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VIVIÓ HACE 18.000 AÑOS. El "Homo floresiensis" tenía una elevada capacidad cognitiva EL MUNDO.ES/AGENCIAS
Según los científicos, que han publicado sus conclusiones
en la revista 'Science', el cerebro del diminuto humano antiguo, el 'Homo
floresiensis', se parece al del 'Homo erectus' o quizás incluso al del 'Austrolopitecus'
y no al cerebro de un humano moderno con una enfermedad o trastorno del
desarrollo. De hecho, los investigadores sostienen que su diminuto tamaño
no se debe a malformaciones, sino que responde a su adaptación a la isla. Estos 'hombres diminutos' fueron capaces de cruzar el mar
hasta alcanzar la isla de Flores, donde se hallaron sus restos, y donde se han
encontrado muestras de que tenían un comportamiento muy avanzado para un homínido
con el cerebro del tamaño de un simio: herramientas, y marcas de haber
utilizado fuego. Los científicos analizaron representaciones
tridimensionales del cerebro de los homínidos, reconstruidos a partir del
reciente descubrimiento de la calavera conocida como LB1.
Según los científicos, aunque la razón entre el tamaño
del cuerpo y el cerebro es más parecida a la del 'Austrolopithecus', la forma
global del cerebro es más parecido al del 'Homo erectus'. El cerebro de LB1
muestra algunas diferencias en relación con el 'Homo erectus', tales como un
lóbulo temporal expandido. Los autores sugieren que estas diferencias son consistentes
con la idea de que estas especies eran capaces de un procesamiento cognitivo
superior a pesar de su pequeño cerebro, aunque los científicos señalan que
harán falta más investigaciones para determinar si éste fue el caso. El 'Homo floresiensis' fue descubierto en 2004 por dos
investigadores australianos, que determinaron que los restos pertenecían a una
nueva especie humana que vivió en la isla indonesia de Flores hace 18.000 años. Los antropólogos descubrieron un esqueleto parcial en una
cueva llamada Liang Bua, que perteneció a una persona que, en una edad
plenamente adulta, medía apenas un metro de alto y tenía el cráneo del tamaño
de un pomelo. Los codirectores de los yacimientos de la Sierra de
Atapuerca, Eudald Carbonell, José María Bermúdez de Castro y Juan Luis
Arsuaga, destacaron que este estudio aclara las incógnitas que despertó su
pequeño cerebro, parecido al de un chimpancé, ante la posibilidad de que
pudiera fabricar las sofisticadas herramientas que se habían encontraron en la
cueva en la que se hallaron los restos. |