ALGO
MÁS QUE PALABRAS
UNIVERSIDAD Y COMPROMISO SOCIAL
Bravo
por la Universidad de Castilla-La Mancha al pretender que sus alumnos
reflexionen sobre temas actuales como la globalización, las
migraciones, la justicia internacional, las desigualdades sociales y
religiosas o el futuro del sector agrario, con la implantación, este año
por primera vez, de la asignatura de libre elección titulada:
“Universidad y Compromiso Social”. Ciertamente,
la
Universidad de hoy necesita replantearse su papel para construir
personas morales, con espíritu de convivencia. Es buen momento para ese
activo estudio, frente a la pasividad de unas Facultades sin foros de
reflexión o con muy poca participación en los citados encuentros por
parte del alumnado. Entorno a mesas de diálogo, en complementariedad a
los programas que se imparten, convendría ahondar en los temas que
preocupan al ser humano como pueden ser los relacionados con derechos
humanos, democracia o nacionalismos.
Una
comunidad será tanto más comunitaria si es posible que cada individuo
respete determinados intereses, (la vida, la salud, la libertad, la
propiedad privada...), o sea, si cada cual se abstiene de interferir por
la fuerza en las esferas propias del ser humano por el hecho de ser
persona. Por ello, hace falta que tengamos una Universidad más
universalista capaz de aportar una cultura que libere más al hombre. No
hay que temer perderse en un laberinto de interrogaciones y hay que
interrogarse. Dentro de esa moral cívica o filosófica, que todos
llevamos inherentes por el simple hecho de existir, se debe dar
respuesta a una sociedad en continuo y vertiginoso desarrollo. Está
bien que las Facultades y demás Centros Docentes tengan buenas
instalaciones, que cuenten con planes de estudios actualizados y con una
adecuada financiación; pero, no menos se necesita, que impulse el
pensamiento entre sus alumnos.
Debemos pensar muy seriamente en la educación y en tantos valores
perdidos. Nuestros alumnos, por ejemplo, dicen que no leen porque no tienen
tiempo. A lo sumo, la prensa, la ojean mientras se toman algo en el bar.
Tampoco practican deporte porque suelen responder que la disciplina de
los horarios de clases es incompatible. Apenas acuden a Asociaciones
culturales. Los que lo hacen suelen fracasar en la carrera. No hay
tiempo que perder. Los programas se exigen y cada día son más largos.
En vista de lo visto, entiendo que la Enseñanza Superior deberá
afrontar el reto de ser algo más que una productora de medios tecnológicos
avanzados, que no sabe a qué fines debe servir. La Universidad, o es
una comunidad científica humanista que sabe para qué investiga y para
qué enseña, o es una empresa inútil, una fábrica de parados. Ante la
complejidad de los problemas que nos desbordan, debe renacer el
pensamiento complejo como freno a la expansión de la autoridad de los
expertos que todo lo creen saber con el consabido deterioro democrático
de poder para sí, desde sí, y no desde la colectividad para todos. La
mayor parte de las violaciones del orden jurídico se dan en el Estado
capitalista, generador de especialistas que olvidan el estado social. Se
creen dioses y nada más.
Por consiguiente, el proyecto de vida académica es un proyecto de todos
(docentes, discentes y familias) para todos. No es mejor docente el que
más sabe, sino el que mejor guía, el que tiene la sabiduría de hacer
hombres dueños de sí y de sus facultades. Sólo así, en mi opinión,
las instituciones académicas serán un instrumento eficaz de
transformación social, al servicio de la libertad, la igualdad y el
progreso social para hacer posible una realización más plena de la
dignidad humana. Aquella Universidad que no sabe ofrecer a sus alumnos
alternativas distintas, capaces de hacer desenganchar a sus alumnos de
los festines de alcohol y demás drogas, de poco sirve aunque transmita
los más excelsos contenidos. El más importante lo ha olvidado, el de
formar personas humanas que sean capaces de reflexionar y decidir. En
suma: calidad de enseñanza sí, pero también, calidad humana.
Víctor
Corcoba Herrero
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Escritor -