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POR UNA RESPUESTA ANTITAURINA ANTE LA CRISIS
ECONÓMICA
Por David Hammerstein. 20-05-10
Cabría preguntarse como aún se puede seguir justificando el mantener las
subvenciones públicas a la cruel actividad de la tauromaquia, cuando se
trata de una medieval "tradición" propia de la "España negra", que
además, resulta que solo puede sostenerse si recibe continuas
inyecciones del dinero público común, pero curiosamente en contra de la
voluntad de un amplio y consolidado consenso de más de un 70% de la
población que afirma que no le interesan nada las corridas de toros, y a
los que tampoco debe convencerles nada ese nuevo engendro kafkiano
diseñado por la Presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre,
en su intento de afianzar más "la fiesta nacional" con la medalla del
llamado "Bien de Interés Cultural".
Por dar una cifra indicativa y aproximada, y seguramente muy corta, las
ayudas del Estado comportaban un gasto de más de 564 millones de euros
en el año 2007, es decir, se trata de un buen chorro de dinero de la
ciudadanía dedicado a promocionar y hacer viable la muy particular y
dantesca economía festiva creada alrededor de la tortura y muerte de un
noble y bello animal en un ruedo público, y bajo un alegre aplauso
adormecido de cualquier sensibilidad moral de compasión y socorro hacia
el llanto de un animal, al que intencionalmente se le provocan heridas
hasta su agonía. Esta cantidad supone más del 10% de todos los recortes
propuestos para reducir el déficit del Estado. En consecuencia,
una eventual prohibición de la subvención pública a la actividad taurina
podría ahorrar dinero al presupuesto del Estado y ser destinado a la
mejora de la situación social de muchas de las personas más débiles y en
situación de necesidad.
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