RESCATEMOS LA ECONOMÍA Y EL PLANETA
¡La madre naturaleza y la economía ya han dicho basta!
Almediam. 30-03-09
Por
David
Hammerstein*

Aunque con la economía especulativa no se ha generado riqueza real, lo
que si se ha generado es la destrucción el clima y de la rica
biodiversidad de nuestra casa planetaria. Los ecosistemas sí que son
totalmente reales, y además son esenciales para la supervivencia del
planeta y de las sociedades humanas. En el mundo rico del Norte llevamos
décadas viviendo y despilfarrando más allá de nuestras posibilidades.
Estamos enganchados a unas ideas metafísicas que defienden el
crecimiento económico ilimitado sin tener en cuenta que estas creencias
chocan frontalmente con las leyes básicas del universo físico y
biológico que habitamos.
Cualquier nueva economía debe responder a la vez a dos tipos de fines y
valores prioritarios: el bienestar humano y el bienestar del mundo
natural.
Los
objetivos humanos a favor del empleo, la salud, la justicia social deben
favorecerse a la vez (y no por separado) que la lucha contra el cambio
climático.
El
potencial de creación de empleo mediante las inversiones verdes es más
de tres veces mayor que el empleo creado por las inversiones en los
combustibles fósiles o en la energía nuclear, o en otros sectores de la
industria tradicional. Con la economía verde se fomenta un mayor número
de empleos, más locales, y más estables, además de ser empleos más
saludables y respetuosos con las necesidades del planeta.
¡Cuidado! Un aviso para navegantes: No confundir la retórica con la
realidad en los diversos planes estatales en nombre de la "reactivación
verde". Hay muchas diferencias en los planes de reactivación económica
frente a la crisis que hay que valorar al detalle para separar el polvo
de la paja. Mientras que el plan de reactivación económica de EE.UU.
dedica un 12% del total a inversiones verdes; en Italia es el 1%; en
Alemania el 13%; en Francia el 21%; y en Corea de Sur el 85%. (Ver las
cifras en
www.ft.com/greenbailout).
De
España apenas disponemos de cifras claras ni de compromisos
significativos por parte del gobierno y las empresas. En algunos casos
el deseable aumento de inversiones "verdes" entra en contradicción con
un paralelo y mayor incremento de inversiones para la construcción de
carreteras, o para el fomento de la compra de coches, creando con ello
un global balance negativo en el terreno climático o ecológico. En la
letra escrita del plan de la Unión Europea se habla de más de 59% para
fines "verdes", pero la triste realidad es otra muy distinta: una
tercera parte de las mismas inversiones se dedica a ensayos muy
inciertos para el desarrollo de la técnica llamada "de captura y
secuestro de carbón". Se trata de un nuevo empuje tecno-optimista que
busca legitimar irresponsablemente las centrales térmicas
contaminantes.
1.
Más economía verde significa más empleo por cada euro invertido.
Por
cada millón de euros invertidos en actividades" verdes" se crean unos 24
puestos de trabajo. Contrariamente, con una inversión similar en las
energías sucias, como son el petróleo, el gas natural, o las nucleares,
se generan menos de 7 empleos por ser actividades "muy intensivas en
capital" pero poco intensivas en mano de obra. En general las
inversiones verdes exigen mano de obra intensiva en lugar de inversiones
de capital intensivo. También son intensivas en empleo las inversiones
en educación, salud pública, servicios sociales, innovación científica,
flujo de información, creación y difusión cultural en Internet.
2.
Una economía más verde es más local y más estable.
El
fomento de la relocalización de la economía debe hacerse de forma
positiva: con ayudas a su promoción y nunca por medio del proteccionismo
(barreras o eliminación de los competidores de afuera) para evitar la
emergencia de la xenofobia, la violencia, o la guerra. Una economía más
verde significa una economía más localizada y estable. El hecho de que
el empleo verde no pueda ser "deslocalizado" es muy significativo y a
contracorriente, en un momento como el actual en el que una cuarta de
los empleos europeos corre el riesgo de ser "outsourced" (ser
subcontratados fuera) en países con costes laborales más bajos para las
empresas. Es decir, debido a que el metabolismo económico verde es
circular y no lineal (todo se aprovecha y reutiliza para nuevos usos, y
los recursos empleados son endógenos), por tanto, esta economía no puede
ser trasladada o deslocalizada libremente a cualquier otro lugar o
territorio por la misma naturaleza de la actividad económica verde (como
puede ser la rehabilitación energética de un edificio, la construcción
de nuevas líneas de tren o tram o la creación de una planta termosolar).
En cambio, las actividades de la economía tradicional del desarrollo
como por ejemplo son la fabricación de coches, ordenadores, o pantalones
vaqueros, suelen moverse por el mundo al vaivén volátil de la
globalización gastando y contaminando recursos humanos y ecológicos de
cualquier lugar, lejanos y cercanos. También la mayoría de campos
sociales, sanitarios y culturales también exigen tanta mano de obra
intensiva como las inversiones verdes.
3.
Mejoremos la vecindad y los ecosistemas del Sur.
Hoy
tenemos una oportunidad histórica para realizar un gran transvase de
dinero y de tecnología limpia y "apropiada" del Norte hacia el Sur, y
con ello avanzar a la vez en el doble camino de la equidad social y la
justicia ambiental planetaria. Los cuantiosos recursos financieros
generados por los acuerdos climáticos de Kioto y de la UE como son los
mecanismos de desarrollo limpio y el comercio de emisiones contaminantes
a la atmósfera, junto a los previsibles futuros acuerdos post-Kioto de
Copenhagen, pueden dar un salto importante a la inversión en los
Objetivos del Milenio de la ONU en favor de la agricultura local y
regional, el acceso a las fuentes renovables para dar electricidad a
docenas de millones de africanos sin luz, la provisión de agua potable y
el tratamiento de aguas residuales, la conservación del suelo fértil, de
los bosques y de los ecosistemas hídricos, además de metas ambiciosas
en el terreno educativo y sanitario. El bajón en las
exportaciones materias primas de los países de Sur para los mercados del
norte desarrollado, y la caída de los monocultivos de la agricultura
químico-intensiva, ha de obligar a los países del Norte a una gran
cooperación multilateral para evitar una gigantesca catástrofe social.
4.
Mover y captar la energía con inteligencia.
Invertir en una nueva red eléctrica limpia y flexible es hacer más con
menos gasto económico y menos gasto ambiental. Es una manera de poner
juntas y en sintonía: la economía y la ecología. Esta es una de las
apuestas de Obama. Nos urge construir nuevas redes energéticas
inteligentes que puedan asimilar mucho mejor la energía de fuentes
renovables y no contaminantes de forma interactiva, dando y recibiendo
electricidad bajo una alto ahorro, y bajo el control de un sistema
informático orientado a la captación eficiente de los altibajos de la
energía solar y eólica, y de los distintos picos del consumo. Los
productores y proveedores de energía deberán estar obligados a invertir
en estas infraestructuras para el ahorro y la salud en lugar de
construir nuevas centrales térmicas tan contaminantes y peligrosas. Son
necesarias nuevas líneas energéticas para gestionar la demanda y el
consumo a la baja, y para posibilitar la transición hacia una sociedad
post-fósil que abandone definitivamente estas fuentes de energía y
apueste por las energías renovables y limpias. La eficiencia crece si el
transporte de energía no se hace demasiado largo, ya que el despilfarro
decrece. Al mismo tiempo hay que dar prioridad a las redes eléctricas
locales para la autonomía y el autoabastecimiento de ciudades y
regiones.
5.
La economía verde de las "ERRES" comienza con la rehabilitación
verde de los edificios.
Los
principios de la "ERRE" deben ser el centro de la nueva economía verde:
Reciclar, Reparar, Reutilizar, Revalorizar y Reducir. El sector de la
construcción puede crear millones de empleos con un plan masivo a favor
de la eficiencia energética y de la renovación urbana, orientada
sobretodo hacía la rehabilitación del parque de viviendas ya existente.
En EE.UU. se proyecta hacer una restauración verde en un millón de
viviendas cada año. En Corea y en Francia los programas de restauración
residencial son centrales. Suelen ser inversiones muy descentralizadas y
a favor de las pequeñas empresas y con mano de obra intensiva, y
socialmente más sensibles al asegurar el ahorro económico en el consumo
y los recibos de luz de las familias más desfavorecidas. La economía de
las ERRES se orienta a la eficiencia, el bienestar y la creación de un
tipo de empleo que da al mismo tiempo: más satisfacción y menos
destrucción de la naturaleza.
6.
Invertir en la energía del futuro y no en la del pasado.
Una
de las mejores formas de crear y repartir empleo, de proteger y ahorrar
recursos ambientales, y de frenar la destrucción del clima terrestre, es
el fomento radical de las energías renovables. Una gran asignatura
pendiente en España es la integración arquitectónica de la energía solar
fotovoltaica y térmica en los tejados de ciudades, pueblos, edificios
públicos, empresas y polígonos industriales. La energía eólica marina,
la mini eólica, la mini hidráulica, la solar de alta temperatura, la
geotermia, y todas la formas de eficiencia energética tienen grandes
ventajas sociales y ambientales frente a las peligrosas y contaminantes
nucleares, y frente a las térmicas de carbón convencionales.
Contrariamente, sería totalmente contraindicado e inútil invertir ahora
en la energía nuclear por su altísimo coste económico, por la lentitud
de los proyectos, por el poco empleo que genera, y por el constatado,
inimaginable e incontrolable peligro ecológico que conllevan.
7.
Moverse en verde contra la crisis.
Para las economías domésticas y familiares en crisis, la creación de
empleo pasa por fomentar el transporte público como el tranvía urbano,
el tren convencional y de velocidad alta, el tren para el transporte de
mercancías, y en general la preferencia por inversiones públicas a favor
del ferrocarril frente al avión y la carretera. Ahora más que nunca las
autoridades deben asegurar el abaratamiento del transporte público
frente al coche privado por los motivos obvios de la doble crisis en la
que estamos inmersos: la económica y la ecológica.
8.
A más economía verde más justicia social.
Muchas de las inversiones verdes significan un ahorro para las personas
más necesitadas. Por ejemplo, una inversión de 2.500 euros para aislar
térmicamente y hacer más eficientes las viviendas comporta un 30% menos
de consumo energético diario, lo que a su vez significa un ahorro
económico de unos 500 euros/año, es decir, un ahorro de aproximadamente
un 2% de los ingresos de las familias con una renta media-baja. Muchas
actividades propias del empleo verde, como pueden ser la instalación de
placas solares térmicas para agua caliente, la mejora del transporte
público, o la instalación de acceso al internet mediante el "wifi"
comunitario, también pueden significar una ayuda y un ahorro para las
economías domésticas de las familias más humildes.
9.
La Banca pública, crédito para buenos fines y la fiscalidad
sobre las actividades contaminantes para financiar la reactivación verde.
Para garantizar la financiación de los proyectos verdes tan necesarios,
los bancos y las cajas públicas han de tomar la iniciativa de dar
créditos a empresas y a entidades locales y regionales. Los gobiernos
deben exigir la apertura de más líneas de crédito a obras con fines que
conjuguen necesidades sociales y ambientales. El Banco Europeo de
Inversiones debería abrir una gran línea de crédito de más de 50 mil
millones de euros con muy bajos intereses orientada sobretodo a las
pequeñas empresas PYMES y a municipios, con la finalidad específica de
financiar las medidas de reactivación verde. Además, nos hace falta la
creación de "Bonos de Europa", al igual que existen los bonos del
estado, para que la Unión Europea tenga unos recursos financieros
propios para reaccionar contra la crisis. La fuente de financiación y
la fiscalidad para las actividades verdes y la creación de empleo no
deben venir del trabajo sino de los gravámenes específicos a las
actividades contaminantes y despilfarradoras de los valiosos y escasos
recursos ambientales.
10. Difusión sin restricciones de la información y el conocimiento
para un decrecimiento sostenible y justo.
Hoy las luchas contra las desigualdad socioeconómica y las luchas en
defensa de la naturaleza pasan por el libre acceso a Internet y por la
cooperación y transferencia del conocimiento y las tecnologías limpias.
La cooperación en el terreno del conocimiento, los inventos y la cultura
es imprescindible para la supervivencia del planeta y
para la superación de la enorme
brecha de injusticia y reparto social entre el Norte y el Sur. Hay
que eliminar las trabas impuestas por las
estrictas leyes de patentes y de propiedad intelectual contra la
transferencia de tecnología limpia dirigida al mercado y a los países
del Sur. Los conocimientos "verdes" generados con el dinero público
deben ser liberados de patentes y han de poder difundirse en todas
direcciones. El acceso a la cultura y a los conocimientos en Internet no
debe sufrir restricciones ni privatizaciones irracionales, ha de
eliminarse cualquier traba impuesta por los regimenes de propiedad
intelectual sobre el software. Los
principios imprescindibles de la libertad
en el mundo
de Internet son:
la interoperabilidad,
la
neutralidad tecnológica, y
el
acceso universal. No han de ponerse restricciones al
acceso a los servicios comunitarios inalámbricos. Cualquier medida que
limite el acceso a datos y al compartir libre del conocimiento y la
información en Internet frena la innovación y el avance de la igualdad
social en el mundo, y además supone un gran obstáculo para el desarrollo
de las tecnologías verdes. Un crecimiento basado en la información,
la cultura y la comunicación es la alternativa al irracional crecimiento
material de nuestra economía.
El necesario y obligado decrecimiento de la economía material tan
destructiva para los habitantes de planeta debe acompañarse con urgencia
del libre crecimiento del intercambio inmaterial en el terreno de la
cultura y el conocimiento.
*David
Hammerstein, eurodiputado de Los Verdes