Desembocadura del Río Antas

El Río Antas desemboca al mar entre las localidades de Garrucha y Villaricos, en el término municipal de Vera. Ocupa una extensión de unas 12,6 ha de terrenos inundables que mantienen una lámina de agua permanente a lo largo del ciclo anual, aunque su volumen depende de las precipitaciones recogidas en el área. El suelo, asentado sobre terrenos sedimentarios de origen Cuaternario, presenta un elevado dinamismo desde el punto de vista geomorfológico. 

En el levante almeriense, además de otros aguazales, destaca la desembocadura del Río Antas. JJ Matamala.

Dada su cercanía al mar existen infiltraciones de éste, que se ponen de manifiesto en la estructura de las comunidades vegetales presentes en la zona. La distribución de la vegetación palustre no es homogénea, dependiendo de la profundidad, de los regímenes de precipitaciones y de la torrencialidad de los mismos. Ocupa aproximadamente el 80% de la zona inundable, quedando una lámina de agua libre de unas 3 ha en el tramo final de la desembocadura. La especie vegetal más abundante es el Carrizo, estando también presentes cañaverales y juncales. El Taray se sitúa en el extremo exterior de la vegetación de orla, formando pequeños bosquetes. Entre la vegetación halófila destaca la presencia de la Sosa alacranera que coloniza la mayor parte de los márgenes de la lámina de agua.

La importancia de este pequeño humedal no solo radica en las poblaciones de aves acuáticas y marinas que lo visitan, sino en la singularidad y rareza de alguna de ellas y en su situación geográfica, como último bastión de aguas permanentes antes de alcanzar otros aguazales del levante peninsular. Desde 1981 hemos realizado un total de 54 censos en la localidad, que aportan como resultados un total de 100 especies distintas de aves, de las cuales 61 corresponden a acuáticas y marinas. La mayor diversidad y abundancia de ejemplares se alcanza durante el paso postnupcial, que se desarrolla entre agosto y noviembre, así como durante el periodo invernal.

Entre las especies más singulares destaca la Malvasía cabeciblanca (Fig. 2), invernante desde 1995 y que utiliza a este aguazal como punto de contacto entre las poblaciones almerienses y levantinas, como el embalse de El Hondo en Alicante, habiéndose llegado a comprobar su nidificación en la localidad durante 1997. Similar comportamiento exhibe la Cerceta pardilla (Fig. 2), especie también amenazada globalmente y que llegó a nidificar durante 1996. Otros ánades que crían en la zona son el Cuchara común, el Ánade azulón y el Porrón europeo, el cual alcanza concentraciones superiores a los 200 individuos durante la invernada. Entre los rálidos destacan por su abundancia la Focha común y la Gallineta común, ambas sedentarias en la localidad. Los zampullines chico y cuellinegro también están presentes a lo largo de todo el ciclo anual, llegando a nidificar, aunque la segunda especie sólo lo hace de forma ocasional. 

Rállidos como la Gallineta común, nidifican entre al refugio de la vegetación circundante. JJ Matamala.

El grupo más diverso es el de los limícolas (Fig. 9), que aparece representado por 24 especies. Aunque más ligados a la línea de playa, algunos llegan a nidificar en la desembocadura como la Cigüeñuela común o el Chorlitejo patinegro. Uno de los ilustres visitantes invernales es el Morito común (Plegadis falcinellus), cuya población se encuentra amenazada a escala mundial (Matamala y Aguilar, 1997b). La cercanía del litoral influye en la abundancia de gaviotas y charranes que utilizan estas someras aguas como lugar de descanso. Entre ellas destaca la Gaviota de Audouin (Fig. 6), cuya conexión con las poblaciones del Delta del Ebro queda manifiesta mediante la lectura de anillas. También merece mención especial la presencia invernal de bandos de la rara Gaviota picofina y de la Gaviota sombría, la más abundante en la localidad en el invierno. No es rara la presencia de Flamencos comunes (Fig. 8) que visitan el área durante sus trasiegos migratorios por estas costas mediterráneas.

Dadas las especiales características del aguazal y la singularidad de alguna de las especies de aves que alberga, se propuso en 1996 su declaración como Reserva Natural Concertada, sin que hasta la fecha se haya conseguido concretar dicho convenio, en el que participarían la Consejería de Medio Ambiente, el Ayuntamiento de Vera y Confederación Hidrográfica del Sur.

Asimismo, se ha propuesto por parte de la Consejería de Medio Ambiente la declaración del Río Antas como Lugar de Interés Comunitario, con una extensión de 23,08 ha. Sin embargo, es necesaria una mayor diligencia en éstas u otras medidas que garanticen la integridad de este singular hábitat. Actualmente las principales amenazas consisten en la existencia de vertidos incontrolados de escombros y basuras, los incendios provocados que suelen producirse durante el estío, así como la presencia de una depuradora de aguas residuales y de granjas de cerdos que vierten directamente al cauce sus residuos “purines” (Matamala y Aguilar, 1997b)