ALGO MÁS QUE PALABRAS
MÁS
VALE LLEGAR A TIEMPO QUE RONDAR UN AÑO
06-03-05
El
don de la oportunidad –dice el refranero- es el mejor aliado para
coronar cualquier empeño. También lo decía Tirso de Molina: “La ocasión
hace al dichoso”. En tiempos de crisis, como es el momento actual que
vivimos, los oportunistas se ponen las botas. La riada de vividores
aumenta. Las actitudes de los caraduras se ensalzan, aunque su habilidad
sea la del engaño. Así hoy la emboscada está a la orden del día. No
importa aprovecharse de las circunstancias en beneficio propio, sin
consideraciones moral alguna. Claro, luego surgen las patologías de la
mente. A mogollón. Acudir al psicólogo está dentro de la normalidad
frente a tantas anormalidades vividas. Con razón, los ejercientes
titulados en psicología, quieren que se les reconozca su labor como
profesión sanitaria. Desde luego, no es fácil tratar conciencias
ofuscadas que intentan justificar lo injustificable, deslumbrados por
falsos valores que denigran al ser humano en vez de enaltecerlo.
Hemos perdido todas
las coherencias. Hoy se dice una cosa, mañana otra y al siguiente no
dije nada. En esto, se llevan la palma los políticos. Sus declaraciones,
a veces, son más ejercicio de oportunismo, que reflexiones arraigadas en
el deseo de servicio al bien común. Jamás he podido entender, porque las
campañas electorales son terreno fértil para la demagogia y
especulación. Por poner un ejemplo de tantos: El lendakari y candidato a
repetir el cargo por la coalición PNV-EA, Juan José Ibarreche, no se
cortó un pelo y dijo: “ni Zapatero, ni Rajoy, se sentarán a negociar con
las instituciones vascas si no les obligamos a ello desde la sociedad
vasca”. ¿Es que esas instituciones no forman parte del Estado? Si todas
las constituciones son defensoras de los derechos humanos, no por
conveniencia, sino por un auténtico compromiso constitucional con
el pueblo, debiera incidirse en ello, sobre todo ahora, cuando los
consensos son tan difíciles y la riqueza creciente de algunos sigue
paralela a la creciente miseria de otros. En esto último, los
oportunistas de la pobreza, suelen ser las entidades crediticias, que
nos hipotecan de por vida. Coexisten, pues, una legión de aprovechados
que rozan el clientelismo, servilismo y demás vilezas, tanto por
comisión como por omisión, sumisión o adhesión. El vasallaje campea a
sus anchas y los aduladores le dan cuerda.
Habría que proclamar otros anhelos distintos al mero oportunismo de
aquel que sacrifica todo su futuro al éxito de un momento, a cualquier
precio, modo y manera. El fin justifica los medios. Cualquier
oportunidad sirve, no importa cómo se sirva, con tal de saborear las
mieles del triunfo. Este don coyuntural adquiere pleno vigor hasta hacer
primar la utilidad sobre doquier bien y la superioridad, antes que la
propia persona en si misma, es la que decide sobre la verdad de sus
acciones y opciones humanas. Disponen por nosotros en un reino, cuyo
reinado es el de la mediocridad y, su rey, el caballo del euro. Por ese
tufo de oportunistas árbitros, pintan bastos antes que oros y rebuznos
seguidos de azotes, porque el lucro de la ocasión a merced propia es el
mayor de los negocios.
Buena parte del
mundo de la creatividad, de los creadores del arte y cultivadores de
cultura, se han vendido a la vulgaridad. ¿Cuestión de oportunismo o de
oportunidad? Cuesta creerlo, y más todavía, asimilarlo. Lo apuntaba
Nuria Espert, sobre el teatro, en unas recientes declaraciones: “ahora
en teatro se hacen cosas muy mediocres y se va a la pela”. A renglón
seguido, hacía extensiva la bajada de escalones a otras artes y medios:
el cine, los periódicos, la televisión. De peldaños y de pantalones,
apunta servidor. Las oportunidades las dibujan pelotas. Cada día es más
difícil reconocerse en la jungla. Esta sociedad opulenta tiene más
necesidad que nunca de familias sanas que sirvan de ejemplo, capaces de
defender los valores esenciales de toda la vida para la vida. No se
puede convivir desunidos o unidos a falsos dioses, con la zancadilla
siempre a punto. Se asiste a una pérdida de ilusiones en cuya raíz está
el intento de hacer prevalecer el provecho personal, los personalismos
endiosados valiéndose de las zancas oportunistas y otros movimientos de
ruin andar. Los figurines encuentran más oportunidades, no cabe dura.
En cualquier caso,
para afinar cualquier deseo, la mejor compañía es la dejarse acompañar
por la verdad, aunque duela y destierre. Como propuesta, propongo: que
la libertad sea libertada, que la justicia sea ajusticiada, que la
igualdad sea igualada, que el pluralismo sea aceptado y que la paz sea
pactada sin más rodeos, ni mareos. De paso, porque el poso de la noticia
me lo alienta: Maragall ha de cambiar de vida y vivir en el lecho con un
maltratador una semana para que no confunda violencias con
discrepancias, el líder de la oposición “RJ” copiará cien veces mil el
significado de terrorífico para que no infunda miedos insalvables a un
presidente “Zp” al que apunta cruel por no saber qué hacer con España, y
“Zp” , por aquello de ser el más listo de todos y ganar las elecciones
contra las previsiones de las “meigas” de su partido, deberá resolver el
problema planteado por el sabio de Urdaci, sobre el momento en que se
“jodió” la tele pública. De todo ello, así lo dijo Jimeno: me alegro de
verte bueno.
Víctor Corcoba Herrero
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Escritor -