Autor:
José Luis Ruz
(Presidente
de la Asociación Cultural Carretera de Paulenca)
20 de
agosto
de 2011
Ahora, cuando el descrédito de la construcción irresponsable nos ha llevado a
dónde estamos, aparece el alcalde de Gádor D. Eugenio Gonzálvez aprobando por su
resolución, el plan parcial GA-7 al promotor Olivencia: cientos de viviendas con
las que, en principio, se propone multiplicar
por tres los habitantes del
pueblo. Un plan bochornoso que en absoluto obedece al crecimiento natural del
pueblo sino que constituye una isla alejada del núcleo urbano del pueblo
Y lo ha anunciado con una discreción a la que no nos tiene acostumbrado: salvo
un obligado anuncio en un rincón del periódico, nada de la publicidad a la que
tanto recurre. La rapidez
con que lleva a la prensa noticias sin interés -aceras, limpieza de la
piscina y otras obligaciones- es ninguna en esta ocasión;
ni una línea publicita algo que es fundamental para Gádor. Y además lo ha
hecho en agosto, mes festivo y ruidoso en lo vacacional
pero sigiloso, en cambio, en lo administrativo; el mes preferido de los
que no quieren alegaciones, protestas, sugerencias ni vainas.
"Aprobación del modificado" del plan
parcial GA-7
llama D. Eugenio a lo que no es otra cosa que el resucite del famoso plan
urbanístico que le aprobó al promotor, tras la recalificación que a este le hizo
a raíz de que comprara una finca de cientos de hectáreas rústicas que tenían
calidad de coto y por ello, conservando unas características que le hacían y
hacen importante bajo el punto de vista medioambiental, paisajístico y
etnográfico histórico. Aspectos que se ven amenazados desde que la construcción
puso la vista en este hermoso paraje gadorense.
Amenazados y algunos ya agredidos, tal como ocurrió con la flora del coto,
cuando en 2006 se arrancaron infinidad de ejemplares de euzomodendro bourgueanum
y de salsola papillosa, actuación que al modo de ver de esta Asociación era
constitutiva de delito, dado el peligro de extinción y vulnerabilidad en que
estas plantas se hallan, por lo que fue en su día denunciada ante la Delegación
de Medio Ambiente. A lo que habría que añadir los desmontes ya realizados que
han causado grandes daños a la flora y a la fauna. Todo ello nada si imaginamos
lo que va a ocurrir de prosperar este proyecto urbanístico por el que con tanta
fe aboga el alcalde. Ni la Molineta.
En lo histórico y etnográfico ya llevan unos años -desde la compra del coto-
abandonadas tres construcciones: indefensas por ser propiedad del promotor: la
cueva de Coca, de una familia de hidalgos gadorenses que se mantuvo en el pueblo
desde la conquista hasta principios del siglo XIX; la casa-cueva de la cañada
Terriza, al que sucedió otro enfrente, la Escuela, una casa que, además, educó a
varias generaciones de niños del barrio y que no ha tenido la suerte de contar
con las simpatías del alcalde para su restauración, como le ha ocurrido a otra
escuela cercana en la que se han empleado miles de euros. Y delante de la
Escuela, el cortijo del Fiero, o Perceval, documentado al menos desde el siglo
XVII; y luego las tierras de los hermanos
Díaz y la de los López, colindantes y marco natural de la atarjea y balsa del
antiguo molino del Careaga, elementos que al parecer no han tenido la fortuna de
ser protegidos por la normas de Gádor. Casas todas que desaparecerán de
prosperar el atropello de hacerle la carretera de acceso a un promotor
particular.
Porque dentro del "modificado" trata también de presentar el alcalde los accesos
a la urbanización, que no son otros que la antigua falsa mejora de la carretera
de Paulenca, cuyo proyecto fue anulado por
la Diputación en el pleno de 30 marzo de
2007 -en el que ya se la relacionó con el "ladrillazo"- y por la
posterior sentencia del tribunal de lo Contencioso nº 2 de Almería. Pleno y
sentencia que no han evitado que el
Sr. Gonzálvez fuera anunciando que la carretera
se haría por donde él dice. Por lo visto era cuestión de oportunidad
política. Y mientras esta llegaba, tanto las obras de la 1º fase, desde el
puente de Tabernas, inauguradas este año por el Presidente de la Diputación,
como las de la 2ª, hasta la fábrica de barcos, han sido paradas con fantasmal
mano negra.
Por la importancia del tema, en este relajado agosto, dejaremos baños, bailes,
casetas... y quitaremos, unas horas al descanso para dedicarlas a mostrar como
estamos en total desacuerdo con el destrozo de una zona emblemática de Gádor,
lugar de interés comunitario europeo, LIC y CEPA rambla de Gérgal, desierto de
Tabernas y Sur de Sierra Alhamilla. De momento solo queremos hacer al Sr.
Gonzálvez una alegación.
Hora es ya de que se termine con el atropello sistemático de unos propietarios
que llevan casi una década luchando por no ver sus fincas expropiadas,
sacrificadas en aras de un negocio particular con el que nada tienen que ver. Es
de vergüenza que acaben pagando el pato de unos accesos que en todo caso
tendrían que ser facilitados por el promotor, máxime cuando el plan aprobado
tiene salida a la carretera de siempre de Paulenca, a un par de metros,
precisamente, de una finca de los padres del alcalde. Que no quede la falsa
mejora de la carretera -como queda en el proyecto- apuntando para los demás, que
no la dejen preparada para poner en bandeja su avance posibilitando el truco de
presentarla como inevitable y que la Diputación la acabe construyendo y encima
con dinero público.
Evitar tanto atropello si que sería
un modificado de verdad. Lo demás: “modificar” para que todo siga igual, es
decir: salirse con la suya. Mucho me
temo que ante lo que parece una fijación, un empeño, no quedará otro camino que
poner ante las fiscalías y los juzgados lo que esta Asociación considera una
sarta de presuntas corrupciones rematada ahora por la repetición en planos y
proyecto de la misma falsa mejora de la carretera de Paulenca, desestimada ya
por los tribunales y por la Diputación.

Situación de los terrenos a urbanizar

Plano del GA-7