Inseguridad jurídica en el urbanismo

El mundo/almería. PAG./A2.  08-11-06

editorial.

La falta de un deslinde definitivo en la costa de San Juan de los Terreros ha hecho posible que el Ayuntamiento de Pulpí haya autorizado urbanizaciones a pie de playa que a simple vista suponen un grave impacto al medio ambiente, una situación similar a la que se ha producido con el hotel de El Algarrobico. Nos encontramos en ambos casos con la inseguridad urbanística de las licencias municipales concedidas al amparo de la inexistencia de otras normas de superior jerarquía o en las dudas para aplicarlas, algo que en muchas ocasiones sucede por la propia lentitud de la Administración a la hora de crearlas. El ejemplo de Pulpí, como el de El Algarrobico, nos muestran dos consecuencias de la parsimonia con que el Ministerio de Medio Ambiente ha acometido los deslindes de las costas españolas. A nadie escapa que el dinero no espera y que la urgencia en la construcción en el litoral ha disparado los casos de especulación y de las urbanizaciones, al tanto que una especie de limbo legal permite autorizaciones que bien pueden convertirse en denegaciones e ilegalidades en el futuro.

En estos meses estamos viendo cómo se disparan los proyectos para urbanizar las costas mientras siguen sin deslindar, mientras los planes generales de urbanismo continúan sin aprobarse y todavía en muchos casos con dudas sobre los terrenos protegidos medioambientalmente por las administraciones. La presión del dinero y el ladrillo han puesto de manifiesto las debilidades de los ayuntamientos, muchos de los cuales han cedido gustosos a la oferta del caramelo urbanístico, ante las posibilidades de expansión de los municipios y han concedido licencias de obras dejándose llevar por la corriente y, en muchos casos, sin tener verdaderamente en cuenta la gravedad de sus decisiones, que por otra parte deberían ser revisadas por instancias superiores de manera inmediata y antes de que se inicien las obras para evitar, perjuicios ulteriores. Y es que esta situación perjudica tanto a la sociedad en general, permitiendo verdaderos desaguisados urbanísticos, como a los propios promotores, que están viendo como la concesión de licencias no es suficiente garantía como para acometer las obras, como viene a demostrar, una vez más, el caso del hotel de El Algarrobico que, tras contar, con todas las licencias municipales, y con ayudas y beneplácitos de la Junta de Andalucía, se ha paralizado por situarse dentro de la zona de protección de Costas.

También en Pulpí el carácter provisional del deslinde de la Dirección General de Costas ha permitido que la empresa que construye casas adosadas en el peñasco del Pichirichi, entre la cala del Invencible y la playa Mar Serena, continúe las obras, después de que haya presentado una serie de alegaciones al límite que se ha establecido.

 

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