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NACE LA AGENCIA ANDALUZA DEL AGUA: ¿TENDREMOS NUEVA CULTURA DEL AGUA? En el momento en que los españoles sean capaces de comprender que debemos adoptar una Nueva Cultura del Agua y olvidarnos de los trasvases, presas y regadíos insostenibles, España dejará de estar en el siglo XIX, para entrar en el siglo XXI. Narcís Prat. Daniel López Marijuán Ecologistas en Acción Cádiz a cinco de enero de 2005 El nuevo año nos trae el nacimiento de la Agencia Andaluza del Agua, nuevo órgano gestor de la Consejería de Medio Ambiente surgido a partir de la asunción de las nuevas competencias en materia de agua. La Directiva Marco de Aguas 2000/60/CE exige una nueva política de gestión del agua y esta oportunidad de la Consejería debe traducirse en un cambio real en el uso del recurso hídrico, recuperando la calidad de las aguas de los ríos, costas y aguas subterráneas, propiciando la gestión de la demanda, la eficiencia en el uso del agua y la recuperación completa de los costes en los precios del agua. Es decir, justo lo contrario de lo que se ha venido haciendo hasta la fecha con el “preciado líquido”. La publicidad institucional con que se presenta el nuevo ente gestor nos trae más interrogantes que respuestas: los objetivos que se persiguen desde la nueva Agencia son: · Participación de la sociedad · Desarrollo de los sectores productivos · Gestión moderna y de calidad · Respeto al medio ambiente · Garantía de abastecimiento. Nada que objetar a todos ellos, salvo el segundo; ¿qué sectores productivos que requieren agua hay que desarrollar, hasta qué límite y de qué manera? ¿Significa esto que puede haber ampliación en las 900.000 hectáreas de regadíos, muchos de ellos ineficientes, que ya tiene Andalucía? ¿Seguiremos ofreciendo agua a las urbanizaciones, los campos de golf y las centrales térmicas de ciclo combinado, por citar tres usos descontrolados? La Nueva Cultura del Agua ha dejado de ser un compromiso institucional y no solamente objeto de deseo de científicos y ecologistas. Lo dejaba bien claro Antonio Estevan: La Nueva Cultura del Agua constituye, más que un cambio evolutivo, una verdadera ruptura tecnológica y cultural con la situación anterior. Algo de esta nueva concepción se había incluído en el Acuerdo Andaluz por el Agua que ahora mismo cumple una década y que, como casi siempre, se ha desatendido. Fue una iniciativa importante, en la que Administración, empresarios, sindicatos, regantes y ecologistas, intentaron (y lo lograron a medias) consensuar un texto de acercamiento para gestionar mejor el agua; la Agencia Andaluza haría bien en recuperar algunas de las propuestas allí contenidas, como la que apuntaba a la modificación en la gestión del Dominio Público Hidráulico para convertirla en un instrumento potenciador del ahorro y a calidad del agua. Sin embargo, vinieron las lluvias después de quinquenio de sequía (en 1996) y si te he visto no me acuerdo. Los cambios de “talante” de la nueva administración pública del agua son de verdad esperanzadores, como hemos podido celebrar con el parón del antiecológico Plan Hidrológico Nacional y la modificación en profundidad de las vetustas Confederaciones Hidrográficas. Sin embargo, subsisten las resistencias a desembarazarse de las inercias y viejas políticas, como hemos podido comprobar en el rechazo reciente del Ministerio de Agricultura al proyecto que su ministerio “hermano”, el de Medio Ambiente, quería introducir, tasando el consumo de agua mediante un impuesto progresivo y destinado a la protección y mejora del dominio público hidráulico. La propuesta retirada gravaba desde 0,001 euros el metro cúbico de agua destinada a uso agrícola, hasta los 0,015 € si era consumida por urbanizaciones y campos de golf. Por ahora, la Junta de Andalucía asumirá la gestión de la Confederación Hidrográfica del Sur (que se llamará Cuenca Mediterránea Andaluza) y en este año la Agencia Andaluza llevará también el control de las cuencas que vierten al Atlántico andaluz (los ríos Guadalete, Barbate, Tinto, Odiel, Piedras y Chanzas). Para un futuro próximo se prevé la cogestión (Ministerio de Medio Ambiente – Consejería andaluza) de la cuenca del Guadalquivir. Por lo que nos afecta, es novedoso el mea culpa que hace la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir al identificar los problemas de la cuenca: La invasión de los cauces, la minería a cielo abierto, las escombreras, la alteraciones de los lechos fluviales, la pérdida de las funciones ecológicas de ríos y humedales o la irregularidad de los caudales de mantenimiento de estos ecosistemas, son impactos que revela en su web www.chguadalquivir.es. Enorme la responsabilidad que asume la nueva Agencia Andaluza, pues tendrá que coordinar todas las actuaciones en materia de abastecimiento, depuración, prevención de avenidas e inundaciones y restauración hidrológica forestal, asumiendo una visión integral y no meramente hidráulica, sino hidrológica. Desde mi punto de vista, pasar de un punto de vista meramente hidráulico (infraestructuras y obras), a otro de verdad hidrológico (el agua como recurso y como patrimonio natural), debe implicar: 1. partir de la ordenación del territorio en la asignación del recurso hídrico y asumir las políticas del agua en todas las actuaciones públicas, no solamente en las de obras públicas 2. incluir la gestión del agua dentro de los objetivos de conservación de la naturaleza y de protección ambiental, de forma que se garantice la cantidad y la calidad del agua 3. poner el énfasis en la gestión del recurso hídrico y no en el aumento, de forma que las políticas graviten en el control de la demanda y no como hasta ahora en el aumento de la oferta 4. participación pública y transparencia en la toma de decisiones, sacando la gestión del agua de la opacidad de los expertos. Los datos que hacía públicos el verano pasado el Instituto Nacional de Estadística sobre el consumo de agua en España, ponían de manifiesto pautas preocupantes: mientras que el consumo durante el año 2002 había descendido un 0,6% como media, en Andalucía subió un 1,7%, hasta alcanzar los 184 litros por habitante y día. Las urbanizaciones por doquier, los campos de golf y la ausencia de cultura de ahorro, están detrás de estas cifras. Sin embargo, a pesar de este dispendio, el precio medio del agua en Andalucía está por debajo de la media: 0,69 euros por m3, frente a los 0,81 euros en España. Si no corregimos estas ineficiencias, la disponibilidad del recurso hídrico está severamente amenazada. Según A. Estevan, sumando el potencial de ahorro por mejora de las redes el alcanzable por mejoras de eficiencia y por reutilización urbana, el potencial de liberación de recursos hídricos urbanos mediante técnicas de gestión de la demanda está por encima del 20%. Sólo el consumo de sanitarios, baño y ducha se llevan las dos terceras partes de lo que gastamos en agua en las viviendas, y es obvio que están al alcance de los usuarios las técnicas de ahorro. ¿Cuáles serían las prioridades que la Agencia Andaluza del Agua debería acometer sin dilaciones, a juicio de Ecologistas en Acción?. Aquí van 10 compromisos:
inundaciones. De forma paralela, necesitamos un plan de restauración hidrológico-forestal de las cuencas de cabecera y márgenes de los ríos, en consonancia con el incumplido Plan Forestal Andaluz y como herramienta de lucha contra la desertificación.
Aguas à Reutilización Lodos à Compostaje Gas à Secado de fangos y cogeneración. Los objetivos medioambientales de la Directiva Marco de Aguas tienen que aplicarse de forma anticipada, para lo cual hay que ser escrupulosos en el diseño, la construcción y el funcionamiento de las estaciones depuradoras, evitando el espectáculo lamentable de EDARs mal concebidas, mal ejecutadas y con pésimos resultados de depuración, cuando no están cerradas por su mal funcionamiento o/y la ausencia de presupuesto.
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