Vandellós II estará parada al menos cuatro semanas más

 

Noticias24horas. 25-04-05

 

La central nuclear de Vandellós II (Tarragona) estará parada aún al menos cuatro semanas más para concluir así las reparaciones exigidas por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) antes de que vuelva a conectarse a la red, a pesar de que los planes iniciales eran que hoy, cuando se cumplen 40 días desde su desconexión para proceder a la recarga de combustible, debía comenzar a acoplarse a la red, según fuentes de la central.

Precisamente hoy, la presidenta del CSN, María Teresa Estevan Bolea, comparecía a puerta cerrada en el Senado para explicar el contenido del informe que ha elaborado su organismo sobre esta central y el incidente que sufrió el pasado mes de agosto, en el que subraya que en su funcionamiento han primado los intereses productivos sobre la seguridad.

El incidente del pasado 25 de agosto consistió en la detección de una fuga en las tuberías del tren B, que lleva, como el tren A, el agua de mar para la refrigeración de los servicios esenciales, y el CSN reclamó a la central que se sustituyeran todas las "bocas de hombre" de 800 y 300 milímetros de ambos trenes y se hicieran las pruebas hidrostáticas pertinentes.

Desde que la central paró para recarga el 15 de marzo, cuatro días antes de lo previsto porque habían vuelto a detectarse problemas en las tuberías, ya se han realizado las pruebas hidráulicas en las tuberías de 300 milímetros y se han superado "con éxito". "Ahora estamos pendientes de hacer las pruebas en el resto", añadió el mismo portavoz a Efe, quien evitó pronunciarse sobre la comparecencia de Estevan Bolea.

En la actualidad, todo el núcleo del reactor está descargado de combustible, que está en la "piscina", y hasta que no se terminen todos los trabajos requeridos por el CSN -más de 64 especificaciones- no se procederá a la carga.

Máximo peligro

Al mismo tiempo, Greenpeace alertó hoy, en la víspera del 19 aniversario del accidente nuclear de Chernobil, de que "la posibilidad de que se produzca un grave accidente nuclear de consecuencias aún peores" nunca ha sido tan alta como ahora. "El envejecimiento de los reactores, los fallos inherentes a la tecnología nuclear y la pérdida de cultura de seguridad han elevado la probabilidad de sufrir un accidente a niveles nunca antes conocidos", se indica en un documento.

El informe, redactado por expertos en seguridad nuclear para la organización ecologista, se presentó en Viena, sede del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), tampoco descarta que estas instalaciones se conviertan en objetivos terroristas, ya que "las centrales nucleares no están suficientemente protegidas contra eventuales ataques". "Hay diversos escenarios -además del posible choque de un avión comercial de una aerolínea contra el edificio del reactor de una central nuclear- que podrían ocasionar un accidente nuclear de máximo nivel", asegura Greenpeace.

La explosión en abril de 1986 en el cuarto reactor de Chernóbil esparció al medio ambiente al menos 200 toneladas de material nuclear con una radiactividad de 50 millones de curies, equivalente a unas 500 bombas atómicas como la que estalló sobre Hiroshima y afectó, según datos oficiales de la Cruz Roja, a siete millones de personas en Rusia, Bielorrusia y Ucrania.

En el documento se pone de relieve los peligros derivados de "la liberalización del sistema eléctrico", lo que ha provocado que "las compañías eléctricas propietarias de centrales nucleares traten de minimizar costes y por ello reducir las inversiones en seguridad nuclear". "Al tiempo las compañías propietarias pretenden en muchos casos aumentar la potencia de sus reactores nucleares, por ejemplo, incrementando la presión y la temperatura de funcionamiento del reactor. Esto conlleva una aceleración del envejecimiento y una disminución de los márgenes de seguridad", dicen los expertos.

Greenpeace destaca que un accidente en un reactor de agua ligera "podría liberar al medio ambiente radiactividad en un nivel varias veces superior al de la radiactividad desprendida en el accidente de Chernobil, y cerca de 1.000 veces mayor que la de una bomba atómica de fisión nuclear". En este escenario catastrofista, "habría que evacuar y recolocar a una gran cantidad de población en áreas de incluso más de 100.000 kilómetros cuadrados. El número de casos de muertes por cáncer podría exceder el millón", agrega.

En este contexto, Greenpeace estima que "el OIEA está actuando irresponsablemente, tratando de ocultar la crítica condición de las centrales nucleares y el declive global de la seguridad". Los ecologistas instan a un "abandono de la energía nuclear como la única medida efectiva" para acabar con la amenaza nuclear. Los expertos que firman el documento son los alemanes Helmut Hirsch, Oda Becker y Mycle Scheneider, consultores especializados en energía nuclear que han colaborado, entre otras instituciones, con la Agencia Internacional de Energía (AIE) y con el Gobierno federal austríaco.

 

Página de inicio