EL SISTEMA, CONTRA LOS PERIODISTAS
Autor:
Miguel Ángel Blanco Martín
(periodista)
Los
periodistas molestan al sistema, se han convertido en una carga y son testigos
incómodos. El sistema necesita actuar a oscuras, sin ser visto, quiere tener el
campo controlado y sin nadie que le observe y le ponga en evidencia. También es
verdad que en este proceso hay periodistas que son cómplices del sistema, que
los necesita para desarrollar sus planes perversos. El mundo de la información
de los últimos tiempos se está desmoronando: prensa, radio, televisión, sin
distinciones. Parece que se está cerrando un tiempo histórico de la información,
también lleno de luces y sombras. Es el final de un modo de entender el
periodismo y sus compromisos con la sociedad y con la historia. Las empresas
periodísticas están sufriendo una profunda metamorfosis y ya no son lo que eran.
Y por si fuera poco la ‘gran crisis social y económica’ actual ha brindado la
oportunidad a las empresas periodísticas para los derribos acelerados (el sector
periodístico acumula miles de despidos y cierres de medios en nuestro país en
apenas tres años). Y a eso hay que añadir que, en general, no es un sector
profesional bien pagado, más bien sueldos mediocres, jornadas laborales
interminables, abuso de becarios y becarias, de distintos tipos de contratos y
subcontratas. Estamos en una profesión que, salvo excepciones, nadie está en
ella para ganar dinero. Y a pesar de ello, el periodista quiere seguir en este
territorio.
El proceso ha sido muy acelerado, con grandes cambios
producidos esencialmente por grandes y profundas transformaciones tecnológicas
y, sobre todo, por la irrupción de Internet que rompe las fronteras. Por
consiguiente, el sistema necesita y busca otro tipo de periodistas, más dóciles,
acomodados a la estructura tecnológica, obedientes, técnicos sin imaginación
ante un ordenador, robots ante el cúmulo informativo de un mercado que se
alimenta del espectáculo, de sensaciones, de movimientos de masas hipnotizadas
por los superhéroes, bajo el disfraz del progreso. El ‘periodismo-basura’, que
tiene en el espacio televisivo (especialmente Tele-5 y Antena 3) su principal
lugar de difusión, está programado en esta dirección para alienar a una opinión
pública reconvertida en masa social sin ideas.
El primer cambio ha sido el del modelo de empresa
periodística, transformada en ‘multimedia’ para hacer negocio. Un nuevo modelo
se ha impuesto, unido a las nuevas tecnologías y a un nuevo panorama financiero
de estas empresas. Empresarios ajenos al mundo de la información tradicional,
condenada a su desaparición, y conscientes del poder que emana desde Internet,
han entrado a saco y con ambiciones de poder y de negocio en un territorio que
necesita mayores inversiones, sabedores de la influencia de controlar este
territorio. El negocio se ha diversificado con intereses en distintos sectores.
Y la cruda realidad, en lo esencial, se va diluyendo, ocultada a los ojos de una
sociedad sin conciencia. Y para ello necesita la obediencia ciega del
periodista.
La cuestión, pues, es que el sistema está contra los
periodistas. Es lógico pensar, por otra parte, que también hay un periodismo
contra el sistema, dispuesto a sobrevivir aunque no sepa cómo. Sin embargo, hay
momentos que surgen en el mundo que despiertan la pasión periodística. El último
ejemplo, los sucesos de Túnez que han suscitan el fervor del reporterismo de
siempre. Y me refiero, no a los enviados especiales de todo el mundo, que ya se
cuenta con ellos lógicamente, sino a los periodistas tunecinos que han resurgido
desde las cenizas del régimen demolido. Quizá la esperanza llega a Occidente
desde el Tercer Mundo.
Mientras tanto, en España, la agonía continúa. Prisa, el gran
magnate de la información, protagonista-líder por la libertad de expresión y del
derecho a la información al ser ‘El País’ uno de los periódicos del mundo
elegidos para difundir los papeles secretos de ‘Wikileaks’, sin embargo cierra
CNN-Plus y sus informativos rigurosos, sacrificando un periodismo honesto, por
no ser rentable. A finales de enero de 2011 salta la noticia de que el grupo
Prisa prepara un plan de reestructuración que supone la baja de más de 2.000
trabajadores, a pesar de que la empresa ha anunciado un volumen importante de
beneficios en 2010. Cada vez va quedando menos de las esperanzas iniciales que
acompañaron el nacimiento del diario ‘El País’, clave en el proceso informativo
de la transición democrática en nuestro país. De todas maneras, en aquellos
tiempos utópicos, ya fue un aviso de lo que vendría en el futuro: que se dejara
morir sin más a dos revistas ejemplares: ‘Cuadernos para el Diálogo’ y
‘Triunfo’, que hoy día habría que resucitar.
Trasladar el panorama general al ámbito provincial almeriense
es una cuestión necesaria. Aquí podemos estar agonizando por nuestra propia
mediocridad, por no tener responsabilidades, por impotencia, por debilidad, por
indefensión, por ignorancia o por estar ajenos al poder. La cuestión es
compleja, porque la realidad periodística y profesional no es tan uniforme como
pudiera parecer. La corrupción implantada en la sociedad se expande, no sólo por
la clase política, por el mundo empresarial y financiero sino también por la
profesión periodística. Y Almería, no se queda al margen de esta realidad. En
2008, el Instituto de Estudios Almerienses
inauguró el Aula de Ciencias de
No sería mala idea investigar las relaciones entre
corruptelas políticas y maneras de ser del periodismo en Almería. Lo mismo que
hay periodistas comprometidos y honestos profesionales, hay periodistas que se
mueven en territorios oscuros. Ayer y hoy. También hay un periodismo cómplice de
la corrupción y del silencio por la presión de la propia empresa periodística, a
su vez con intereses que le llegan desde el poder político o empresarial, y por
la actitud personal del periodista cómplice. También hay un periodismo que ha
arrojado la toalla y que se ha rendido a la evidencia de las imposturas sociales
y se convierte en testigo mudo de lo que acontece a su alrededor. Que esta
realidad pueda ver la luz, publicada o difundida en los medios de comunicación
de Almería es otra historia. Quién sabe si algún día…
(Publicado en ‘Anuario Crítico de Almería: 2010-
IDEAL-Almería no ha querido publicar este artículo por
decisión del redactor-jefe Ángel Iturbide)