4.3.- LA EDAD MODERNA

4.3.1.- VERA Y LA IGLESIA – FORTALEZA DE NTRA. SRA. DE LA ENCARNACIÓN

La iglesia fortaleza de Ntra. Sra. de la Encarnación, ubicada en la Plaza Mayor y construida a comienzos del Siglo XVI, formaba parte del plan ideado por el arquitecto Francisco de Capilla para reconstruir la ciudad destruida por el terremoto de 1518. El nuevo emplazamiento se localiza en un lugar llano donde se levanta un recinto amurallado cuadrangular, organizado interiormente con dos ejes principales cruzando la población y conduciendo a las puertas. La planta ortogonal de la trama urbana nos recuerda esta fundación de la ciudad moderna.
Fachada exterior de la iglesia y vista general de la Plaza Mayor.

La ciudad experimentará un gran crecimiento durante los siglos XVII y XVIII por su actividad comercial y pesquera, pasando de 320 vecinos contabilizados en 1587 a 1367 según el Catastro de Ensanada de 1753. Ello hará surgir barrios periféricos rodeando el primitivo casco amurallado, como el barrio septentrional creado a partir de la fundación en 1606 del Convento de Padres Mínimos de Ntra. Sra. de la Victoria, en lamentable estado de ruina desde la desamortización eclesiástica del siglo pasado, trasladándose su retablo principal a la iglesia de la Virgen del Mar en Almería (destruido durante la Guerra Civil) y el retablo de la Virgen de la Victoria se instalará en la iglesia de la Encarnación del propio Vera.

La singularidad de la iglesia responde a la estructura mudéjar - andaluz de tipo fortaleza con contrafuertes interiores y una decoración interior barroca. El edificio será concebido originalmente como baluarte defensivo relacionado con el sistema de fortificaciones de la costa y como última defensa de la ciudad de Vera, y por ello su planta rectangular flanqueada por torres en cada esquina, sobresaliendo una de ellas del volumen del edificio para albergar el cuerpo de campanas.

Retablo  del altar mayor.La decoración exterior es muy sobria, pues carece de portadas (el acceso se realiza a través de una entrada practicada en el centro del muro lateral), adornos o elementos pudiendo hacer vulnerable al conjunto. En la parte alta presentaba originariamente un grupo de escudos, de los que sólo se conserva el correspondiente al obispo de Almería, D. Diego Fernández de Villalán, habiendo desaparecido los representativos del Papado y del emperador Carlos V.

Interiormente la planta responde al modelo de iglesia cajón de una sola nave con contrafuertes interiores delimitando tramos, típico del gótico del Levante español. La construcción es típicamente mudéjar, con rafas de ladrillo y cajones de mamposteria alternados, intercalándose en las partes altas y torres paños de sillares o sillarejos.

Los torreones de las esquinas no son macizos sino que encierran interiormente una habitación con acceso desde cada uno de los chaflanes de la nave mediante una puerta. Las cubiertas muestran arcos fajones, arrancando de los pilares y compartimentándolas en tramos cubiertos por bóvedas de crucería cuatripartitas típicamente góticas.

El retablo del altar mayor ocupa todo el muro frontal del templo y presenta cuatro pisos: sotabanco, banco, cuerpo principal y ático, mientras que verticalmente está recorrido por tres calles, una central y dos laterales. El diseño general muestra una organización arquitectónica del retablo, a la que se subordina una rica y abundante decoración. El sotabanco o zócalo inferior cumple la función de levantar y aislar el retablo del suelo.

El retablo será un elemento fundamental en el ambiente contrarreformista del barroco. Constituía una aparatosa  y dramática fachada interna que recibía al fiel que penetraba el espacio sagrado para recordarle el mensaje doctrinal de la iconografía de Dios - Padre, Hijo y Espíritu Santo, situados por encima del mundo terrenal, simbolizado en el primer piso. Un microcosmos del cristianismo resumido en la recargada estructura.

Detalle del Retablo de la Virgen de la Victoria.El cuerpo principal presenta tres calles delimitadas por columnas corintias exentas sustentando un trozo de entablamento roto. Las dos calles laterales muestran hornacinas sencillas, mientras que la central dispone un templete albergando la imagen de la Virgen con el niño.

El piso superior o ático descansa sobre un entablamento adoptado a la curvatura de la bóveda, albergando en el centro una imagen de la Anunciación. La Virgen de rodillas en el reclinatorio, gira al torso para mirar el Arcángel San Gabriel, dominando la representación el Espíritu Santo en forma de paloma sobre una nube con querubines y múltiples rayos dorados. Empotrado en el tímpano del arco de la bóveda una representación de Dios Padre en el paraíso celestial sosteniendo la esfera del orbe en la mano izquierda.

Asimismo es de destacar el retablo de la Virgen de la Victoria de la Capilla Mayor situada junto al altar procedente del vecino convento desamortizado de los Padres Mínimos, cuya hornacida central muestra el hueco vacío de la imagen de la Virgen de la Victoria, patrona de los Padres Mínimos. La escultura representando la cabeza del árabe simboliza la lucha contra el infiel musulmán así como la obsesión por el peligro de los ataques berberisocos, todo ello dentro de la necesidad ideológica de mostrar el dominio de la religión cristiana frente a la musulmana. Así la cabeza del moro, la torre de costa o el barco pirata son alusiones a esta preocupación.

LA PLAZA MAYOR.

Esta Plazas de Vera es el centro neurálgico de la villa, albergando el Ayuntamiento, la iglesia y el centro económico.

El edificio del Ayuntamiento es un proyecto de 1881 del arquitecto Enrique López Rull, habitual proyectista de los edificios de la capital almeriense. La estética utilizada es el historicismo de la segunda mitad del XIX, donde la fachada de dos plantas, con zócalo inferior y balaustrada de coronamiento, muestra una disposición simétrica de huecos con típicos arcos segmentados, además de la cornisa de separación de plantas y reforzamiento de sillares en las esquinas.

 

Proyecto de Ayuntamiento de Vera.

El modelo es muy similar al de la Escuela de Artes de Almería, destacando la portada monumental de ingreso, encuadrada entre pilastras y coronada por una especie de frontón curvo albergando el escudo real de los Borbones. Más abajo sobresale el escudo municipal de Vera, con una llave entre dos castillos, en clara alusión al otorgamiento real del fuero a la villa en 1494. Como curiosidad la fachada del Ayuntamiento aparece claramente descentrada con respecto al eje de la plaza, por acomodarse al solar preexistente.

ARCHIVO MUNICIPAL.

El Archivo Municipal de Vera conserva documentación histórica desde los años inmediatamente posteriores a la conquista castellana de 1488. Así, custodia una serie de libros de actas capitulaciones, donde se recogen los acuerdos adoptados por la corporación municipal, que se remontan a 1496 y llegan hasta nuestros días.

Convento de los Padres Mínimos.La documentación guardada de los siglos XVI, XVII y XVIII es fundamental para la investigación histórica de la parte oriental del Reino de Granada, es una época en la que la jurisdicción de la ciudad de Vera abarcaba un amplio territorio del actual levante almeriense.

Estas especiales características convierten a este centro documental en uno de los Archivos Históricos más importantes de Andalucía y lugar de obligada consulta por parte de estudiosos e historiadores. Son destacables por su riqueza, antigüedad y continuidad los fondos documentales existentes sobre temas tan variados como la fiscalidad y la hacienda, la organización y el aprovechamiento de los recursos del territorio, la demografía, la justicia...

Aparte de su función de servicio a la investigación histórica, hoy día, el Archivo Municipal de Vera cumple también otra de cobertura a la gestión administrativa del Ayuntamiento, al tener entre sus competencias la ordenación de los documentos que se generan en la actualidad.

CASA OROZCO.

Cercana a la Plaza Mayor se sitúa la llamada Casa Orozco, propiedad de D. Ramón Orozco Gérez, natural de Vera y convertido en la más importante fortuna almeriense del siglo XIX gracias a la mina Observación del barranco Jaroso y posteriormente la fundición San Ramón en la playa de Garrucha, colocando a Almería en cuarto lugar de la siderurgia española.

Lamentablemente este proyecto de fundición junto a otros malogrados le animaron a invertir en bienes raíces, convirtiéndose en rentista, el mayor propietario de fincas de la provincia tanto en la comarca del Almanzora como en la propia capital, beneficiándose de la expansión burguesa del Paseo de Almería pues gran parte de los terrenos ocupados le pertenecían. En concreto cuando abandone su domicilio de Vera se instala en Almería, ocupando una inmensa manzana delimitada por la Puerta de Purchena, circunvalación del Mercado y C/ Aguilar del Campo.

Casa D. Emilio Orozco en Plaza Tomás de Haro esquina a C/ Del Mar,  7.Esta casa familiar de Vera presenta una cronología aproximada de 1840 - 50, es decir, coincidiendo con el “boom” de la minería del plomo y unos excelentes beneficios. El edificio se sitúa en la transición del neoclasicismo hacia un historicismo más decorativo, dentro de una gran monumentalidad y carácter representativo en su tres plantas.

En la baja apenas si encontramos una portada destacada de ingreso, como era habitual en las viviendas señoriales del Antiguo Régimen. En cambio las plantas superiores muestran unos huecos simétricos repartidos por las fachadas, pero sin el habitual arco segmentado historicista de la segunda mitad del XIX, sino un diseño cuadrangular con recercamiento. El edificio se corona con una monumental cornisa de remate y una barandilla a modo de balaustrada.