El calentamiento global modifica ya hábitat y migraciones marinas

diario de león/Rubén Santamarta. 13-08-06

Los expertos ven «indicios serios» de cambio en un medio sensible a alteraciones climáticas. 

Los acelerados cambios actuales producen que las especies se descoloquen.

Los bañistas del Mediterráneo recordarán el verano del 2006 como el estío récord en aparición de medusas por sus aguas. Un mar que en su superficie, y durante bastantes jornadas, ha superado los 30 grados centígrados, temperatura inusual por cálida, y que ha rondado los 25 y 27 durante buena parte de esta estación.

El ejemplo de esos animales urticantes sirve para ilustrar un fenómeno que se está repitiendo en los últimos cinco años de forma acelerada y que los científicos y ecologistas, aun con reservas, ya contemplan: una modificación en el hábitat y las migraciones de estos animales que afecta no sólo al Mediterráneo sino también al resto de mares y, claro, a las costas gallegas.

En el Levante quinientas especies tropicales, procedentes principalmente del mar Rojo y de lugares cálidos, han comenzado a colonizar ese entorno marino. Fenómeno del que ha dado cuenta la comisión oceanográfica intergubernamental de la Unesco.

Hipótesis varias

Focas han hallado también marineros más al sur, tras el estrecho de Gibraltar, en costas de Almería y Granada. «Hipótesis hay de todo tipo, pero lo que está claro es que unos indicios serios como el calentamiento de las aguas, su menor salinidad por la llegada de menos aportes dulces y los cambios de corrientes que provocan situaciones de este tipo», explica Xavier Pastor, responsable de la ONG medioambiental Oceana. «Hay una influencia clara del calentamiento global, y el océano es un medio muy sensible a cualquier alteración», agrega Pablo Pita, investigador del grupo de Recursos Marinos y Pesquerías de la Universidad de La Coruña. El mar se resiste a variar su temperatura, pero cuando lo hace, agrega Pita, «los cambios son notables».

Este investigador quiere ver si ese calentamiento afecta a un ser vivo que no puede desplazarse como hacen otras especies. El atún rojo, la sardina o el boquerón, por ejemplo, han modificado sus migraciones buscando aguas más propias, más frías en algunos casos. Huidas que están detrás de algunos de esos fenómenos anteriores. «Es difícil hablar en términos absolutos, aunque sí se constatan algunas evidencias, como un aumento de la temperatura y cambios de distribución de algunos peces, pero habrá que verlo más a largo plazo», matiza Celso Fariña, director del Oceanográfico de La Coruña.

A las causas anteriores añaden desde Oceana y Greenpeace otros problemas: la pesca intensiva y la aportación de nuevos nutrientes al mar procedentes de la contaminación. «Han desaparecido o menguado las poblaciones de algunos depredadores como la tortuga, por ejemplo, y de ahí la proliferación ahora de medusas en el Mediterráneo», ejemplifica Sebastián Losada, responsable de océanos de Greenpeace. «Siempre ha habido cambios, pero en este caso son de forma muy acelerada, y descoloca a la especies, que han de buscar otras salidas», agrega.

 

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