Lo que se viene a partir de las
elecciones en honduras
Por Omar Edgardo Rivera Pacheco
Tegucigalpa, MDC - 30 de noviembre de 2009
Claro que lo ideal sería anularlas. No es que "hubo fraude en ellas", si
no que las elecciones han sido un fraude. Tampoco es novedad. Han sido
fraudulentas por décadas y lo sabe cualquiera que ha participado en
ellas.
Son
utilizadas por los capos de la política vernácula para movilizar sus
huestes clientelísticas miserables y a la gente manipulable de la clase
media descriteriada. Y son el mecanismo pivotal de un sistema político
corrupto que genera corrupción sistémica. Bajo las circunstancias de
Resistencia firme y de represión feroz, la concurrencia a estas
elecciones militarizadas es un espejismo mas, una baratija con que se le
quiere canjear al pueblo su voluntad soberana. Como "Guerra Florida", el
ejercicio de todas formas tiene un significado que hay que analizar.
Tiene grandes perdedores, entre los cuales sobresale el Partido Liberal
en manos de Roberto Micheletti y Elvin Santos, y evidentes ganadores: la
mayoría silenciosa que se rehusó a ir a las urnas, pese a todo y, de
otro lado, Porfirio "Pepe" Lobo y el partido de la estrella solitaria
que, desde el Cariato, no había ganado una elección con tanto aparato de
guarismos: el casi 60% del 40% del electorado que participó en los
comicios.
Hay claramente falsas perspectivas con respecto a las "elecciones".
Parece algo peor que ilusa la idea del Departamento de Estado de los
EEUU, de que estas elecciones habrían sido "libres y transparentes" ni
mucho menos pudieran ser una solución de continuidad o una salida de la
crisis, e incluso hay cinismo en la declaración de que ayer los
hondureños "expresaron pacíficamente su derecho a escoger a sus
conductores". El mundo entero y los que habitamos en estas tierras
también sabemos del clima de terror de Estado en que se desarrollo la
campaña electoral y aun la misma elección (ahí están los garroteados en
San Pedro Sula, salvajemente atacados el mismo Dia de "la fiesta
electoral"). Y la elección no ha resuelto la contradicción principal. Lo
único definitivo ahora es que el Presidente Barack Obama no pudo ya
darle un vuelco a la política externa y que no hay tal "borrón y cuenta
nueva".
Por otro lado, también sería equivoco pensar que, cuando se demuestra el
repudio de gran parte de la ciudadanía contra la "chabacanada" en el
abstencionismo, hemos cruzado un parteaguas definitivo en nuestra lucha.
Este
nuevo fracaso de la dictadura instalada desde el 28 de junio, no es un
triunfo final de la oposición; tanto porque se lanzará una campaña para
maquillar la ausencia de electores (y especialmente en el ámbito
político "el mundo es representación") como porque, desde ya tendremos
que enfrentarnos a la convicción de muchos "nacionalistas" ingenuos de
que ellos han "ganado" una elección. Y a dictadura de Romeo habrá
conformado una base política formal, partidaria, aparte del
colaboracionismo "liberal" y de los grupos de interés.
El gobierno de los Estados Unidos confía en que su apoyo, y el de su
puño de aliados, para los actuales usurpadores del poder y sus
sucesores, serán suficientes, y así también opinan los golpistas,
seguros que recompondrán el sistema y navegaran exitosamente la crisis.
Pero en Honduras han sucedido muchas cosas importantes en los últimos
meses, que van a cambiar el rumbo de la nación, y la deriva de su
historia en los próximos
años, independientemente de la política estadounidense o de la figura
del gobernante.
Se ha abierto una fisura de tal modo que un importante sector de la
clase media, antes perfectamente desmovilizada, cooptada o disciplinada
se ha distanciado del liderazgo tradicional, por los extremismos de la
dictadura y el desprestigio del Partido Liberal. Eso, además, ha
significado una quiebra en el Liberalismo, cuya unidad era un elemento
sine qua non del sistema político bipartidista. Por otro lado, ha
cobrado forma y conciencia un movimiento popular, con su diversidad
obligada y con debilidades, pero con una nueva coherencia y un programa:
la Asamblea Nacional Constituyente, un nuevo comienzo ineludible. Y en
el contexto internacional se ha roto la hegemonía norteamericana en la
región al surgir nuevos liderazgos, sobretodos sudamericanos, aunque aun
temblorosos como el de Brasil, y se ha conformado un entorno inmediato
de naciones vecinas que simpatizan con la oposición.
Estos quiebres trascendentes han sido acompañados de una serie de
fenómenos mas particulares: 1). La perdida de credibilidad del alto
clero y de los pastores que se declararon golpistas y el consiguiente
rompimiento abierto de sectores religiosos progresistas; 2). La
descomposición de la imagen -que casi estaba restañada- de las Fuerzas
Armadas, devuelta hoy a su dimensión bestial; y, 3). El desprestigio de
los medios de comunicación hegemónicos y el surgimiento de vías de
interacción y transferencia de información, a través de la Internet y de
la red de la Resistencia que, si bien tienen limitaciones para la
movilización de masas, permiten romper el cerco y la hipnosis del
monopolio mediático. Estos elementos rotos eran componentes esenciales
del equilibrio y la inercia del control que ha pretendido preservarse
con el golpe y la represión.
Co-gobernar con los militares y ponerse al servicio de los grupos
oligárquicos, haría de la gestión de Pepe Lobo un proyecto insostenible.
Se sostendría en cambio el "Presidente electo" si pudiera rescatar el
poder perdido, hacer caer en razón a la reacción y negociar un
entendimiento con la oposición: con el presidente Manuel Zelaya Rosales,
en primer término, pero sobretodo con el Frente de Resistencia,
garantizando condiciones para su proyecto. Resolver la contradicción
principal requeriría de genialidad y tolerancia.
Pero pase lo que pase con don pepe, no esta vencido el régimen que nos
impuso una dictadura, ni se le podrá derrotar mediante el solo argumento
legal, el análisis inteligente o la declaración elocuente; se va a
necesitar algo más que canciones, manifestaciones vulnerables y
documentos legales para prevalecer, y concretamente se va a ocupar un
liderazgo pragmático que articule una propuesta y sea capaz de aglutinar
a la oposición variopinta y asimismo de una organización -horizontal
pero eficiente- de la Resistencia, ya depurada por las traiciones de
ultima hora y la conducta retorcida de los oportunistas. Esta tiene el
reto mayúsculo de articular un movimiento o, si no hubiera condiciones,
una insurrección nacional que no pueda ser reprimida. Cuenta para ese
fin con un vasto apoyo sin precedentes, interno y externo.
Por hoy Honduras esta en una coyuntura histórica peligrosa que solo
negará quien se empeñe en engañarse. Lo que ha sucedido no se puede
borrar, esta cauterizado con fuego y sangre en la conciencia colectiva
de la hondureñidad. Y no hay "cuenta nueva". La historia no se ha
terminado.
Existe y funciona, es decir lastra, condiciona e impulsa
comportamientos, exige visión y valentía, integridad y determinación.
Tegucigalpa, MDC - 30 de noviembre de 2009
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