DESENCANTO CRÍTICO DE BERLANGA
Autor: Miguel Ángel Blanco Martín (periodista)
La
evolución seguida por determinado cine español, desde el punto de partida de las
‘Conversaciones de Salamanca’ (1955), estuvo en el punto de mira crítico de
Berlanga (Valencia 1921, Madrid 2010) en sus últimos años. Hasta el punto de que
el cineasta, al que ahora recordamos y homenajeamos tras su fallecimiento, se
mostró profundamente crítico con el cine español por no haber sabido montar las
estructuras de su industria. Su visión crítica, incluso contra su propio pasado,
sorprendió a mucha gente en Almería, aquel 2 de marzo de 2000, en ‘Encuentros
con directores de Cine’ con su película ‘París-Tombuctú’, “es mi mejor
película”. Berlanga consideró al cine norteamericano como el ejemplo a seguir y
calificó de tremendo error que el cine español se vinculara al neorrealismo. No
faltaron entonces comentarios que explicaron estas opiniones críticas a que el
cineasta era ya un hombre cansado. Su desencanto se podía entender así. Pero
resultaba sorprendente que Berlanga dijera, por ejemplo: “Las ‘Conversaciones de
Salamanca’ fue un error histórico. Hasta entonces España tenía una industria
estable, teníamos los mejores decorados, actores y buenos escenarios. Es verdad
que no podíamos decir lo que queríamos por la dictadura, pero lo que decíamos lo
hacíamos como Dios”.
Berlanga vino a Almería
acompañado del escritor Antonio Gómez Rufo, guionista de ‘París-Tombuctú’.
Asistió a un coloquio en
Todo el sentir crítico de
Berlanga, su desencanto, es algo que quedó probado en la rueda de prensa. Entre
declaraciones personales, preguntas y respuestas, en un ambiente de admiración
ante la presencia del cineasta histórico, quedaba la sensación de que Berlanga
no iba a pasar desapercibido y que sus ideas jugaban al desconcierto ante el
tiempo presente. Si renegar de las ‘Conversaciones de Salamanca’, en las que
participó con Basilio Martín Patiño, Ricardo Muñoz Suay, Bardem, entre otros, ya
fue un gesto heterodoxo, más sorprendente fue cuando afirmó que “el neorrealismo
fue una auto-trampa y en España fuimos los más gilipollas al copiar al
neorrealismo. Por eso llevo muchos años intentando la regeneración de la
industria española y ojalá no estemos llegando tarde”. Con estas palabras
Berlanga ponía en interrogante su mejor cine: ‘Bienvenido Mr. Marshall,’,
Plácido’ y ‘El verdugo’. Eso sí, el director reconoció que estas películas están
vinculadas al neorrealismo. Al igual que le ocurriera a su compañero de los
primeros viajes por el cine, Bardem (‘Muerte de un ciclista’, ‘Calle Mayor’,
‘Cómicos’), con quien rueda ‘Esa pareja feliz’ (“no había dinero y a punto
estuvimos de abandonar”), estas películas realizadas con ingenio para salvar la
censura se hacen en plena dictadura. El interrogante cultural, que permanece en
el aire, es que con la llegada de la democracia su imaginación creadora fue en
decadencia en líneas generales, salvo momentos de excepción, acogidos a la
coyuntura de la transición. En realidad ‘París-Tombuctú’ no es su mejor
película. Pero el cineasta manifestó en Almería: “Me ha salido cojonuda”, cosa
que nunca dijo de sus anteriores películas.
Su actitud crítica también
apuntó contra
Berlanga desveló algunas
anécdotas de su trayectoria. Por ejemplo, el intento de motín de los actores,
con Pepe Isbert a la cabeza, en el rodaje de ‘Bienvenido Mr. Marshall’, “los
actores tenían razón”; o también en el rodaje de ‘La vaquilla’, para llegar a la
conclusión de que “los actores son tan creadores de la película como el
director”.
Berlanga tuvo elogios hacia
Antonio Segura y Pedro Almodóvar, a quienes aconsejó en sus comienzos. Y una
mención especial, para Concha Velasco (en ‘París-Tombuctú’), “es un milagro”.
En esos años en que promueve un
gran proyecto industrial cinematográfico en Valencia, Berlanga se muestra un
fervoroso seguidor del cine estadounidense, “es una falacia decir que el cine
europeo es más cultural”. El proyecto de Valencia mira a Hollywood. De hecho el
proyecto está diseñado en Los Ángeles (Estados Unidos). Una idea que pudo haber
estado antes en Almería, según desveló Berlanga, “en Almería llevan veinte años
diciendo que lo van a hacer y al final no han hecho nada”. Fue un hijo de
Berlanga quien le habló de un proyecto de instalaciones industriales
cinematográficas en Almería, “hubo gestiones con unos empresarios mexicanos,
pero aquello no cuajó”.
Berlanga habló del futuro del
cine español, de lo que se avecinaba, de los grandes riesgos del libre comercio,
“si no se reacciona vamos a desaparecer”.
De todos modos, afortunadamente,
siempre nos queda la posibilidad de regresar al neorrealismo.
(Publicado en IDEAL (Almería),
jueves 18 de noviembre, 2010, página 23)