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Una
Universidad sin intereses políticos
18-09-03
Desde
las pasadas elecciones municipales, los almerienses estamos asistiendo a
un singular debate político – social, sobre la conveniencia o no del
traslado de alguna de las facultades de la Universidad de Almería –UAL-
al “centro histórico” de esta capital andaluza. De la noche a la mañana,
este tema “trascendental” se ha convertido en el eje de tan peculiar
diatriba que acapara buena parte de los titulares mediáticos y de las
ocupaciones de los ediles del Ayuntamiento de Almería, así como de los máximos
responsables de la UAL.
Parece que el objetivo
que se plantea es la “revitalización” del “casco antiguo” de la
ciudad, con el trasiego diario de alumnado y profesorado dentro del mismo.
Incluso algún edil se ha propuesto “rescatar” edificios emblemáticos
–como un acuartelamiento del Ministerio de Defensa- para el uso de éste
para fines sociales, ante el Parlamento Andaluz.
Lo cierto es que para
algunos “cuarentones” -como el que escribe estas letras-, que
iniciaron sus estudios en el CUA –Colegio Universitario de Almería,
dependiente de la Universidad de Granada-, y que tuvieron que emigrar a
otras tierras para la conclusión de los mismos, esta situación no nos
parece seria. La “rehabilitación del casco histórico” constituye un
problema en sí mismo, ajeno a supuestas “incorporaciones didácticas”.
Parece que “la clase
política almeriense” adolece de cierta falta de memoria contemporánea.
Hace no más de dos décadas, la facultad de económicas –que sólo
expedía diplomaturas-, se encontraba al “abrigo” de una conocida
trasversal de la Calle Real. En aquellas patéticas aulas estudiaron
promociones completas de “mi quinta”, al igual que en la “Bola
Azul” –cuando era un hospital abandonado-, los diplomados de enfermería
o en la “aneja” -escuela de prácticas de magisterio-, el actual Colegio
Público Freinet, varias generaciones de maestros. Recuerdo que, en
aquella época, el “frente de lucha” se concentraba en hallar un
espacio para la tan ansiada Universidad de Almería donde, tanto el
profesorado, como el alumnado, encontraran los recursos básicos que
acompañan a cualquier aventura didáctica; es decir: bibliotecas, salones
de actos, recursos informáticos, salas de reuniones, departamentos, etc.
De estos antecedentes,
que corroborarán otros tantos “cuarentones” como yo, nació la actual
UAL, que mantiene un espacio único frente a las aguas del Mediterráneo,
y una organización de elementos funcionales dignos de admiración.
Evidentemente, todo es mejorable, pero la UAL es una de las más completas
y diáfanas que he podido conocer a lo largo de mis visitas a otras
Universidades. Se logró, algo tremendamente importante, como era la
aglutinación de recursos en un espacio y con unos medios adecuados.
Precisamente todo lo
contrario de lo que ocurre con las diferentes Administraciones estatales,
autonómicas y locales en esta misma ciudad, donde un ciudadano almeriense
puede pasar días -o semanas- para resolver el más sencillo de los trámites
burocráticos por la atomización de las dependencias Administrativas. Al
igual que Almería está volcada en el evento de los Juegos Mediterráneos
del 2005, debería aprovechar esta dinámica para la creación de un
"complejo administrativo", capaz de agilizar los tortuosos trámites
que todos sufrimos en esta ciudad.
Por todo lo
anteriormente expuesto, considero que es inútil esta confrontación dialéctica
que no aporta nada nuevo a la realidad almeriense. Revitalizar el
“centro histórico” de esta ciudad, pasa por compromisos ínter-administrativos
y por una política de ordenación territorial que huelga por su ausencia
en el ámbito provincial. La Universidad, evidentemente, ha de salir a la
calle, inundarla y transmitir sus conocimientos, pero nunca a costa de
rencillas políticas, sino a través de los múltiples recursos que la
acompañan.
Dejemos pues a la
Universidad donde está, para el beneficio de todos y, principalmente, de
los estudiantes que han elegido este fantástico lugar para culminar o
empezar sus proyectos vitales y laborales. Potenciemos el acercamiento de
la UAL a las diferentes Comarcas que componen este amplio territorio
andaluz, como se va haciendo durante los cursos de verano, recordando que
el invierno y las demás estaciones no desmerecen a nadie, ni a nada. Y
si, realmente, les importa la preparación y el futuro de nuestros hijos,
déjense de zarandajas, demagogias populistas y dedíquense a cuestiones más
importantes, como la que simplemente he apuntado en esta carta. En caso
contrario la ciudadanía almeriense comenzará a pensar que hemos
“ofrendado” nuestro apoyo democrático a “cascaciruelas” de
diversa índole.
Atte.
José Javier Matamala
García
Almería – España.
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