Itinerarios
submarinos
El
litoral almeriense aún presenta una elevada
biodiversidad con más de 1.300 especies de fauna y
flora submarinas y unos índices de contaminación
que, en cualquier caso, son menores a los de la mayor
parte del Mediterráneo. Esta riqueza biológica se
debe, en gran medida, a la confluencia en estas costas
de corrientes marinas atlánticas y otras propiamente
mediterráneas que se desplazan en sentidos opuestos.
Entre otras características generales destaca la gran
visibilidad que ofrecen sus aguas (de 15 a 20 metros),
llegando a alcanzar más de 25 metros en el litoral de
Cabo de Gata, y la bonanza de sus temperaturas que
oscilan entre los 12-13 1C durante el invierno y los
21-25 1C del verano, haciéndolas muy atractivas para
la práctica del buceo en sus diferentes modalidades,
desde la inmersión con escafandra autónoma o a pulmón
libre (apnea), la fotografía de la naturaleza o el
buceo de superficie.
En
el levante destacan por su belleza los fondos
submarinos que rodean a Isla Negra y a la Isla de
Terreros en los alrededores de San Juan de los
Terreros (Pulpí); cabe destacar que desde esta
ensenada hasta Villaricos se extienden las praderas de
Posidonia más extensas de la provincia
de Almería.
En
esta última localidad, sus antiguas
instalaciones portuarias sumergidas ofrecen
también cierto atractivo y permiten recordar el
efímero esplendor del siglo minero almeriense.
Recientemente se ha propuesto la inclusión como
Lugar de Interés Comunitario de 6.313 hectáreas
de esta franja costera, bajo la denominación de
Fondos Marinos del Levante Almeriense.
Un
conjunto de singular belleza y riqueza biológica es
el constituido por los fondos marinos de Cabo de Gata,
presentando condiciones de visibilidad óptimas de
hasta 30 metros. Este espacio protegido, declarado
Parque Natural por la Junta de Andalucía, incluye
bajo su tutela a una milla náutica, que engloba a
seis reservas marinas; en estas últimas se prohíbe
la práctica de deportes náuticos, incluido el buceo
con escafandra autónoma, por lo que es recomendable
informarse previamente antes de iniciar cualquier tipo
de actividad. Existen multitud de itinerarios
submarinos posibles, además de diversas empresas
locales dedicadas específicamente a este tipo de
actividades.
Algunos
puntos de la costa como cala del Plomo, Aguamarga,
cala de San Pedro, El Playazo de Rodalquilar, La
Isleta del Moro, Los Escullos, Cala Higuera o el
Corralete ofrecen al buceador fondos muy atractivos a
los que se puede acceder desde la propia línea de
playa o en puntos cercanos a la costa; los paisajes
predominantes suelen estar constituidos por
intrincados pasillos submarinos de rocas y coladas
volcánicas, adornados por esponjas multicolores y
alfombrados por praderas de Posidonia oceanica.
Entre
los fondos submarinos más singulares de la zona
destaca el cráter situado al Suroeste de la Isla de
San Andrés, frente al pueblo de Carboneras que, con
30 metros de diámetro y unos 20 de profundidad,
aparece horadado en la roca y tapizado por diferentes
organismos. Los “roquedos” constituyen otro
elemento característico de este litoral; algunos
poseen nombre propio como la Piedra de Los Meros,
situado a media milla al Sudeste de la Isleta del
Moro; se trata de una gran mole de piedra de paredes
verticales que se encuentra sumergida a unos 28
metros, donde antaño abundaban los meros.
Otros
roquedales conocidos son los de cala Amarilla o
los situados frente a la Ermita de Torregarcía.
Cabe
señalar la abundancia cavernas y cuevas
submarinas; entre estas últimas destaca la
Cueva del Francés, que se encuentra a unos ocho
metros de profundidad bajo el acantilado de la
Punta de la Hoya de la Torre y que tiene una
longitud de más de 25 metros.
Entre
los pecios más representativos se encuentra El Águila,
una fragata de combate del siglo XVIII cuyos restos se
encuentran a 24 metros de profundidad y a una
distancia de una milla de los Escullos.
Al
Suroeste del Faro de Cabo de Gata se halla un
mercante de vapor de 75 metros de eslora,
hundido en la década de los treinta, refugio de
gran cantidad de vida submarina.
Tanto
por la profundidad a la que se encuentra (hasta
40 metros), como por la existencia de fuertes
corrientes en la zona, es una inmersión muy
peligrosa.
Los
fondos situados frente a la playa del Zapillo en Almería
están muy esquilmados, aunque presentan algunos
roquedales y anclas de tipo almirantazgo que pueden
constituir un buen recurso para la práctica del
buceo. Los acantilados de Sierra de Gádor, que
separan Almería y Aguadulce, alcanzan grandes
profundidades a pocos metros de la costa; destaca en
esta área la Piedra del Caballo, un “roquedo”
situado a más de 30 metros de profundidad frente a la
playa del Palmer donde viven serránidos y otro tipo
de fauna submarina.
Otra
zona especialmente atractiva para la práctica del
buceo es la franja sublitoral comprendida entre Punta
Entinas y Guardias Viejas, que alberga una gran
riqueza biológica y fondos bien conservados. Extensos
algueros, profundos “bajos” e interesantes
“roquedos”, caracterizan a esta área donde las
frecuentes corrientes marinas hacen aconsejable
extremar las precauciones durante las inmersiones, así
como contactar con algunas de las empresas
especializadas que se encuentran en la zona. La
Consejería de Medio Ambiente ha propuesto la inclusión
de 742 hectáreas de los Fondos Marinos de Punta
Entinas - Sabinar como Lugar de Interés Comunitario.
Frente
al castillo de la localidad ejidense de Guardias
Viejas aparece una sucesión de grandes bloques de
piedra una de las cuales, la Piedra del Moro, llega a
alcanzar la superficie; es una zona muy rica en fauna
y de escasa profundidad, pudiéndose llegar a nado
desde la playa.
Disponiendo
de una embarcación se pueden visitar otros
fondos rocosos más alejados de la línea de
playa, que presentan formaciones de gran interés
y vida abundante, como el Roquedo de Félix, la
Boca del Mono o la Baliza, en alguno de los
cuales no es rara la presencia de ánforas y
otros restos arqueológicos.
Entre
estos últimos cabe destacar el Pecio de los Gandolfo,
correspondiente a una embarcación romana y que recibe
su nombre de esta ilustre y antigua familia de fareros
almerienses.
En
cualquier caso, hay que recordar y advertir que la práctica
de estos deportes entraña siempre considerables
riesgos para la vida y seguridad de las personas y que
la mejor forma de realizarlos es tutelados y en compañía
de personal especializado, debidamente acreditado.