ALGO
MÁS QUE PALABRAS
RUEGO DE
“MENESTRA”, MANDATO ES
10-02-05
Esto
de tener un gobierno como el de Zapatero (en adelante: ZP), doctorado en
estrategias tiene sus primores y prebendas, excelencia todavía lejana
entre los seguidores de Rajoy (en adelante: RJ), que no han aprendido a
sacar partido del cuenta cuentos. Se dice, se comenta, se rumorea, nos
han dicho que dicen que decían que, en la escuela de ZP, se han puesto
de moda los mandamientos de la carraca: toma y daca. O séase, no dar
puntada sin hilo; consejo que aconseja no dar nada si no es a cambio de
complicidades.
La complicidad de un funcional gabinete de fortaleza y cartera que diría
el Ingenioso Hidalgo, como es la saneada salud (¿?) y, su escudero, el
gusto consumado por el consumo, incentivando hábitos de higiene,
activando el coqueteo de cuerpos serranos, tiene su gozoso mandato
menstrual, el ponernos en movimiento la neurona del cuento de la lechera
destornillada de risa, argumento propinado por ZP para que se nos quite
la cara de estreñidos, tras el largo sedentarismo que has de padecer, si
dolido el cuerpo y el alma entera, acudes a las pacientes urgencias,
repleta de impacientes votantes, que botan y rebotan de un sitio a otro.
En una de esas sabias ocurrencias de Rocinante a Don Quijote, le oí
apuntar, tuviese a bien considerar que, para llegar a las alturas del
bienestar, había que tener en cuenta todos los ruegos, sobre todo los de
“Menestra”, porque mandato son. Por ello, suplicados lectores, lo mejor
es amañarse una buena olla de las que no engordan y erotizan, con
camastro al lado y cabestro sensual. Las televisiones pueden ayudar a la
fase de calentamiento. El punto amoroso, al parecer, lo da una vida rica
como la rueca del póntelo/pónselo, plural y divertida en el divertimento
de usar y tirar. Es el amor de quita y pon, el que no echa barriga,
quizás porque carezca entre sus ingredientes de la curva de la
felicidad, pero sacia como sacian las bellotas a los marranos.
Nuestra madre política del reiterado gabinete de fortaleza y cartera, la
“Menestra” del ramo y del remo, anuncia previo remar mar adentro, que no
renuncia a la puesta en marcha de un chivato en cada dulce hogar, que
transmita y retransmita las glotonerías de la especie, ciudadanos
nacientes en la piel de toro, más conocida hoy por algunos como nación
de naciones, al Observatorio Público de la Obesidad, lo mucho que nos relamemos y lo poco que nos calentamos cuerpo a
cuerpo. Lo de corazón a corazón, importa menos.
Esto de lamerse y relamerse con el bocado en la boca hay que
higienizarlo, ha pensado (luego: existe) la citada y recitada
“Menestra”, protectora y cuidadora de cuerpos metro-sexual. Como si el
punto “ge” estuviese más del lado de gallardos galanes. ¡Já, já, já!.
Esto es una bomba de cebo y ceba: lo de la jota bailando con jeta. Por
refutar mandatos, con cierto tufo de risotada, yo me apunto (por aquello
de la santa libertad) al bando de los gordos que tienen alma de poeta.
Víctor Corcoba Herrero
- Escritor -