XVII y que desde 1981 ostenta D. Francisco Bernaldo de Quirós y Fernández de Córdova. En dirección Norte se accede a Bayarque, pasando antes por el vivero de La Rosariera. Se trata de un pequeño pueblo con apenas 250 habitantes y rodeado de hermosos barrancos y pinares. Continuando el camino se alcanza el espléndido paisaje de la Cerrada de Tíjola y la propia localidad, famosa por sus fuentes, frutas y gastronomía.

De Calar Alto a Serón: A pocos kilómetros de Gérgal, en dirección a Guadix, una carretera asciende hasta Calar Alto, que con sus 2.168 m es el punto más alto de Filabres. Allí se sitúa el Complejo Astronómico Hispano - Alemán del mismo nombre. Comenzó a construirse en 1972 bajo el auspicio del Instituto Max Planck y está formado por cinco telescopios de diversos tamaños. En el Catálogo Universal de Cuerpos Celestes figura, desde 1979, la Galaxia “Calar Alto”, la primera gran aportación científica del observatorio, que es uno de los mayores del mundo. 

Serón. © JJMG.En dirección Este pronto se encuentra una pista forestal a la izquierda que conduce hacia los Collados del Conde y del Ramal, atravesando densos bosques procedentes de repoblaciones. Dirigiéndose hacia el Norte se llega al poblado minero de Las Menas, hoy convertido en un complejo de turismo rural, y posteriormente a los encinares que anuncian la proximidad de Serón, famoso por su exquisito jamón y presidido por la Iglesia de Nuestra Señora de Los Remedios del siglo XVI. 

Vista invernal de Tahal. ©JJMG.Son tantas las rutas y las combinaciones que pueden realizarse, que las anteriores constituyen tan solo pequeñas pistas para descubrir la inmensidad de esta serranía. No se debe dejar de conocer y visitar Benizalón que permanece anclado en el medievo; Cantoria o “la puerta de la ruta del mármol” con su Palacio de los Marqueses del Almanzora y otros espléndidos edificios como la Casa del Duque del Infantado y del Marqués de La Romana; la coqueta Benitagla antigua “Bani Taglab”; Chercos y su castillo árabe; Cóbdar blanco y casi geométrico que parece sujetar la montaña a cuyos pies se asienta; Escullar y sus sabrosos quesos; Fines y su Iglesia neoclásica de San Sebastián del siglo XVIII; Laroya y sus magníficas panorámicas; el tipismo de Líjar; los hermosos edificios y plazas de Lubrín; Olula del Río y su Iglesia de San Sebastián del siglo XVIII; los impresionantes desplomes de Partaloa; las calles morunas de Senés; el castillo de Tahal, residencia de los Reyes Católicos en 1488; Uleila del Campo con sus casas blancas cubiertas de tejas y de apariencia castellana y tantos otros lugares de este rincón de la Almería escondida.

Régimen de protección y actuaciones administrativas 

Las actuaciones administrativas que se llevan a cabo dentro de esta comarca, donde gran parte de la superficie corresponde a Montes del Estado de utilidad pública o consorciados con particulares, se han centrado en repoblaciones, restauración hidrológico - forestal, creación de infraestructuras de carácter forestal y de uso público como vivacs de alta montaña, refugios, viveros, adecuaciones recreativas y zonas de acampada; caminos forestales, tratamientos selvícolas y prevención de incendios. En este sentido, cabe destacar la existencia de un Centro de Defensa Forestal en la localidad de Serón. Existen también equipamientos de carácter privado orientados a la educación ambiental, como la Granja Escuela y Albergue San Ramón en Laroya o el Aula de la Naturaleza Fítalo en Lubrín, entre otras. 

El Plan Especial de Protección del Medio Físico de la Provincia de Almería incluye en su Catálogo de Espacios y Bienes Protegidos a la Sierra de Filabres como Complejo Serrano de Interés Ambiental, afectando total o parcialmente a los municipios de Abla, Abrucena, Albanchez, Alcóntar, Alcudia de Monteagud, Bacares, Bayarque, Benitagla, Benizalón, Cantoria, Castro de Filabres, Chercos, Cóbdar, Fines, Fiñana, Gérgal, Laroya, Las Tres Villas, Líjar, Lubrín, Macael, Nacimiento, Olula de Castro, Purchena, Senés, Serón, Sierro, Sorbas, Suflí, Tahal y Tíjola. Con la misma catalogación aparece el Conjunto Sierra de Lúcar - Partaloa, que abarca parte de los municipios de Fines, Lúcar, Olula del Río, Partaloa, Purchena, Serón y Tíjola. Este mismo Plan incluye a la Vega Alta del Almanzora como Paisaje Agrícola Singular, afectando a los municipios de Alcóntar, Armuña de Almanzora, Fines, Purchena, Olula del Río, Serón y Tíjola. Recientemente la Consejería de Medio Ambiente ha propuesto la inclusión de “Calares de Sierra de Los Filabres” como Lugar de Interés Comunitario, con una extensión de 6.630 Has. que son a todas luces insuficientes como para cubrir ni tan siquiera una parte de la diversidad que caracteriza a este gran macizo. Consideramos que dada la gran biodiversidad, los valores paisajísticos, antropológicos y la riqueza en yacimientos arqueológicos que albergan los espacios descritos sería conveniente y decisivo para su conservación eficaz su declaración a medio plazo como Parque Natural, figura con capacidad jurídica y administrativa, para asegurar la protección definitiva de esta serranía.