Mil españoles son operados cada año porque se les salen los ojos de las órbitas

IDEAL/F. APEZTEGUIA/BILBAO. 19-02-05

Un fallo en el sistema de defensas del organismo desencadena el mal, que afecta a siete mujeres por cada hombre.

Más de mil españoles tienen que ser intervenidos quirúrgicamente cada año porque, literalmente, se les salen los ojos de las órbitas. Sufren un trastorno muy deformante, provocado por un fallo en el sistema inmunológico que llega a desplazar los globos oculares hasta un centímetro y medio hacia el exterior. Siete de cada ocho afectados por la enfermedad tiroidea ocular -como se conoce esta dolencia-, son mujeres de mediana edad.

«Es fácil diagnosticar que se tiene algo en la órbita ocular, pero saber con exactitud cuál es el problema resulta más complejo», afirma el oftalmólogo Roberto Fernández Hermida, responsable de la unidad de Órbita y Oculoplástica del hospital de Cruces. El servicio es el centro de referencia para once autonomías de la mitad norte de España y está considerado como la unidad con mayor experiencia de la sanidad pública. Sus responsables organizaron ayer una jornada científica sobre las enfermedades de la órbita, en los locales del Instituto Clínico Quirúrgico de Oftalmología de Bilbao.

La órbita ocular es la zona que se extiende por toda la parte alta de la cara, no sólo las cavidades donde se alojan los ojos, sino también su entorno. La especialidad aborda problemas muy diversos, que van desde la reparación de fracturas hasta el tratamiento de tumores y de la obstrucción de las vías lagrimales. La enfermedad tiroidea constituye, sin embargo, uno de los principales motivos de consulta en las unidades especializadas, según explicó Fernández Hermida.

Fatiga y sudor

Los desajustes de la glándula tiroidea, localizada en el cuello y responsable de la producción de una hormona que regula el metabolismo, suelen manifestarse con síntomas como fatiga, un sudor excesivo, pérdida de peso, en ocasiones taquicardias y problemas oculares de distinto signo. Aunque se dan casos en adolescentes y en varones, lo habitual es que se produzca en mujeres de 40 a 50 años.

La aparición de dificultades para la visión puede ser un primer aviso de la existencia de problemas en el tiroides. Los ojos comienzan a hacerse cada vez más saltones y de hecho llegan a salirse hasta 15 milímetros de su órbita. Así, el parpadeo se dificulta y el globo ocular comienza a sufrir también problemas de sequedad. El ojo se sale de su sitio porque los tejidos que lo envuelven se desarrollan sin control. La gravedad de la patología depende de cada paciente y del momento en que se detecte el problema, pero unas veces afecta a un solo ojo y otras, a los dos.

No se trata de una cuestión meramente estética. El estiramiento del nervio óptico, el músculo que sujeta al órgano de la visión y lo comunica con el cerebro, puede llegar a dañarse y llevar a la pérdida de la visión. La córnea, además, suele ulcerarse por la falta de oxigenación en ojo.

Las causas que originan este desajuste no están muy claras, aunque sí se sabe que proceden de un desorden del sistema de defensas del organismo. Según explica Fernández Hermida, diversas investigaciones han demostrado también que existe una relación directa entre la enfermedad y el tabaquismo, hasta el punto de que la mayoría de las pacientes son fumadoras. «Aunque no es el único factor, hoy se sabe que el tabaco desencadena la enfermedad y contribuye a su desarrollo», comenta.

Si la enfermedad se coge a tiempo, una medicación suministrada por vía intravenosa durante 16 semanas bastará para frenarla. En ocasiones, cada vez menos, se recurre a la aplicación de varias sesiones de radioterapia. La mayoría, muchas veces por un diagnóstico tardío, acaban en el quirófano.

Abrir el hueso

La intervención consiste en abrir el hueso y retirar tejidos blandos -como la grasa- para volver a colocar el ojo en su sitio. «La órbita -explica de manera muy gráfica el experto- es como una habitación donde está metido el ojo. A mis pacientes suelo explicarles que lo que ocurre que es que tenemos tantos muebles que no caben. Nuestra misión consiste en tirar tabiques para que entre el mobiliario».

La cirugía requiere conocimientos muy precisos de anatomía humana para evitar daños en órganos próximos y sanos. El abordaje de la enfermedad también requiere, además de una enfermería entrenada, la participación de especialistas de otros ámbitos hospitalarios, como Endocrinología, Cirugía Maxilofacial y Pediatría.

En muchos casos, el tratamiento debe incluir también terapia psicológica. «La percepción de deformidad es tan grande que he conocido algún paciente que se acercó a la consulta con un parche en un ojo». El rostro puede deformarse tanto que a algunos afectados les llega a «trastocar su vida social».

 

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