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Fauna: los habitantes del pinar y del matorral. Los invertebrados son el grupo de animales más desconocidos y abundantes de la fauna andaluza; su pequeño tamaño y dificultad de clasificación han contribuido a su falta de estudio y a la práctica ausencia de un marco legal de protección, tanto de las especies, como de sus hábitats. La riqueza en mariposas diurnas de la Sierra de Filabres, la ha convertido en una de las ocho serranías andaluzas, cuatro de ellas almerienses, catalogadas como Áreas de Interés Lepidopterológico. Entre las más representativas y amenazadas de la zona destacan la mariposa apolo de la Sierra de Filabres (Parnassius apollo ssp. filabricus), Colotis evagore ssp. nouna, Pseudochazara hippolyte ssp. williamsi, Plebicula nivescens o Lycaeides idas ssp. nevadensis, entre otras. Como dato, para los amantes de las curiosidades, cabe subrayar que de las 41 especies de hormigas presentes en la provincia, dos de ellas viven exclusivamente en la Tetica de Bacares: Myrmica aloba y Tapinoma erraticum. Realizar una excursión mediado el mes de junio por esta última localidad constituye, sin duda, una experiencia única para los amantes y estudiosos de los invertebrados en general y de las mariposas en particular. Entre los vertebrados, las aves constituyen el grupo mejor representado con más de 110 especies en su mayor parte migradoras, aunque con un elevado porcentaje de sedentarias y estivales que nidifican en la serranía. La existencia de diferentes hábitats en el conjunto montano contribuye al aumento de la diversidad y al aprovechamiento específico de cada uno de ellos. En los roquedales y cantiles de la media y alta montaña nidifican rapaces como las águilas real y perdicera, el halcón peregrino y el búho real que se alimentan de pequeños mamíferos, reptiles y otras aves. Aunque estrictamente protegidas, su situación actual puede calificarse de grave por la escasez de recursos tróficos, la lentitud de crecimiento de sus poblaciones y, sobre todo, por los estragos que anualmente produce su caza furtiva.
También comparten estas áreas algunos córvidos como la chova piquirroja y la grajilla eficaz predador de huevos y polluelos de la paloma bravía.
Las masas boscosas, formadas por pinares de repoblación, son las que aportan una menor riqueza de especies, siendo el carbonero común la más abundante y representativa en este tipo de hábitats.
Los sotos fluviales y barrancos húmedos presentes en el complejo poseen habitantes específicos como la lavandera cascadeña, el mirlo acuático, el chochín o los ruiseñores bastardo y común. El medio agrícola, que se desarrolla actualmente en las vegas del Andarax y del Almanzora, aporta un nutrido grupo de especies capaces de convivir en mayor o menor grado con el hombre. Algunas
presentan un elevado grado de
antropofilia como diferentes
especies de gorriones, golondrinas,
aviones, vencejos,
verderones, zorzales
y estorninos.
Otras aves frecuentes y que también nidifican en el área son la abubilla, la lavandera blanca, el jilguero, el verdecillo, el pardillo, el petirrojo o rapaces como el mochuelo, el cernícalo vulgar o la lechuza común, de gran importancia en el control natural de las plagas de pequeños roedores y cada vez más escasa en los pueblos almerienses. Los taludes de las ramblas, situadas en las zonas basales de la sierra, son visitados durante la primavera por los multicolores abejarucos y carracas, construyendo profundos nidos en las paredes arcillosas.
Cabe señalar la presencia de jaurías de perros asilvestrados, fenómeno común en el ámbito rural andaluz, y cuyas fechorías son atribuidas a un pariente cercano actualmente extinguido en el área, el lobo. Más abundantes son los roedores como la liebre y el conejo, cuya población en el Sudeste peninsular se ha visto diezmada durante la última década por la aparición de una neumonía vírica, según nos fue confirmado por miembros de la Estación Biológica de Doñana. El estudio de las egagrópilas en rapaces (parte no digerida de las presas que es regurgitada) permite identificar a la mayoría de los micromamíferos de este macizo, entre los que destacan el ratón de campo, el topo y el topillo común, el lirón careto, la musaraña y la musarañita, el más pequeño de los mamíferos europeos, cuyo corazón alcanza las 1.200 pulsaciones por minuto y pesa menos de 2 gramos. Sin apenas enemigos naturales los erizos europeo y moruno también forman parte de este grupo. La aparición de nuevas especies de vertebrados es un hecho insólito, sobre todo en Andalucía donde se supone que la fauna esta lo suficientemente estudiada como para que no acontezcan sorpresas de este tipo. Sin embargo, esto es exactamente lo que ocurrió cuando en 1994 se publicaron los primeros datos de una nueva especie para la ciencia, el sapo partero bético, perteneciente al género Alytes y en cuya área de distribución se incluyen las sierras de Filabres y de Gádor en Almería. Otros anfibios más frecuentes son el sapo corredor y el común, así como la rana y salamanquesa comunes, que frecuentan balsas, cursos de agua y barrancos húmedos. Los reptiles, que prefieren las áreas soleadas, son abundantes en la Almería árida y por lo tanto en Filabres; entre los más habituales destacan las culebras bastarda, de herradura y de escalera, hábiles cazadores de pequeños roedores y de los huevos y polluelos de las aves, los eslizones ibérico y tridáctilo, las lagartijas ibérica y colirroja, así como el lagarto ocelado, el mayor de los presentes en la provincia. |