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Comunidades de fauna y flora. Sierra y litoral volcánicos. La vegetación está adaptada a condiciones edáficas y de aridez climática extremas, similares a la de espacios catalogados como desiertos. La Sierra de Cabo de Gata se sitúa en la provincia corológica más árida de las once que se distinguen en la Península Ibérica (Provincia Murciano-Almeriense, Sector Almeriense). Sin embargo, su flora es una de las más ricas del continente europeo, habiéndose catalogado más de 1.000 especies diferentes, con presencia de un considerable número de endemismos de diversa distribución. La
vegetación que existía en el área antes de la
intervención del hombre (vegetación clímax o
climácica) debió de estar compuesta por bosquetes de
palmitos, acebuches, coscojas, azufaifos,
lentiscos y matorrales de origen Norte africano,
como el cornical o el arto.
Estas formaciones siguen existiendo en la actualidad sobre superficies considerables de la serranía, aunque han ido siendo sustituidas por diferentes series de degradación, sin que haya referencias por parte de los fitosociólogos, que han estudiado estas comunidades botánicas, de la presencia de un estrato arbóreo en el área. Sin embargo, existen referencias históricas de la presencia de pinares en esta serranía. Entre éstas destaca un mapa datado en 1735 sobre el Cabo de Gata, donde aparecen pinos carrascos en distintos puntos de la sierra, así como un sabinar en la playa de Mosén Rodrigo, la actual Mónsul. Asimismo, existe una curiosa cita del botánico Simón de Rojas que, en 1805, daba al madroño como especie muy abundante en Cabo de Gata. De esta vegetación forestal, poco o nada queda en la actualidad, aunque sí hemos podido comprobar la existencia de viejos pies de sabina entre las playas de Mónsul y de Los Genoveses, mientras que los hermanos García Latorre (1996) confirman también la presencia de algunos pinos y encinas situados entre los roquedales volcánicos.
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