ALGO
MÁS QUE PALABRAS
EL
UNIVERSO DE LAS HADAS
17-10-04
Ante
la epidemia de arrogancia que nos invade, las dudas que tenemos entre
la certeza
y la incertidumbre, las luchas por
ocupar el primer puesto en todo, la autosuficiencia y
autocomplacencia posesiva, uno quisiera acudir al perfume mágico de las
hadas buenas y poder ahuyentar el hedor que se respira. Hay sed
espiritual en el mundo y hambre de amor. Se nos dice que hemos de pensar
globalizando, pero luego se actúa con los particularismos. Ya quisiera
encontrar el hada que nos llevase a la búsqueda encantada de lo
auténtico para resocializarnos con la armónica naturaleza y sus
invisibles ciudadanos. Aquí, en la tierra del poder, hemos llegado a
todos los puntos del odio posible y la sensación es oscura y de miedo.
Existen demasiadas puertas en un universo abierto y desmedidos muros que
nos separan. Así crece a pasos agigantados el mercado armamentístico.
Sin ir más lejos, los españoles hemos aumentado en más del doble la
venta de armas desde el dos mil, que ya es decir.
Por otra parte, el
traumatismo de los atentados del 11-M está lejos de haber cicatrizado en
la mente de los españoles. Hemos perdido la identidad del valor, el
coraje de plantar cara y sembrar verdades, la furia de luchar con el
verso y la palabra. No en vano, somos los europeos más preocupados a
propósito de una posible amenaza terrorista, según un estudio
internacional elaborado por “Le Figaro”.
¿Qué hay, pues, que nos pueda llevar a la paz interior? Una
sola y única cosa: las buenas vibraciones de lo armónico y comprensivo.
Somos parte de ese aire que sopla, de la lluvia que nos empapa, del sol
que nos rejuvenece, de la luna que nos confiesa los secretos de la noche
y de tantas estrellas bañadas por las aguas siderales. Explorarse, en
ese firmamento de sagrarios íntimos, ayuda a vivir y a beber una gozosa
comunión de sensaciones alentadoras. Las dolencias del sentimiento sólo
se curan con la ternura de los abrazos y los labios del verso empapados
de alma.
En el universo de las hadas bondadosas nada se deprecia, todo se
consensúa y propone, en sintonía con un estado de ánimo que rechaza la
razón fría, calculadora e inhumana. Ya me gustaría poder enviar tipos
así, tocados por la magia de la generosidad, a platicar en aquellos
foros, bautizados como de radical nacionalismo, que son toda una fauna
de bárbaros dispuestos a imponer sus ideas con uñas y dientes como
generales en misión. El tufo de aires envenados que nos rondan, precisa
el movimiento de los espíritus del aire que nos limpien las atmósferas,
del viento que tras la tempestad viene la calma, de los bosques y de las
flores para purificarse, y escuchar las voces de las hadas, aunque sea
en sueño, que los sueños vida son. Estas criaturas fantásticas han
estado presentes en la imaginación desde la noche de los tiempos.
Celtas, griegos y romanos ya les rindieron culto y les consagraron
altares. Convendría volver a ellas, sobre todo para regenerarnos de
tantos valores perdidos y de tantas conciencias rayadas. Su filosofía es
toda una piedra filosofal de hondura y genialidad que contrarresta el
maquillaje de lo superficial y mediocre, tan actual y tan vivo hoy en
día.
Desde que los abuelos han dejado de leer cuentos de hadas a sus nietos,
y toda la familia –cada miembro en su dormitorio- se emborracha de
televisión, los niños crecen entre violencias y violaciones, con
historias
falseadas y degradantes. ¿Qué no existen las hadas? ¡Eso es lo de menos!
Lo demás está ahí, esos deseos imposibles que pueden hacerse posibles,
ese mundo imaginario repleto de enseñanzas como experiencia interior,
que nos orientan en el camino a seguir para hacerse mayor a través de
distintas secuencias encadenadas para organizar mejor el desorden del
pensamiento y dominar sentimientos. Guiados por el poema eterno de
“érase una vez...”, la vía láctea de la imaginación comienza sus
andanzas, repletas de aventuras y desventuras, con unos personajes que
transmiten una cultura de principios y una sabiduría poblada de
emociones.
Habría que poner de moda el cuenta cuentos de siempre, volver a la
lectura del mundo de las hadas –la televisión podría ayudar - como respuesta a
tantos anhelos de vida perdidos ¿Qué lance puede ser más grande que
soñar? Por desgracia, las sombras amenazadoras de la realidad superan la
ficción, la de una cultura que niega el respeto de la vida en cada una
de sus etapas; la de una indiferencia que condena a la pobreza a cuantos
nacen en la marginalidad; la de una búsqueda científica al servicio
egoísta del más poderoso... Hemos perdido tantos niños en el camino -
un total de doscientos mil mueren al año (quinientos cuarenta y siete al
día), debido a las guerras y actos terroristas que ensangrientan el
mundo, según un informe de Unicef destacado por la diputada italiana
Tiziana Valpiana - , incluso el propio que llevamos dentro cada uno de
los adultos, que el punto de encuentro, podría ser un cuento escrito por
todos y para todos, desde la vida y para la vida, con una hada que nos
hiciese hombres nuevos en un mundo viejo.
Víctor Corcoba Herrero
- Escritor -