BIENAVENTURADOS LOS POBRES DE ESPÍRITU
Juan Carlos Martí
Canales
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de
los Cielos.
Bienaventurados los mansos porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos
serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán
misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos
de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de
ellos es el Reino de los cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con
mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los
cielos.
(Mt
5,3-12)
¡Cuánto ideal, cuanta hermosura encierran las bienaventuranzas!¡ Y qué
difíciles de aceptar por nosotros, amarrados a la miseria terrena.
Reflexionemos un momento. La búsqueda de la paz, el perdón, la limpieza
de corazón… cuanta belleza encierran estas líneas, aceptables para todas
las religiones del mundo. Sin embargo, qué distinta es la realidad.
Llevan los presos de Guantánamo dos años esperando no ya un juicio justo
sino una concreción en los cargos que contra ellos puedan ser
formulados. Llevan casi un año enterrados los últimos fusilados por
Castro por el delito de disentir. La guerra en Sierra Leona ya lleva ni
me acuerdo utilizando niños armados. ¿Cuánto tiempo llevan los niños de
la calle siendo ignorados y a veces masacrados? Todo ello es producto de
la miseria, del egoismo, de no llamar a las cosas por su nombre.
Allá son producto del miedo a perder unas elecciones. Acullá, producto
del miedo a tener que celebrarlas. Más lejos miedo a la invasión de las
ideas foráneas o a la caída de la bolsa. Pobreza humana.
Mientras el viejo se fuma un Cohiba inmensamente ridículo, sufre en la
cárcel un inocente, alguien que no quiso ser un miembro del rebaño.
El presidente de todos los presidentes, Führer del mundo mundial, apura
una Big Mac no menos ridícula. Los cubanos de la isla siguen pasando
penurias, debidas en parte a una ridícula ley, Helms-Burton, que sólo
perjudica al pueblo. El integrista musulmán sigue siendo convencido por
imanes y otros para que se inmole matando a todos los que encuentre en
el camino. Arafat, seguro de su fortuna de Suiza, sigue adelante entre
judíos muertos. Sharon, torpe como los mulos, no ve más que lo que
quiere ver: cadáveres de musulmanes. ¡No hay más camino que la guerra
sin cuartel!, mientras que a mí no me toque.
Bin Laden, poderoso caballero es Don Dinero, gasta a manos llenas dinero
en la compra de armamento y de descerebrados, desde algún lugar de la
Tierra. ¡Escupan fuego mil ametralladoras! ¡Paguen los infieles los
menosprecios hacia mi raza! ¡Huela a goma-2 y a trilita la Tierra
entera!
Todos estos personajes invocan hipócritamente a la lucha de clases (¿no
hablábamos de paz?), al orden internacional (¿qué orden sino el mío?), a
Alá (Dios no puede ser tan malo), a Yaveh … en su contienda personal.
Mientras, en Africa sigue subiendo la prevalencia del SIDA y el hambre,
en América Central y del Sur las diferencias entre ricos y pobres son
más acusadas, aumenta el índice de prostitución infantil en la antigua
Indochina…
Y
me imagino a Dios, que sigue llorando en la Tierra.
Y
me imagino una Tierra que reparte su pan, su agua y su amor entre
negros, blancos y amarillos, entre cristianos, musulmanes, judíos…
Paz a vosotros. Pax vobis.
Dentro de poco Jesús de Galilea volverá a nacer en Belén, en un establo.
Volveremos a celebrar la Natividad con júbilo y esperanza. Acordémonos
de la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene para con los demás.
En el trabajo diario, en el día a día, sabiendo decir no cuando de una
postura egoísta se trata. Recemos cada uno porque los gobernantes del
mundo reflexionen, aproximen sus posturas y nos lleven hacia un mundo
más justo.
Queridos amigos, perdonemos y seremos perdonados, juzguemos con justicia
y así seremos juzgados, obremos con misericordia y así seremos tratados,
amemos al prójimo y construyamos el Reino de Dios en la Tierra. Exijamos
a nuestros gobernantes y a nosotros mismos justicia y paz.
Juan Carlos Martí Canales
- Dr. en Medicina y
Vicepresidente de la ONG Amigos de Honduras-