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A FAVOR DE LA TOLERANCIA I
26-01-05
La
sociedad española está asistiendo impávida ante un radicalismo creciente y
sin parangón de posturas y pronunciamientos tras un cuarto de siglo de
Democracia. Cuando los que lidian por el poder son la Social Democracia y
la Democracia Cristiana, es decir, PSOE y PP respectivamente. Parecería
incongruente plantear esquemas tendentes al fanatismo dentro de este
contexto pero, sin embargo, algunos venimos advirtiendo desde hace tiempo
sobre esta preocupante situación, simplemente observando el devenir diario
de nuestra sociedad.
La consecución de un
Estado Español Autonómico fue un hito histórico, donde se implicaron
abiertamente todas las fuerzas democráticas que, durante más de cuarenta
años fueron perseguidas y/o “eliminadas” por el dictador de turno. La
restauración del Estado de Derecho, del respeto y legitimidad de los
Partidos Políticos ha contribuido directamente a que España haya
consolidado lo que algunos denominan como “estado del bienestar”,
“invento” propio de la entonces Europa Occidental ante la URRSS. Hace años
que calló el Muro de Berlín y con él una concepción política de la que
probablemente el filósofo Marx o el pragmático Lenin no se hubieran
encontrado satisfechos.
El Estado Español está
compuesto por diversas Naciones, cuyo grado de autonomía supera, en
ocasiones, la efectividad y prontitud que se espera del propio Gobierno
Estatal. Esta cuestión no es un hecho gratuito, sino el trabajo diario de
miles de mujeres y hombres que hemos hecho de nuestras Naciones un lugar
comprometido dentro de este marco.
Antes de plantear el
inalienable derecho a la auto-determinación de las Naciones de España
propondría unas reflexiones que nacen de mi convicción cosmopolita y de
ciudadano del mundo:
- Apuesto por una lucha
abierta por la igualdad, fraternidad y libertad, como hace dos siglos lo
hiciera la Revolución Francesa.
- Deseo un Planeta Azul
sin fronteras entre Norte y Sur, o lo que es lo mismo, entre riqueza y
pobreza.
- Poseer tres o diez
Estados independientes dentro de la Península Ibérica y/o sus Ínsulas,
realmente me da igual y si así lo desea la mayoría que así sea, porque
confío plenamente en estos pueblos nacidos de madres comunes, y de la
común sinergia de la tolerancia, la amistad y la solidaridad.
- Personalmente me
parece un “atropello precipitado de un incipiente futuro”. Me explico:
abrir fronteras y sin dar a conocer otras nuevas no es tarea fácil.
Quienes apostamos abiertamente por la idea de Aldea Global, somos los más
cautos y recatados en respetar la idiosincrasia de cada pueblo y de cada
lugar del mundo… porque no queremos un Planeta Azul homogéneo, pero sí con
las mismas posibilidades de futuro que, al menos, hemos tenido nosotros.
- Lucha abierta y
directa contra el terrorismo en cualquiera de sus formas o
manifestaciones. Si hablamos de España, el mayor regalo para la libertad
sería el abandono de la lucha armada, porque la sangre propia o extraña
nunca tiene sentido, más en este Estado que nos permite hablar, pese a los
radicales de turno.
José Javier Matamala
García.
Editor de Almediam:
http://almeriware.net/almediam/
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