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Científicos advierten de que la reducción del caudal del Ebro por el cambio climático permitirá el avance del agua salada Noticias 24 horas. 22-03-05 Dentro de este informe se incluye un análisis de la situación de la cuenca del Ebro y advierten del peligro que supone la disminución de su caudal, que permitiría el avance del agua salada. Las Naciones Unidas declararán la década 2005-2015 como “Década del Agua” en un intento de alcanzar los Objetivos del Milenio. La Unión Europea utilizará esta década para conseguir el buen estado de todas las aguas en Europa. Bajo el título Cambio climático y la dimensión europea del agua, este informe parte de la estimación de que las temperaturas en la superficie terrestre han aumentado entre 0,6 y 0,2º C entre los años 1861 y 2000 y se estima que durante el siglo XXI este incremento llegue a entre 1,4 ó 5,8 grados. Esto tendrá un grave impacto en los sistemas acuáticos europeos, que padecerán alteraciones biológicas, químicas y físicas. El aumento del nivel del mar en entre 1 ó 2 mm. cada año también tendrá efectos importantes. Además, el informe también tiene en cuenta la intensificación del ciclo hidrológico a través de fenómenos climáticos extremos, como las sequías e inundaciones. Es un hecho que, mientras que en el norte de Europa las precipitaciones anuales han aumentado en entre un 10 y un 40% en el último siglo, en la cuenca mediterránea se han visto reducidas en un 20%. Esto tendrá graves consecuencias sobre todo en la agricultura. Como resultado de estos cambios, los científicos piden urgentemente una nueva aproximación al problema y ofrecen recomendaciones para cambiar las políticas a medio y largo plazo. Los riesgos en el Ebro La cuenca del río Ebro es uno de los casos estudiados en profundidad para este informe, en el que se advierte de que las temperaturas del aire en España podrían aumentar en entre 2 y 3º C y las lluvias reducirse en entre el 5 y el 20%. El resultado no es otro que más evaporación, una mayor necesidad de agua para la agricultura y sobre todo el aumento de la demanda de agua de todos los sectores (civil, agrícola e industrial), al tiempo que aumentan los fenómenos extremos como sequías e inundaciones. Sin una política del agua adecuada, los científicos temen que la reducción de la afluencia de agua en el caudal del Ebro reducirá la capacidad de dilución del río y el agua salada avanzará, una grave amenaza para el ecosistema del río y del delta, así como para las especies animales y vegetales autóctonas. Además, la reducción de los sedimentos depositados provocará el hundimiento del Delta, lo que implicará el aumento del nivel del mar en entre 0,2 y 0,82 metros en el año 2100, una amenaza para los humedales del río y el sistema del delta.
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