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Greenpeace pide a la Comisión Europea que no financien el trasvase del Ebro Greenpeace celebra el compromiso de la nueva Generalitat de Catalunya de no realizar el trasvase del Ebro a las cuencas internas catalanas Tras conocerse la noticia del retraso en la decisión de la Comisión Europea sobre si financia o no el trasvase del Ebro, Greenpeace demanda a la Comisión que las cuestiones técnicas, económicas y ambientales sean los fundamentos racionales de la decisión final sobre la financiación del trasvase; fundamentos que implican rechazar la financiación del trasvase. Para los ecologistas es positivo que la decisión sobre la financiación del trasvase del Ebro se haya retrasado hasta primavera. De esta forma se separa de la celebración de las próximas elecciones generales y es más fácil que el debate se desvincule de presiones políticas y que los intereses electorales no interfieran en el deber de la Comisión de velar por el cumplimiento de la legislación ambiental y por los criterios objetivos de asignación de los fondos estructurales. Greenpeace considera que los 1.262 millones de euros (30% del coste total de la obra) que el Gobierno español va a solicitar para financiar el trasvase estarán mejor empleados en políticas que primen la eficiencia, el ahorro y el no deterioro de los ecosistemas acuáticos, así como en políticas encaminadas a la prevención de la contaminación y deterioro de la calidad de las aguas continentales y marinas. Por otro lado Greenpeace celebra el compromiso de la nueva Generalitat de Catalunya de no realizar el trasvase del Ebro a las cuencas internas catalanas (190 Hm3). Para ello será necesario toda una serie políticas combinadas de ahorro y eficiencia, de prevención de la contaminación, de tratamiento y reutilización de las aguas y de ampliar la participación pública de los ciudadanos en la gestión del agua. Estas políticas y principios, recogidos en la Directiva Marco del Agua, deberían ponerse en marcha urgentemente en Aragón, Cataluña, la Comunidad Valenciana, la Región de Murcia y Almería. Así se evitaría la desaparición del Delta del Ebro y los negativos impactos ambientales, sociales y económicos de una obra de estas características, incluyendo los embalses del Pacto del Agua. También se mejoraría la gestión y recuperación de los recursos propios y se limitarían las presiones de sectores económicos especuladores y de beneficios rápidos pero insostenibles. "Unos criterios objetivos hacen que el trasvase sea inviable. Los estudios que el Gobierno español ha presentado ante Europa siguen sin demostrar su sostenibilidad, por ejemplo, el Gobierno sigue siendo incapaz de demostrar que los efectos del cambio climático no afectarán directamente a los caudales necesarios del Ebro para mantener las actividades económicas en el Delta y en la zona de influencia marina", ha declarado Albert Rodríguez responsable de la Campaña de Aguas.
Por
último, Greenpeace lamenta el posicionamiento de la Comisión Europea en el
trasvase Jucar-Vinalopó. Para el grupo ecologista la Comisión no ha aplicado
estrictamente los criterios ambientales, técnicos y económicos puesto que la
viabilidad económica del trasvase Jucar-Vinalopó depende de la aportación de
agua a través del Trasvase del Ebro y por tanto, la Comisión debería valorar
conjuntamente ambos proyectos, reconsiderando su posición al respecto.
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