|
Tres de las 20 empresas contratadas por Azata para ejecutar el hotel han presentado suspensión de pagos EL MUNDO/ JUAN SÁNCHEZ/ALMERÍA. PAG. A3. 16-09-06 La obra lleva paralizada por orden judicial desde el 23 de febrero y comienza a deteriorarse. CARBONERAS.- Tres de las 20 empresas contratadas por la promotora Azata del Sol para la construcción del hotel han presentado suspensión de pagos. El motivo no es otro que los seis meses y medio que la obra lleva paralizada por orden judicial. Así lo aseguró ayer el portavoz de Azata, Antonio Baena, que indicó que éste es uno más de los «muchos perjuicios» que han generado «las distintas administraciones» en su afán «por negar la evidencia y permitir que abra sus puertas un hotel que desde el principio y hasta el final es y será completamente legal». Baena precisó, con respecto a los citados contratistas, que hicieron un «importante esfuerzo y apuesta» por esa obra e invirtieron mucho dinero en la compra del material necesario para la ejecución del inmueble hostelero. «Muchos de ellos no han podido hacer frente a sus acreedores y se han ido a la bancarrota», lamentó. Al estar decretada la paralización, «algunos contratistas no han podido llevarse la maquinaria que compraron para hacer el hotel». A estas tres empresas, se seguirán sumando otras en las próximas semanas, dado que «otras ya empiezan a tener problemas de liquidez». El representante de Azata culpó de esta situación a la Junta de Andalucía y al Gobierno central. Además, señaló que la paralización está propiciando ya el deterioro del hotel. «No está hecho el cerramiento de cristales ni la impermeabilización de algunas dependencias», lo que está generando «que las maderas se estén echando a perder». Con las últimas lluvias ha habido filtraciones y el agua ha hecho de las suyas en la obra. Ante este «desolador» panorama, la promotora estudia abandonar el hotel y exigir daños y perjuicios a las citadas Administraciones. «Si no hay un cambio de postura y se nos permite acabar la obra, en los próximos días decidiremos si abandonamos el hotel y lo dejamos en manos del Gobierno». Pero la marcha no sería tan sencilla para el Ministerio de Medio Ambiente, que es quien promueve el derribo de este coloso de cemento y ladrillo, sino que la promotora en ese mismo momento levantará actas y solicitará la expropiación total del establecimiento, así como los consiguientes daños y perjuicios, ya que durante este tiempo, además, sufraga la vigilancia privada. La cifra que se baraja son 200 millones de euros, a lo que habría que añadir lo que cuesta el derribo y la recuperación del entorno hasta devolverlo a su estado inicial, algo, esto último, que, según Baena, es «completamente imposible». Sobre el futuro desarrollo de los otros tres sectores que son de Azata -sobre los que hay proyectados siete hoteles y 1.500 viviendas-, Baena señaló que éste depende de la solución que se le dé a El Algarrobico. «Nuestra intención es terminar el proyecto, pero la inseguridad jurídica generada por el Gobierno lo impide», dijo.
|