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Buscarán los restos de radiactividad en Palomares 40 años después de la bomba El acuerdo que alcanzaron España y Estados Unidos hace varias semanas para la limpieza de la zona de Palomares (Almería), donde en 1966 cayeron dos bombas atómicas americanas no parece dejar impasible a nadie aunque hayan pasado cuarenta años. Mientras que el Gobierno central reconoce que era un tema que debería haberse abordado antes, el alcalde la localidad afectada lo ve perfecto y los ecologistas dicen que es «una gran mentira» Así 40 años después de aquellos sucesos de los que todavía queda el recuerdo de Manuel Fraga bañandose en la playa de Palomares, la principal conclusión del acuerdo es la necesidad de realizar allí próximamente un mapa radiométrico para saber si hay radiactividad y dónde se encuentra. El director del Ciemat, Juan Antonio Rubio, explicó al alcalde de Cuevas de Almanzora que los trabajos se harán en dos zonas: una de 100 hectáreas y otra de 2.000 hectáreas. Una vez que concluya la expropiación de los terrenos circundantes de la zona en la que cayeron las bombas en enero de 1966, se procederá al estudio radiométrico en busca de cualquier traza de contaminación radiactiva. Aunque Estados Unidos se comprometería a participar en los trabajos y a colaborar económicamente con su coste, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, tuvo que reconocer ayer que el acuerdo debería haberse hecho antes. La ministra de Medio Ambiente señaló que se trata de un acuerdo «absolutamente necesario» y que «quizá debería haberse llevado a cabo antes». «Parece, sin duda, una buena noticia», añadió Narbona. Una investigación más profunda Sin embargo, Jesús Caicedo, alcalde de Cuevas de Almanzora (Almería), municipio al que pertenece Palomares, afirmó que el acuerdo es «perfecto». Caicedo (PP) explicó que se va a realizar una investigación «más profunda» para determinar si hay contaminación y eliminarla, «si es que existe», en dos parcelas del municipio almeriense, una de 100 hectáreas y otra de 2.000, según le transmitió el director general del Ciemat, Juan Antonio Rubio, durante una conversación telefónica. Pero el grupo ecologista Salvemos Mojácar y el Levante Almeriense tachó de «gran mentira» y «lavado de imagen del Gobierno» el acuerdo alcanzado. En declaraciones a Efe, el presidente de dicha asociación, Jaime del Val, aseguró que el anuncio, «que llega con cuarenta años de retraso», demuestra la «total dejación de funciones» tanto del Gobierno español como de su homólogo estadounidense, que «nunca se han preocupado» de realizar revisiones «serias y en profundidad» sobre el grado de contaminación de la zona. Por ello, Salvemos Mojácar solicitó la dimisión del director del Ciemat, Juan Antonio Rubio, al considerar que el acuerdo recoge actuar únicamente sobre 10 hectáreas de terreno, cuando la superficie que pudiera estar contaminada supera 260 hectáreas.
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