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APROXIMACIÓN AL IMPACTO ECONÓMICO, SOCIAL Y URBANO QUE SUPONDRÍA LA IMPLANTACIÓN DE UN TRAZADO URBANO DE FORMULA 1 EN LA CIUDAD DE VALENCIA Mayo 2007
Carles Sirera Miralles Becario de Investigación Departamento de Historia Contemporánea Universitat de Valencia Las ciudades no han sido diseñadas para las carreras de coches, y el asfalto de sus calles y su trazado no están preparados para satisfacer las dosis de tensión y velocidad que requieren los grandes premios de Fórmula 1. Es una obviedad tan simple como que dentro del perímetro urbano, el límite de velocidad se sitúa en los 50km/h y, en consecuencia, durante su planificación nunca se pensó que las disposición de las calles permitiera alcanzar sin dificultades velocidades superiores a los 200 Km/h. Es por esto que las calles de las ciudades disfrutan de pasos de cebra y semáforos. No obstante, no parece que nadie haya reparado mucho en esta evidencia ante el reciente anuncio de un posible premio de Formula 1 en las calles de nuestra ciudad. Sin estudios, sin cifras, sin investigar... se están regurgitando campanas de alegría y anuncios triunfalistas y bendiciendo lo que en realidad es una maldición. Una carrera de Fórmula 1 en una ciudad-cabecera supondría su inmolación, la destrucción misma de su utilidad social: albergar grandes cantidades de personas y dotarlas con servicios públicos y administrativos que faciliten una gestión eficiente del territorio circundante. El hecho que una capital albergue una competición automovilística en sus mismas calles es una desgracia, la paralización de la vida urbana y su actividad económica. Es por esta razón que los ciudadanos no desean ser receptores de este regalo envenenado. Sin embargo, la campaña de marketing destinada a exaltar los clamores del futuro evento puede calar en la opinión pública por hacer uso de un solo mensaje, simple, efectivo y reiterativo: “es buenos porque es grande y produce mucho dinero”. Desgraciadamente, no se explica cómo afectará a nuestra economía algo tan grande y qué repercusiones tendrá en el resto de sectores económicos el aumento de ingresos en la actividad hostelera a cuenta de la paralización de toda la ciudad durante un mes. Por otra parte, no se hace mención a que las cosas grandes, requieren costes logísticos que sufragaremos todos. Se intenta exponer la idea que la implantación del trazado de Formula 1 será algo tan sencillo como montar un Scalextrix gigante. Esto es falso. Las estimaciones más optimistas prometen un mínimo de dos semanas para la implementación del circuito, hecho que nos daría un mínimo necesario para volver a la normalidad de otras dos semanas. No disponemos de estimaciones sobre los costes de obras para efectuar los cambios necesarios, sólo una vaga promesa que los gestores privados correrían con tales gastos (confiaremos todos en que devolverán los semáforos a sus lugares de origen). Pero ya tenemos una información relevante para poder calcular parte del impacto negativo que tal evento tendrá en nuestra actividad económica y vida urbana. Durante dos semanas, el siguiente perímetro urbano delimitado con las líneas rojas será entregado a los promotores de la F1 para que preparen las carreras:
No sabemos cómo se hará compatible la vida de los residentes de estas áreas (población estimada: 80.000 habitantes) con los requisitos de seguridad y privacidad que exigirán las escuderías. No sabemos quien indemnizará a los propietarios de negocios y establecimientos que deberán cerrar por encontrarse ubicados dentro de dicho perímetro urbano. Tampoco sabemos cómo se efectuará el acceso por parte de los residentes, y sabemos que el resto de transeúntes nos veremos obligados a desviarnos. También sabemos que estas restricciones y limitaciones se alargarán otras dos semanas, con lo que tendremos un mes como mínimo en que todo este perímetro urbano estará restringido. Cortar por lo seco arterias de comunicación y negocios vitales, no es solo una molestia insufrible para los vecinos, es la amputación de miembros y órganos vitales de nuestra economía. Los vecinos son trabajadores que no podrán acceder con regularidad y puntualidad a sus puestos de trabajo; el perímetro de exclusión son puntos de negocio y lugares de actividad comercial que se verán paralizados a la fuerza. Todo esto repercutirá y se amplificará al resto de la ciudad, ya que en Valencia no existen áreas urbanas autónomas y autosuficientes. Por otro lado, nos limitamos exclusivamente a hacer referencia a los problemas económicos, sin hacer mención a cómo se gestionará la recogida de residuos o la asistencia sanitaria de urgencia durante los 15 días que requiere la instalación del circuito. 15 días es un periodo suficientemente grande como para suscitar una problema higienico-sanitario de alcance. Sin pretender ser exhaustivos, esta es una somera lista de centros de actividad y servicios públicos que se verían incluidos dentro del perímetro de exclusión y, en consecuencia, completamente paralizados durante dos semanas como mínimo:
TRANSPORTES Y CORREOS Estación Marítima (concentra todo el tráfico portuario civil de la ciudad). Líneas de la EMT: 1, 2, 3, 4, 18, 19, 20, 22, 23, 30, 40, 95, N18, N19. Oficina de Correos nº 6. C/Dr. Juan José Dominé nº 13 Estación de Ferrocarriles del Grau ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL Junta Municipal Marítimo. Plza, Armada Española nº 10. Centro Municipal de Servicios Sociales Trafalgar. C/Trafalgar nº 34. Delegación de Educación. Sección de Proyectos. Av. Illes Balears Delegación de Recaudación Eejcutiva nº: 5. Av. Menorca Cementerio del Grau EDUCACIÓN Y CENTROS DEPORTIVOS Col.legi Ave Maria Penya-Rotja, C/Padre Tomás Col.legi Grau. Av. Illes Balears Col.legi de la Puríssima. C/Salvador Gasull Col.legi San José de Calasanz I.E.S Districte Marítim Polideportivo. C/Juan Verdaguer. EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL Oficina del INEM y el SERFEV. Av. Puerto nº 231 B CAISS del Grau. C/Padre Porta nº 7 Centro de Salud Trafalgar. C/Trafalgar nº 32. Centro de Mayores, C/Noguera nº 3 SEGURIDAD Y EJÉRCITO Comandancia de Marina Guardia Civil de Muelles PUNTOS COMERCIALES Mercat del Grau Ya sabemos, como mínimo, que todos estos servicios públicos se verán gravemente afectados durante 15 días, y rodeados de obras otros 15, y muy, probablemente paralizados y cerrados; aunque sería divertido que desde la Generalitat Valenciana se nos explicara que una Escuela Pública puede desarrollar tranquilamente sus actividades pedagógicas mientras a su alrededor se instalan los boxes, se pavimentan las pistas del circuito y se prueban los motores de unos coches, cuyo sonido es tan agradable y ensordecedor como el de un avión. Todo esto, sin hacer mención que la Ciudad de la Justicia, donde se concentra nuestro Registro Civil y todos nuestros tribunales civiles se encuentra enfrente mismo del perímetro de exclusión. Por lo tanto, es necesario saber con profundidad y detalle cómo se desarrollará el macroproyecto de crear un trazado urbano de Fórmula 1 antes de las elecciones, porque si un voto favorable al PP implica un voto de “sí a la F1 en nuestras calles”, este refrendo no puede efectuarse sin estudios serios encima de la mesa, sin consensuarlo con todos los interlocutores de la ciudad, residentes y, por una vez, mantener cauces de comunicación con nuestro tejido económico que no se limiten a los intereses de los hosteleros. Es obvio que la celebración de la F1 implicará una gran ingesta de beneficios para los hoteles, los pubs y las saunas de relax; pero no está claro que haya ningún input más en nuestra economía. Es más, la paralización de la ciudad durante un mes puede desgarrar el funcionamiento de muchos otros sectores de nuestra actividad económica. Si la ciudad debe transformarse en un megacomplejo turístico, como los ya existentes en otros países tan democráticos y con tanta libertad y calidad de vida como los Emiratos Árabes, sería bueno que todos supiéramos las posibles consecuencias de esta decisión. Espero que nuestro gobierno no la tome solo teniendo en consideración que toda la vida de una ciudad puede lanzarse por la borda si se trata de engrosar la cuenta bancaria de don Alejandro Agag y otros señores particulares.
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