Sí el impulso del
amor es el más níveo de los pulsos.
Sí todo corazón es
poesía que se dona.
Sí el amor depende
del amor que sembremos.
Sí el amor es la
senda que sondea los labios seda de la paz.
Sí el amor nace de
un beso en verso.
Ofrece el
amor y sal a tomar el sol del pobre,
y la luna de los enamorados del mar,
y el mar de los poetas que sueñan ser poesía.
Del amor de cada
uno nace la paz para todos,
y de todos la paz
para sí, en sí, y en los demás.
Todo lo
vence y convence el amor:
en su
aire el mundo es un donaire sin desaires
y el cielo un manso cielo en continuo celo.