ALGO
MÁS QUE PALABRAS
PARA VERDADES EL TIEMPO Y PARA JUSTICIAS
DIOS
02-10-04
Con
el tiempo se verá que tantas mentiras esparcidas y ociosidades
permitidas generan vicios, degeneran humanidades y engendran tipos que
actúan como si toda la calle fuese suya y todo el mundo estuviese a sus
pies. De momento, España se encuentra, junto con Malta y Portugal, entre
los países europeos donde se produce un mayor abandono escolar, según el
informe anual de la situación social en la Unión Europea publicado por
su Comisión. Nuestros escolares se han dado cuenta que para ganarse la
vida, no hace falta pasar las horas delante de un libro, esforzarse por
aprender, ni soportar a docente alguno; sino más bien echarle cara al
asunto, perder la dignidad, que da lo mismo, porque esta sociedad no
valora principios morales, ni éticos, entrar en guerra con alguien del
círculo de los que ya han vendido todo su cuerpo y salir como vocero sin
escrúpulo, para obtener el título de nuevo famosillo mediático.
Al parecer el estudio es cosa de tontos que para nada
cotiza en el mundo de las mezquindades. Ya se sabe, a los poderosos les
interesa mercados manejables y carne de burro. Los listos se alistan en
darle a la lengua viperina, en dejarse hacer de todo, con tal de recibir
euros a cambio. Hemos caído tan bajo que hay personas humanas que se
venden por calderilla. Ante tantas propuestas indecentes, erróneas,
antinatura e injustas, de conveniencia personal o grupal, más que de
bien común, puesto que nos crispa la convivencia entre la familia
humana, cada día más animalizada, apremia poner sentido común para que
la vida en común deje de ser apropiada y expropiada, por hadas que
prometen paraísos. El tráfico de mercaderes obsesos del sexo, los
vendedores de falsos goces, los navajeros de simulados encantos, te
sorprenden en doquier esquina, dándote con el canto en las narices,
hasta desnudarte el alma, chuparte el verso de la boca del corazón y
tirarte como una piltrafa al cubo de la basura. Algo tendrá que hacer el
Estado para proteger este mundo salvaje, donde las salvajadas humanas
superan, en ocasiones, las propias del mundo animal. Esto si que es
discriminar: Que a uno no le dejen ser persona y le reconozcan como tal.
Mal camino llevamos si permitimos que la escuela vaya a
la deriva, los escolares pasen de formarse, crezcan en hogares sin
alianzas de amor verdadero o sin la figura del padre y de la madre,
cuestión fundamental para la neta identificación sexual de la persona.
Frente al diluvio de farsas que nos llueven por todas partes, los
educadores vocacionales son una necesidad. Sabemos leer, pero no
acertamos a releer la verdad, la que nos renueva a universos más
humanos. Por ello, al inicio del nuevo curso académico, pienso que es un
buen momento de alentar a esos docentes que se dejan la vida en la
docencia. Abnegados en su desempeño diario, a los maestros hay que
dejarlos educar, sin tantos planes de inseguridades educativas según el
político de turno, y más según la quintaesencia de su profesión
sintetizada en el “Manifiesto al maestro” del filósofo José Antonio
Marina: “Con la misma tenacidad con que el árbol florece en primavera,
el maestro volverá a enseñar que dos por dos son cuatro”. Esta hambre
de ecuanimidad y urgencia de luchar por la verdad, han de sembrarla los
mentores para que se aleje de odios y venganzas. Es cierto que el tiempo
todo lo pone en su sitio, pero podemos perder el tren de la vida, que
anda con los raíles de la justicia; vías del Creador, puestas como
principio fundamental de la existencia y de la coexistencia de los
hombres. El amor llama a la llama de la justicia, más que nunca, ante la
escasez de maestros para la escuela de la vida.
Víctor Corcoba Herrero
- Escritor -