|
NAMIBIA. 500 AÑOS DESPUÉS Rafael Contreras. 21-03-05 Más de 500 años después que marinos europeos plantaran sus cruces en la árida costa de Namibia, este país nació a la vida independiente, el 21 de marzo de 1990, acontecimiento que cerró la historia colonial del Africa Subsahariana. Centro de polémicas internacionales y guerra interna, uno de los últimos reductos coloniales en Africa desapareció en la medianoche de ese 21 marzo, para aparecer izada su bandera en Windhoek, su capital, ante más de 150 delegaciones invitadas que certificaron la culminación del proceso de independencia. Así uno de los estados más jóvenes africano mira hoy al futuro con optimismo, aunque sopesa los múltiples retos que debe afrontar en el terreno económico, social, político e incluso en el militar, para afianzar su soberanía. Con un gabinete de 16 ministros a su disposición, el veterano líder guerrillero de la Organización Popular de África Sudoccidental (SWAPO), Sam Nujoma, fue el primer gobernante en asumir el control administrativo del país en el Tintenpalast (Palacio de la Tinta), desde donde dirigió los destinos de Namibia durante cerca de 15 años. Esta histórica victoria alcanzada por la SWAPO confirmó el apoyo popular a su organización de vanguardia avalado por 23 años de lucha armada y política contra el colonialismo y el apartheid. Las elecciones generales del 16-18 de noviembre del 2004 reafirmaron mayoritariamente a la SWAPO en el poder y una consolidación de la política nacional y económica. En efecto, el hecho de que el candidato de la Organización Popular del Africa Sudoccidental (SWAPO), Hifikepunye Pohamba, haya obtenido la presidencia con el 76,04 por ciento de los votos significa un afianzamiento de esta organización en el país. 'Yo quiero ser un presidente que mantenga la dignidad del país, siga siendo respetado por la comunidad nacional y con una línea de defensa de la paz y la no agresión entre los pueblos¨, expresó a Prensa Latina el presidente electo namibio. Mientras la comunidad internacional elogió los resultados, los analistas dijeron que a Puhamba le espera una ardua labor para seguir avanzando en el desarrollo de la nación. La SWAPO ganó los comicios por amplia mayoría y tiene 46 de los 72 asientos en el Parlamento. La Alianza Democrática Turnhalle (DTA), el mayor partido de oposición, ocupa 21 puestos en la Asamblea. Los demás asientos de la Asamblea Constituyente se encuentran repartidos entre el Frente Unido Democrático de Namibia (UDF), con cuatro, y la Agrupación de partidos de la minoría blanca llamada Alianza Cristiana Nacional (ACN), con tres. Por su parte, la Convención Federal de Namibia (FCN), el Frente Nacional de Namibia (NNF) y el Frente Patriótico Nacional (NPF) mantienen, respectivamente, un asiento en este órgano legislativo. Esta diversidad de representaciones políticas podría tomarse como un indicio del grado en que se encuentran fragmentados los intereses de una población calculada en un millón 900 mil personas, repartidas en por lo menos siete importantes grupos étnicos con diferencias entre sí estimuladas durante décadas de dominio colonial. Para algunos analistas, resulta meritorio que a pesar de tantos años de rivalidad y desconfianza, entre las diferentes fuerzas políticas, sólo fueron necesarios 75 días de deliberaciones para que la Asamblea Nacional concluyera la primera constitución de la República que guía el rumbo de esa nación. En opinión de especialistas, este hecho es considerado como el resultado más positivo de la intensa campaña de unidad nacional y armonía lograda por la SWAPO, a partir de abril de 1989, cuando la ONU comenzó la aplicación de su plan de independencia para Namibia, luego del acuerdo Tripartito suscrito entre Angola, Cuba y Sudáfrica. La carta magna prohíbe la discriminación racial, garantiza los derechos humanos a cada ciudadano, establece que los recursos materiales sean distribuidos en beneficio del bienestar común y ampara la propiedad mixta y privada, así como el establecimiento de un sistema judicial independiente. Namibia es una de las regiones más ricas del mundo y las ganancias extraídas de ella contribuyeron a apuntalar por años el apartheid. Sus vastas riquezas naturales, clasificadas entre las mayores de África (diamantes, Uranio, cobre y otros metales básicos) la hacen el quinto mayor productor mineral de este continente. La tierra de los metales, como se le conoce, atesora nada menos que el cinco por ciento de todas las reservas de uranio en el mundo, una cifra similar de diamantes y una cantidad considerable de reservas de plata. Tres gigantes transnacionales dominan la extracción mineral, Consolidated Diamond Mining, Filial propiedad de la De Beers de Sudáfrica, la Corporation Rossing, única extractora de Uranio, y la británica Río Tinto Zinc, cuyas operaciones abarcan casi la cuarta parte de las exportaciones totales. Algunos de estos consorcios establecidos en suelo namibio lograron en el 2000 utilidades cercanas a los 400 millones de dólares anuales. De acuerdo con la revista 'Africa Bussiness', sólo la firma Consolidated Diamond obtenía beneficios en el orden de los 160 millones de dólares al año. Entre las estrategias económicas que el gobierno de Puhamba tiene en el programa de gobierno es la aplicación, desde el primer día de su mandato, desarrollar en el país la producción de alimentos para la población, a fin de borrar la dependencia que por el momento existe de importaciones agrícolas y de productos manufacturados procedentes de Sudáfrica. De acuerdo con el programa de gobierno, Namibia debe estar en el 2030 dentro de los países más desarrollados de África con una infraestructura económica e industrial que le permita estar en condiciones de competir en el mercado.
|