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PUEBLOS EN MANOS DE LOS INGLESES EDITORIAL DE EL MUNDO/ALMERÍA. 28-10-06 Bentarique, un pequeño municipio de no más de 275 habitantes, ha sido el último en sumarse a la fiebre del urbanismo sin límites. El Ayuntamiento tiene en exposición pública un plan general que prevé multiplicar por cuatro el suelo urbano para construir casi dos mil viviendas en los próximos diez años. De esta forma, la localidad, ubicada dentro de los límites del Parque Natural de Sierra Nevada, pasaría de tener 33 viviendas por hectárea a 75. Una barbaridad como otras conocidas y corregidas como en el caso de Antas por citar un ejemplo de pequeño pueblo con intenciones de atomizar y trocear su casco urbano. La desmesura del plan general de Bentarique no tiene otra razón que la de dar cobertura a la demanda de segunda vivienda generada con inusitada agresividad en los últimos años por el mercado inglés en las zonas del interior de la provincia. El comprador británico puso sus ojos en Almería hace ya muchos años. Mojácar fue una de sus primeras colonizaciones y en la capital, la urbanización de Costacabana, entre otras, fue levantada por ellos, aislada de la urbe, y a mitad de camino entre esta y Cabo de Gata. El mercado británico ya no busca playa. Quiere lugares altos y recónditos en el interior, a un precio que les permita retirarse al calor del sol sin que nadie les moleste. Albox o Zurgena están padeciendo hoy en sus propias carnes el furor de este mercado, convertido en auténtica desmesura, con parajes únicos salpicados de palacetes y viviendas al socaire de una licencia fácil, muchas de ellas en suelo rústico. La Fiscalía ya se ha puesto mano a la obra y al final serán los ayuntamientos los que paguen el pato, puesto que han sido ellos los que han permitido y aprobado esta situación. La cultura del pelotazo forma parte, o debiera formar parte, de nuestra historia reciente. Aquella célebre frase del ex ministro socialista de Economía Carlos Solchaga ("España es el país donde es más fácil enriquecerse en menos tiempo") es, o debiera ser, historia. Bentarique como el resto de municipios del interior, no puede hipotecar su futuro urbanístico a la actual demanda del mercado británico, porque, tal y como se ha visto en los últimos 30 años, este es cambiante y un día será aquí y otro allí. Por una razón muy sencilla: los que ahora llegan son los hijos y nietos de aquellos que se establecieron en Costacabana, Mojácar o Sierra Cabrera. Y aunque la tendencia sea ahora el interior mañana puede cambiar. |