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El turismo en el marco del desarrollo
insostenible
Portal del Medioambiente/Eustaquio Villalba
Moreno*. 28-03-05 Los principales partidos políticos canarios son un
ejemplo perfecto de esta interesada perversión de los términos, al mismo
tiempo que sostienen la imperiosa necesidad de un crecimiento económico
basado en el consumo desbocado de los recursos naturales isleños,
adornan sus discursos con continuas referencias al “desarrollo
sostenible. Olvidan, ignoran o desprecian un hecho incontestable:
ningún crecimiento exponencial lo es. En 1989 el miembro del Club de
Roma Eduard Pestel escribió: “Si la economía crece a una tasa anual del
cinco por ciento, a finales de siglo (XX) alcanzaría un nivel quinientas
veces mayor que el actual”. Sin embargo, los partidos siguen empeñados
en un modelo económico que apuesta por el rápido crecimiento de los
indicadores de la “riqueza” a costa de sacrificar irreversiblemente los
escasos recursos naturales del archipiélago. En este teatro del engaño
tienen un papel estelar los responsables de gestionar y defender el
patrimonio natural canario; es natural, son ellos los que más recurren a
este manido concepto por necesidades del oficio, pero su papel en el
teatro de la política canaria consiste en justificar los injustificable
y en defender su gestión con estampitas y documentales. Estos personajes
de cambios ideológicos inexplicados y explicables, con arcaizantes
discursos de arcadias felices, solo sirven para dar cobertura a obras y
proyectos que comprometen, tan irreversiblemente como los ecosistemas
que destruyen con sus grandes obras, el futuro de los canarios, el
presente de las nuevas generaciones. Hace unos días la Universidad privada Alfonso X El
Sabio, sin sede en Tenerife, organizaba unas jornadas sobre el
desarrollo turístico sostenible. Financiaban la Fundación Biodiversidad
(Entidad creada por el Ministerio de Medio Ambiente) y la Unión Europea
y contaba con la colaboración del Gobierno de Canarias y del cabildo de
la Isla. Lo primero que llama la atención es el lugar elegido para su
celebración: el Hotel Escuela de Santa Cruz. Una decisión que es en sí
mismo, toda una declaración de principios: este hotel se hizo sin contar
con los pertinentes permisos, su ubicación ha supuesto un disparate
urbanístico y, lo que es peor un foco de inseguridad para las personas y
para el tráfico. Entre la lista de personalidades asistentes, y en su
caso también ponentes, estaba la viceconsejera de Turismo. Esta señora,
que mide el éxito de su gestión por el crecimiento del número de
turistas pero, desgraciadamente, no se le conoce ideas, análisis o
actuaciones encaminadas a conseguir un turismo sostenible, diserta sobre
el turismo como actividad sostenible. Supongo que no habló en su
exposición de hechos como la desaparición de una de las postales
turísticas de Tenerife, la playa de El Médano, por la construcción del
“gran puerto de Granadilla”, de la ocupación por campos de golf de
espacios naturales, de las graves carencias en infraestructuras básicas
en la mayoría de las urbanizaciones turísticas, alcantarillados,
depuración de aguas, respeto a los cauces de los barrancos, del largo
abandono de la playa de Las Teresitas... Por si fuera poco, y para que nadie tuviera dudas, la
lista de los ponentes deja claro que este curso no es otra cosa que una
manera de gastar dinero público en interés de unos pocos. Los políticos
de ATI son los grandes protagonistas, menos el concejal socialista de
Adeje -claro ejemplo de gestión insostenible- todos son de Coalición
Canaria; ellos se reservan la mayor parte de las ponencias y, de remate,
solo cuentan con la opinión de los empresarios canarios. No participan
los partidos de la oposición, ni los sindicatos ni grupos ecologistas,
es la evidencia de lo contrario de lo que se dice en la carta invitación
en la que se argumenta la importancia de estas jornadas, tanto por la
importancia del tema a tratar, como por “la calidad de los ponentes que
representan a todos los sectores sociales implicados”. ¿Ignorancia o
cinismo? La participación de algunos profesores universitarios y
representantes de empresas, sin poner en duda la calidad de sus
ponencias, no los sustituyen. Esta es la manera que entiende CC el debate de los
asuntos públicos, estas jornadas han demostrado que las opiniones de los
sectores sociales opuestos a sus proyectos, en el mejor de los casos se
ignoran, en otros se silencian y, cuando 56.000 firmas piden que se
debata en lugar establecido por la democracia, el parlamento, utilizan
los reglamentos torticeramente para impedir la confrontación de ideas y
la libre discusión de los asuntos que afectan al conjunto de la sociedad
canaria, pero también, al meollo de lo que se entiende por desarrollo
turístico sostenible. Jornadas como estas solo sirven para cubrir el
expediente de gastos y para eludir el auténtico debate que demandamos
muchos canarios. *Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza
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