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DESDE MÉXICO. AGUA Y DESARROLLO AGROPECUARIO Víctor Manuel Barceló R./especial para ARGENPRESS.info. 21-03-05 La escasez del agua para requerimientos urbanos, llevan al Planeta a situaciones de alta gravedad. Algunos sitios de la Ciudad de México y otros rincones del país, muestran el peligro que representa su manejo equivocado, para la paz social. Se acrecienta al vincularse a la falta de lluvias en zonas que, normalmente, estarían sido humedecidas por el vital líquido, para actividades agropecuarias. Pero no puede verse aislado el asunto, cuando de la situación del campo se trata. Aquí urge una respuesta integral del Estado. En la reciente Asamblea Nacional del PRI, la Confederación Nacional Campesina (CNC), presentó un puntual análisis actualizado del campo mexicano, precisando objetivos y propuestas de estrategia, respecto a: reforma legal; reforma institucional; propuestas concretas por 'una revolución productiva' y un preciso haz de ideas de organización y de alianzas necesarias. Porque la situación es en extremo delicada. Los costos sociales para los campesinos, por la 'política' económica aplicada al campo, provoca el que: haya 8.2 millones de campesinos en condición de pobreza extrema, lo que lleva a que dos de tres habitantes del campo. vivan en la indigencia. Grave precisar que las mujeres campesinas pueden vivir 16 años menos, que las de zonas urbanas, y que la mortalidad de menores de cinco años, sea diez veces mayor, en diversas regiones del sureste, que en el D. F., Nuevo León o Jalisco. En lo meramente económico se precisa en el documento, una visión eminentemente productiva, renovando la alianza campesinos-gobierno-empresarios, única manera para lograr los cambios institucionales, urgentes para el campo. estos impulsarían cambios profundos en los sistemas de producción-promoción-comercialización del campo. Por esta vía, estaríamos entrando a un nuevo agrarismo, revitalizador del sector rural, defensor de la propiedad rural, apoyado en la consolidación de sus valores, asimilando técnicas modernas, recuperando la organización económica campesina, apoyados en nuevas alianzas que logren, unidos, en su central campesina. Los problemas de pobreza y miseria se acentuaron con El TLC con el Norte. En los diez años de vigencia, casi dos millones de empleos se pierden en el campo. El impulso a la migración se acentúa. Alrededor de 5,000 campesinos dejan su parcela y a su familia, cada semana, para emplearse en campos mexicanos o fuera de las fronteras. Lo que se propone, en síntesis, es construir un moderno y eficiente andamiaje de servicios, apoyos y facilidades institucionales del Estado. Se plantea en segundo lugar, reconstruir la infraestructura productiva, especialmente la de riego. El manejo actual del agua es anárquico, in equitativo y superficial. Se exige una vigorosa presencia gubernamental: en plantaciones para asegurar el cumplimiento de la legislación laboral y respeto a los derechos humanos de migrantes. Junto a ello, en base a conceptualización moderna del campo, ir a la reforma integral de contenidos y estructura educativa en el medio rural. La política de estado deberá asumir el papel del mercado, con instrumentos que precisen la responsabilidad del estado mexicano, y de los otros poderes y niveles de gobierno. Programáticamente significa tomar acciones concretas en cuanto a reformas constitucionales y leyes secundarias; conformar presupuestos multi anuales; ajustes legales migratorios, de organización campesina y normas concretas que regulen: financiamiento, transporte, almacenamiento y producción rural. Se trata de una cirugía al fondo al aparato oficial, en su visión, capacidad y eficacia hacia el desarrollo sustentable del campo mexicano.
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