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Se presenta en Huércal Overa una desaladora que funciona con energía eólica IDEAL/M.C. CALLEJÓN/HUÉRCAL OVERA-ALMERÍA. 26-07-06 Pensar en plantas desaladoras que funcionan con energías renovables ya es posible, como también lo es que se emplacen en el mar. Los ponentes en la jornada de ayer en el curso de verano de la Universidad de Almería en Huércal Overa, 'Recursos hídricos y ganaderos', pudieron conocer de primera mano las características de un proyecto de investigación que lleva a cabo la división de desalación de la empresa MTorres y que, según su director, Eladio Valcárcel, «puede aportar algo más a la desalación en España». Como ventajas de la plataforma marina, Valcárcel destacó en su ponencia su mejor balance energético y ecológico que «hace que la desalación sea más sostenible, puesto que funciona con energía eólica». Una solución que bien podría, a su juicio, dar resultados en lugares de la costa como Almería o Tarifa. En su opinión, se reduce además el impacto medioambiental puesto que «el tratamiento químico se realiza en el agua» y, aún así, el vertido de salmuera es menos nocivo puesto que «se aprovechan las corrientes marinas para que, con el hidrodinamismo, la salmuera no se quede en el fondo, que es lo que realmente contamina y hace irrecuperable medioambientalmente un espacio». Rendimiento En este sentido, el director de la empresa MTorres defendió que el proceso «funciona» aunque hasta el momento sólo se han llevado a cabo pruebas de rendimiento. «Estamos viendo que es rentable desde el punto de vista del coste de producción», establecido en torno a los 40 céntimos el metro cúbico. Una cifra que, asegura, es «un 12 por ciento menor que en las desaladoras convencionales». Se trata, tal y como explicó ayer durante su ponencia en los cursos de la Universidad de Almería que se celebra durante toda esta semana en Huércal Overa, de una planta con «bastante capacidad», de entre 10 y 15 hectómetros cúbicos, que «bien podría ser una salida para el abastecimiento urbano de municipios como el de Huércal Overa» y las explotaciones agrarias que tiene a su alrededor. Asimismo, consideró una ventaja el hecho de que cualquier localidad costera pudiera tener una plataforma desaladora frente a sus costas «con un menor impacto visual» que en tierra y que, además, ahorraría conflictos entre municipios por su ubicación. Valcárcel concluyó abundando en que el agua es un bien necesario y que, en su consecución, las desaladoras, incluso las convencionales, son un mal menor, puesto que «se ha comprobado que todas las desaladoras que hay en España consumen menos energía eléctrica que la cementera más pequeña que haya en la península».
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