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Agosto: Sol y sombra
ALMEDIAM. José Javier Matamala.
01-08-06
Comentaban
algunos noticiarios que gran parte del turismo europeo –especialmente
anglosajón- disfrutaba de sus vacaciones en España dentro y sólo dentro
de un hotel. Piscina, “jacuzzi”, fiestas nocturnas y un régimen de
pensión completa parece que satisfacen las demandas de muchos de
nuestros turistas… como dice el refranero popular “sobre gustos no hay
nada escrito”. Otros optan por la inversión realizada sobre un adosado
al campo del golf pertinente, pero ni las altas temperaturas, ni la
sintonía con el supuesto deporte los hacen partícipes del mismo, aunque
el tremendo gasto de agua para parcelar “prados escoceses” suponga un
tremendo esfuerzo, totalmente incompatible con el entorno árido del
Sudeste ibérico. Se les ofertan salidas a “Parques Temáticos” como los
situados en el municipio de Tabernas y algunos aplauden, además de los
viajes programados por el INSERSO en esta época.
Algunos incautos compran e invierten los ahorros de toda una vida de
trabajo en inmobiliarias fantasmas, como recientemente hemos comprobado
en el medio Almanzora. Buscaban sol y playa, pero sobre todo
tranquilidad… y ésta es precisamente la que han perdido cuando los
abogados entran en juego y los municipios se intentan inhibir de toda
responsabilidad. Esta situación está creando un grave daño al sector
turístico almeriense, donde la estafa se traduce a muchos idiomas y a
potenciales países donde la oferta merma, en pro de otros destinos.
Almería, su paisaje y su paisanaje, poseen intrínsecamente multitud de
atractivos turísticos, no sólo reducidos al turismo del sol y playa –
cada día más barato en otros países-. Sus espacios naturales, sus
valores etnográficos, la magnitud de Al-Andalus en cada pueblo de
nuestra provincia; sus valores botánicos, geológicos y biológicos no
entran dentro de los destinos que cada compañía y sus "tours operators",
que prefieren quemar los últimos cartuchos en un modelo turístico
desfasado y obsoleto.
Almería precisa de un turismo de calidad –lo que nada tiene que ver con
tener hoteles de cinco estrellas en primera línea de playa-, una oferta
cada vez más amplia de turismo rural, donde no se acumulen turistas,
sino que estos puedan elegir multitud de actividades.
Décadas ha costado tener el mejor museo arqueológico de Andalucía y las
mejores visitas nocturnas a la Alcazaba de Almería. Pero nadie repara en
el potencial turístico de nuestros pueblos del interior, desde Padules
hasta María, desde Laujar a Ohanes, desde Fines a Ocaña… y así
seguiríamos con miles de itinerarios dignos de admiración.
La
venta mediática de Cabo de Gata, si tiene respuestas en algunos
residenciales antes de llegar a la Isleta del Moro, que se han
realizado, no sólo respetando la legalidad vigente, sino con algo que se
denomina cariño. Cabo de Gata se ha convertido en el “buque insignia” de
la promoción turística que la propia consejería de medio ambiente
realiza continuamente. Los problemas que deriven de este tipo de
propaganda masiva los tiene que asumir quien las produce y en este caso
es la propia Administración.
El
centro neurálgico del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar se sitúa en
Rodalquilar, donde al visitante forastero le extrañará siempre el
derrumbe del poblado minero, que parece extraído de la imagen de un
bombardeo israelí sobre cualquier punto del Líbano o Palestina. En este
caso no murieron personas, pero se desalojaron injustamente a ciudadanos
y ciudadanas
con derechos consolidados sobre sus predios, que tras diez años aún
esperan una solución administrativa.
Visiten el más importante de los humedales almerienses “la Cañada de las
Norias”, en la pedanía ejidense de las Norias de Daza. Entre botes de
pesticidas encontrarán a malvasías, cercetas pardillas y garcillas
cangrejeras, especies estrictamente protegidas en el ámbito global y sin que el espacio
tenga actualmente ningún estatus de protección. Dense una vuelta por el
Río Adra y observarán como se destruye su cuenca donde existen especies
únicas como el fartet. Acérquense a las Albuferas de Adra y si los
plásticos les permiten visualizar algo sepan que estos invernaderos
forman parte de esta Reserva Natural –máximo grado de protección de la
Junta de Andalucía-.
Si
se encuentran en el levante almeriense observen las condiciones
ambientales del Lugar de Interés Comunitario de la desembocadura del río
Antas; acérquense a Terreros –Pulpí- y pregunten por sus salinas y por
una especie única en el Mediterráneo andaluz. Visiten las otrora
idílicas playas de Macenas, si las escavadoras se lo permiten. Pregunten
en Vera donde se sitúa el Salar de Los Canos, cuya flora y fauna están
estrictamente protegidas dentro de la UE. Y, por supuesto, no dejen de
visitar el hotel de El Algarrobico... estoy seguro que si lo hacen
entenderán porqué miles de almerienses deploramos este tipo de
especulación urbanística, alegal pero con el visto bueno de nuestros
representantes políticos.
Ese
es el actual modelo de devastación en pro del turismo consentido o
silenciado por todas las administraciones competentes. Si usted vive en
Madrid, Sevilla o Barcelona y le agobian las aglomeraciones invierta en
el levante almeriense y compartirá su casa sólo con un millón de vecinos
hacinados y con problemas de abastecimiento.
Destruir los recursos naturales a posta, sabiendo el daño irreparable
que se hará sobre el entorno, en lugares de Interés Comunitario, no sólo
es un presunto delito, sino un insulto a los moradores de esta gran “costa de
piratas”, que siempre han sabido y sabrán solventar su subsistencia sin
quemar la última nave. Se lo digo a mis amigos y amigas de Abdera
–Adra-, de Baria –Villaricos- descendientes de comerciantes fenicios.
Apostad por un modelo inteligente de desarrollo que respete vuestro
entorno y vuestra idiosincrasia. Nadie se opone al crecimiento, pero que
seáis vosotros los que lo controléis, y que este mensaje se haga común a
nuestra Almería y a cada uno de sus rincones.
José
Javier Matamala
Editor de Almediam: http://www.almediam.org/
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