El ladrillo se ha convertido en el principal destructor del litoral

Europa Sur/Manuel Ramos. 09-07-06

El muro de cemento se eleva ya por una cuarta parte de la primera línea de la costa, mientras que los ayuntamientos solicitan más parcelas urbanizables en la revisión de los planes de ordenación urbana.

Acercarse a la playa estos días resulta difícil sin toparse por el camino con una grúa que levanta nuevas edificaciones en la primera línea de playa. Todos los estudios –los salidos de los despachos oficiales y los elaborados por organizaciones ecologistas– coinciden en el mismo diagnóstico: la construcción se ha convertido en la principal causa de destrucción del litoral andaluz. El cemento y el ladrillo invaden la costa, sobre todo por la explosión de la segunda residencia y no para la creación de más plazas hoteleras, destruyendo para siempre suelo y paisaje, agotando los recursos y aportando más carga contaminante a las playas. Una cuarta parte de la primera línea de costa andaluza (la más extensa de toda la Península con 918 kilómetros) se encuentra urbanizada y muchos municipios de la Costa del Sol superan ya el 70 por ciento construido.

El último informe del Observatorio de la Sostenibilidad, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, advierte de que, lejos de desaparecer la presión urbanística sobre la costa, ésta sigue creciendo, sobre todo en Almería, Huelva y Cádiz. Además, en las zonas más saturadas, como ocurre en Málaga, las construcciones han pasado a comerse también las zonas del interior. La Agencia Europea de Medio Ambiente, lanza la misma señal de alarma: el muro de cemento está destruyendo la costa, lo que, además de acabar con estos ecosistemas, puede terminar matando a la gallina de los huevos de oro, el turismo. El informe La metamorfosis de las zonas costeras europeas refleja que más del 50 por ciento de la costa mediterránea se puede considerar ya cemento. El rojo, color siempre relacionado con la alerta, domina en los mapas que se publican en este informe europeo cuando se refleja la situación de las provincias de Málaga y Almería. Se trata de dos de los territorios costeros de Europa donde más ha crecido la población entre 1991 y 2001. El aumento demográfico también ha sido importante en Huelva, Cádiz y Granada.

Actualmente, si se recorre la costa de Punta a Cabo (siguiendo el eslogan turístico utilizado por la Junta) se observa que el mismo modelo urbanístico se va repitiendo a lo largo del litoral: paseos marítimos que en algunos casos llegan a invadir el dominio público marítimo-terrestre, grandes edificios de apartamentos (que prácticamente sólo son usados dos meses al año) en la primera línea de playa, ingentes centros comerciales y de ocio, puertos deportivos, hoteles que imitan el modelo del todo incluido para atraer a turistas nórdicos y campos de golf rodeados por casas adosadas de calidades de lujo. Grupos como Ecologistas en Acción hablan de la extensión del prototipo urbanístico de la Costa del Sol Occidental al resto de las provincias andaluzas una vez que en Málaga prácticamente se ha agotado ya todo el territorio. Es lo que se pretendía construir en Carboneras (Almería), con el macrohotel del Algarrobico dentro del parque natural Cabo de Gata convertido ya en símbolo de la destrucción de la costa; o las urbanizaciones que se levantan en las playas de Cartaya (Huelva), que Ecologistas en Acción califica de "una copia de lo peor de Marbella". Greenpeace, en su Destrucción a toda costa, reclama "acción política para proteger de forma efectiva el litoral ante el alto grado de degradación de nuestro entorno costero".

La Consejería y el Ministerio de Medio Ambiente coinciden en que se ha llegado a una situación más que preocupante, aunque también se deciden a señalar a un único culpable: los ayuntamientos, que son los que ostentan el control urbanístico. Los municipios, en la revisión de sus planes de ordenación urbana (PGOU), no sólo no piden poner freno al crecimiento de la construcción, sino que solicitan declarar como urbanizables más parcelas. La consejera de Medio Ambiente, Fuensanta Coves, advirtió recientemente que muchas de las peticiones son "inadmisibles" y que serán rechazadas.

Tres son las medidas con las que la Junta y el Gobierno quieren poner, en parte, freno a este modelo de crecimiento insostenible. El Ministerio pone en marcha el Plan de Deslinde, con el que quiere devolver a la titularidad pública la totalidad de la costa antes de 2008 y anuncia la compra de fincas en zonas de interés para evitar que se construya en ellas. La Dirección General de Costas indica que falta aún por deslindar el 27,23 por ciento del dominio público marítimo terrestre andaluz. Queda mucho por hacer, sobre todo en Málaga, donde sólo se ha deslindado el 55'94 por ciento del litoral.

Por su parte, la Consejería de Medio Ambiente defiende su acción incluyendo los ecosistemas litorales más destacados dentro del catálogo de espacios protegidos. Actualmente el 36 por ciento de la costa cuenta con alguna fórmula de protección, lo que ha permitido que el grado de ocupación de estas zonas esté en el 2 por ciento. Además, el presidente Chaves se comprometió a tener culminado antes de 2008 la ordenación territorial durante el último Debate sobre el estado de la Comunidad.

 

Página de inicio