Recursos humanos y realidad social.

Estos áridos páramos de yeso, sus cavernas, sus cuevas y sus cursos fluviales han sido aprovechados por el hombre desde tiempos prehistóricos. Las formaciones de bosque mediterráneo esclerófilo, que debieron formar parte de las principales sierras que rodean a esta cuenca, mantenían una riqueza cinegética superior y diferente a la actual, con la presencia de ciervos y otros grandes ungulados, capaz de satisfacer las necesidades alimenticias de estos primitivos cazadores. Pero sin duda, la presencia de agua en un entorno tan hostil como éste constituye el parámetro determinante por excelencia a la hora de entender la dinámica de estos primeros asentamientos humanos.

Como en el resto de este gran museo arqueológico al aire libre, llamado Almería, abundan asentamientos y poblados correspondientes a diferentes períodos prehistóricos. También, como en el resto de la provincia, apenas algunos han sido estudiados, la mayoría presentan signos de expolio y además permanecen en el más triste de los abandonos por parte de las administraciones competentes, que parecen estar en una situación de indisposición permanente a la hora de invertir en medios técnicos y humanos para conservar y proteger estos tesoros culturales. Entre éstos pueden destacarse algunos, como el poblado argárico de la barriada de Cariatiz o las cerámicas, hachas y restos de animales, encontrados en la Cueva del Tesoro. Así mismo, destacan las pinturas rupestres de la Mela pertenecientes al arte esquemático levantino y asentamientos con más de 4.000 años de antigüedad como los hallados en la Cueva del Horcajo, en el llano de “El Solano” o en la pedanía sorbeña de La Huelga. 

Sorbas es el pueblo más importante y singular de la comarca. © JJMG.Encaramado en una atalaya natural con “murallas” de más de 40 m de altitud, el pueblo de Sorbas, que parece tener un origen Íbero, fue codiciado por los distintos moradores de este rincón de la Península Ibérica al constituir una zona estratégica y de paso entre las “fortalezas pétreas” de las sierras de Alhamilla, Cabrera y Filabres.

La época de mayor esplendor y que más ha influido en la actual fisonomía de la localidad fue la islámica. De la “surba” musulmana aún se conservan diferentes vestigios como las ruinas de un castillo del período andalusí, hornos de fundición cerámica y, sobre todo, el trazado de sus callejuelas. Asimismo, se atribuye a esta época el propio nombre de la población que podría traducirse como “olla de arena”, en referencia directa a la antigua tradición cerámica de la localidad. También, durante este largo período se desarrollaron avanzadas técnicas agrícolas y de regadío capaces de aprovechar de forma positiva los escasos recursos hídricos del entorno.

El cultivo de la alcaparra aún mantiene su importancia en la comarca. © JJMG.Actualmente, Sorbas y sus múltiples barriadas, que en conjunto cuentan cómo más de 2800 habitantes, siguen manteniendo una vocación marcadamente agrícola basada en cultivos de cereal, olivo, alcaparra, vid y, en menor proporción de regadío. 

Durante los últimos años, cabe destacar la proliferación de diferentes empresas e instalaciones, dedicadas al desarrollo de actividades relacionadas con el “turismo rural”. Desde negocios de restauración que rescatan antiguas y exquisitas recetas, hasta los dedicados al “turismo de aventura” o “turismo ecológico” y que incluyen entre otras actividades didácticas, lúdicas y científicas, el descenso a simas y galerías subterráneas, pasando por los destinados al solaz y recreo tan necesarios en un mundo dominado por la prisa y generador de estrés, están dando lugar al nacimiento de una economía alternativa que está demostrando su capacidad para generar riqueza y para crear empleo, hasta el punto de poder llegar a convertirse en un próximo futuro en la principal fuente de recursos de la comarca, así como constituir un modelo claramente exportable a otros puntos del interior de la provincia.