Un deshielo tan grande como California
EL MUNDO/GUSTAVO CATALÁN
DEUS/MADRID. 17-05-07
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Un desconocido
acontecimiento meteorológico extremo en la Antártida trae de
cabeza desde hace tiempo a los científicos. En enero (pleno
verano antártico) de 2005 y durante una semana, vientos muy
templados se desplazaron por el oeste de la Antártida
derritiendo superficialmente extensiones tan grandes de nieve
como el Estado de California.
Hasta el martes no ha sido divulgada esta información
captada entonces por el
satélite 'QuickScat' de la NASA, con unos
instrumentos capaces de distinguir entre superficies de nieve y
heladas. El Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA y
expertos de la Universidad de Colorado llevan desde entonces
dando vueltas al asunto puesto que, si este fenómeno fuera algo
más que un acontecimiento extraordinario, habría que empezar a
pensar que la
Antártida también está en riesgo de descongelación,
al igual que está ocurriendo ya en el Artico.
La información fue ayer divulgada por 'The New York Times' y la
revista 'New Scientist', donde sus articulistas se preguntan si
el fenómeno ha ocurrido más veces en el pasado y si puede
repetirse en el futuro. En lo que no muestran dudas es en lo
inquietante que resulta que
vientos de hasta 41 grados
barrieran el interior del Continente Blanco durante siete días,
haciendo que los termómetros subieran a cinco grados, cuando
normalmente nunca supera los cero grados durante todo el año. |
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En amarillo y naranja, las zonas afectadas. Foto:
NASA |
Las huellas de tamaño acontecimiento han quedado reflejadas en los
instrumentos del satélite, que según quienes lo han visto,
es parecido a cuando la nieve se
derrite tras un día de calor y se convierte en nieve
primavera y amanece el día siguiente congelada tras una noche de fuerte
helada.
Los expertos de la NASA consideran que este suceso meteorológico no
ha tenido tiempo suficiente para derretir tanta agua para que se
filtrarse entre los glaciares
produciendo grietas hasta alcanzar a la superficie
terrestre donde se asientan.
Así es como se ha iniciado hace sólo cuatro años
el proceso de una mayor deriva de los
glaciares hacia el mar en Groenlandia. Primero se filtra
el agua, luego lubrica la tierra sobre la que se asienta el hielo y
provoca que los glaciares se desplacen a mayor velocidad que nunca. Tal
situación de inestabilidad de grandes masas de hielo de cientos de
kilómetros cuadrados provoca a su vez otro suceso como son el de los
terremotos glaciares, que aceleran aún más el conjunto.
Hasta ahora, el
continente helado -salvo en la Península antártica- parece haberse
salvado del calentamiento que derrite el Polo Norte.
Pero esa estabilidad podría estar en entredicho si el fenómeno de 2005
se reproduce en nuevas ocasiones.